La Unión Europea parece estar siguiendo el consejo que el primer ministro canadiense Marcos Carney dio la semana pasada en Davos sobre la importancia de la cooperación de las potencias medias en un mundo donde Estados Unidos, China y, en menor medida Rusia porque es más débil, pretender repartir el planeta en zonas de influencia como si viviéramos en la era de los imperialismos del siglo XVIII y XIX.
Europa apuesta por la India para firmar este martes el mayor acuerdo de libre comercio del planeta si se tiene en cuenta que involucrará a casi 2.000 millones de personas, casi el triple que el firmado con Mercosur. Bruselas echa el resto ya Delhi viajaron sus principales altos cargos, en el equivalente a una visita de Estado Mientras los expertos cierran los últimos fleco del trato.
Las cifras dicen que la Unión Europea es el primer socio comercial de India y que su intercambio de bienes llegó en 2023 a 124.000 millones de euros, más del 10% de todo el comercio indio. Para los europeos es un socio mucho menor, que representa menos del 2,5% del comercio exterior del bloque. Pero el acuerdo tiene importancia más allá de los números porque Europa necesita diversificarse a marchas forzadas.
Por eso este acuerdo, además del comercial, incluye un trato sobre seguridad y defensaun intento de los europeos de alejar definitivamente a la India de los mercados de armas rusos, para cerrar otra fuente de divisas a Moscú. India ha tenido siempre tendencia a acercarse a Rusia como una forma de protegerse de su principal rival, China.
India está aumentando rápidamente sus presupuestos militares y el acuerdo abre una oportunidad para la industria europea. Europa mataría aquí dos pájaros de un tiro, porque reduciría los ingresos rusos por exportaciones de armas y abriría mercados a empresas europeas como la francesa Dassault (que fabrica el avión de combate Rafale), la española Navantia (que está aumentando su exportación de buques militares) o la alemana Rheinmettall, que fabrica buena parte de los carros de combate alemanes.
El acuerdo no tiene la ambición comercial del firmado con Mercosur, porque la situación previa es muy diferente. India impone generalmente aranceles que llegan al 110% en el caso de los autos importados. El trato bajará muchos de esos aranceles a una banda entre el 30% y el 40%.
La presidenta de la Comisión Europea, la alemana Úrsula Von der Leyen, dijo antes de partir hacia la India que se trata de firmar “la madre de todos los acuerdos” y que “la India y Europa han hecho una elección clara. La elección de la asociación estratégica, el diálogo y la apertura. Estamos mostrando un mundo fragmentado que otro camino es posible”.
Von der Leyen, el presidente del Consejo Europeo António Costa y la canciller europea Kaja Kallas, participaron este lunes en una gran ceremonia de bienvenida en Delhi, con desfiles militares y bailes tradicionales.
India también negocia desde agosto con Estados Unidos, pero desde el anuncio del inicio de las negociaciones no ha habido avances.
y mientras Europa busca más amigos entre las potencias mediasen el Parlamento Europeo crece el consenso para suspender sine die la votación que debe aprobar (este no puede aplicarse provisionalmente como el firmado con Mercosur) el acuerdo comercial al que la Comisión Europea llegó en julio con Estados Unidos.
En aquella reunión, en una propiedad inmobiliaria del presidente estadounidense Donald Trump en Escocia, la Comisión Europea y la Casa Blanca firmaron la imposición de un arancel general del 15% a todo producto europeo que importa a Estados Unidos. Un arancel que no es recíproco en Europa y que Von der Leyen justificó como una forma de evitar una guerra comercial de peores consecuencias. Detrás estaba el miedo a perder el paraguas de seguridad estadounidense, que de todas formas ya parece perdido.
En el Parlamento Europeo se vio como una humillación ya Von der Leyen le llovieron críticas incluso de ministros europeos. A pesar de esas críticas, el Parlamento Europeo se disponía finalmente a votar este febrero a favor del acuerdo, hasta que Donald Trump empezó a amenazar con anexionarse por la fuerza la isla danesa de Groenlandia.
Mientras Von der Leyen y la presidenta del Parlamento Europeo, la conservadora Roberta Metsola, creen que la situación interna en Estados Unidos no debe mezclarse con las relaciones entre Bruselas y Washington, y por lo tanto hay que aprobar el acuerdo, crece el consenso para no hacerlo. El Partido Popular Europeo, la gran fuerza de los conservadores tradicionales, está en su mayoría a favor de votar ya. Pero socialdemócratas, izquierda radical, verdes y liberales se niegan.
El líder de los socialdemócratas, la española Iratxe García, dijo el fin de semana: “En el actual contexto político, caracterizado por anuncios en rápida evolución por parte del presidente Trump, debemos actuar con cautela para preservar nuestra soberanía y proteger los intereses de nuestros ciudadanos. Este lunes se reúne el comité de Comercio Internacional para tomar la decisión de si se lleva a voto, con el riesgo de que se rechace el acuerdo, o si por el momento sigue en el congelador.
