Estados Unidos está viviendo un terrorismo de Estado a cuentasgotas. Lo obvio es que la ejecución pública de ciudadanos indefensos es típica de autocracias y dictaduras y no de democracias constitucionales. Pero es necesario ir más allá y conceptualizar cómo la instrumentalización de los agentes federales por parte de EEUU (de la Guardia Nacional al Servicio de Inmigración y Control de Aduanas, el ICE) presenta características típicas de regímenes autoritarios que no se corresponden con una democracia constitucional.
Mi conclusión como experto en fascismos, dictaduras y populismo es que el trumpismo se está acercando al fascismo a pasos agigantados. No es imposible pensar que EEUU se convertirá en el futuro cercano en una dictadura.
