No hay duda de que la discusión en torno a la geopolítica generó la mayor parte de los titulares provenientes de Davos, donde la semana pasada tuvo lugar el Foro Económico Mundial. También la inteligencia artificial tuvo mucho protagonismo, entre otras razones, porque buena parte de los grandes referentes de la tecnología viajaron a los Alpes suizos para participar en el evento, como el fundador de Nvidia, Jensen Huang; la presidenta de Microsoft, Satia Nadella; El creador de Tesla, Elon Musk.
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Pero, aunque sí quedaron opacados por cuenta de los dos primeros temas, hubo otros que bien podrían describirse como trascendentales y que fueron objeto de varias sesiones con expertos de primera línea. Uno de ellos es el del cambio demográfico que experimenta el planeta y que tiene enormes implicaciones sobre el presente y el futuro de la humanidad.
Basta mirar lo que señala las Naciones Unidas. A finales de 2022, el organismo informó que la población mundial habría llegado a 8.000 millones de personas, un millón más que en 2010.
La tasa de natalidad en China cayó en 2025 a su nivel más bajo registrado. Foto:AFP
Más, pero menos
Parece un cambio menor, pero para llegar a los 9.000 millones ya no bastarán 12 sino 15 años, y probablemente más tiempo, según las proyecciones más recientes de la entidad. El motivo es el desplome en las tasas de natalidad, que han pasado de más de cinco hijos por mujer, en promedio, al comenzar la década de los años sesenta del siglo pasado, a cerca de 2,25 ahora, con tendencia a la baja.
Tal como van las cosas, el número de personas en el planeta llegaría a su punto máximo entre 2060 y 2100, tras lo cual comenzaría a descender. Ese es un proceso que ya experimentan varios países, como es el caso de China, que por cuarto año consecutivo registró en 2025 una reducción neta en la cantidad de habitantes.
Al mismo tiempo, la longevidad aumenta. De acuerdo con la ONU, la esperanza de vida al nacer subirá, de manera global, de 72,8 años en 2019 a 77,2 en 2050. Debido a esa circunstancia, los mayores de 65 años ya son más que los menores de cinco, con lo cual la pirámide de edades se asemejará cada vez más a un rombo. Dicho fenómeno se conoce como “el cruce de la muerte” demográfico, el cual, aparentemente, no tiene reverso.
Factores como los avances en la medicina, la mejor alimentación, un estilo de vida más sano y menores riesgos (en el trabajo y en las vías) han incidido en que edades que antes parecían inalcanzables en ciertos lugares hoy sean habituales. Eso, sin contar los esfuerzos de los científicos para revertir los efectos del envejecimiento y lograr que un ser humano viva bien más allá de los cien años.
natalidad Foto:natalidad
Mar como mar, la mayor longevidad ha aumentado la notoriedad de la economía plateada. El término se refiere al conjunto de actividades, productos y servicios destinados a satisfacer las necesidades de las personas mayores de 50 años. Según el Banco Interamericano de Desarrollo, en Colombia esto equivale actualmente al 40 por ciento del Producto Interno Bruto.
Efectos colaterales
Semejante cambio estructural trae consigo numerosas ramificaciones. Una de ellas es el cambio en la proporción de personas en la fuerza laboral frente a aquellas que están retiradas. En la medida en que haya menos en el primer grupo y más en el segundo, sostener los sistemas de seguridad social público será cada vez más desafiante.
El caso más urgente es el de Europa, donde el gasto para sostener la estructura ha subido en forma significativa en todas las naciones. Pero el fenómeno se observa en todas partes, especialmente porque la edad media de la sociedad va en aumento. De ahí que la migración sea una especie de válvula de escape. España, por ejemplo, tiene una de las tasas de natalidad más bajas del Viejo Continente, pero ha aumentado su población gracias a la llegada de personas jóvenes de otras latitudes, especialmente latinoamericanos. Sin embargo, esa circunstancia es una especie de “papa caliente” desde el punto de vista político. Así lo confirman los partidos con una plataformas xenófobas que han surgido con una fuerza inusitada, desde Suecia hasta Portugal o Italia.
Tampoco se pueden olvidar los efectos en la sociedad. La menor fertilidad se traduce en más solteros y mayor soledad.. Para citar un caso, en Estados Unidos el 55 por ciento de los menores de 35 años no tienen pareja. “Hay un mayor riesgo de que una mayor proporción de solitarios lleve a menos empatía y solidaridad, mientras las pantallas llenan los vacíos”, explicó en el Foro en Suiza la profesora de la Universidad de Stanford, Alice Evans.
natalidad en antioquia Foto:Insertar
La experta también subraya cómo las tasas de natalidad son mucho más altas entre los conservadores que entre los progresistas. Un ejemplo es el de Israel, donde los judíos ortodoxos tienen un peso creciente en los órganos de elección popular. A juzgar por las tendencias, ninguna de las democracias occidentales estará exenta de movimientos del mismo tipo.
¿Qué hacer al respecto? Para Diene Keita, Directora Ejecutiva del Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA), “Deseamos que el proceso sea lo más saludable posible”. Esto incluye “contar con las redes de protección social adecuadas, es decir, lo relacionado con el ingreso, la vivienda o la salud física y mental”, le dijo la diplomática a EL TIEMPO. El reto, opina Keita, es conseguir que “los gobiernos adoptan las políticas correctas para que este grupo siga contribuyendo a la sociedad”. De un lado está la sostenibilidad financiera de los sistemas de seguridad social, tanto en salud como en pensiones; del otro, amplíe el foco hasta cubrir el bienestar emocional.
De tal manera, en algunas geografías, personas de la tercera edad extienden su vida laboral, así tendrán derecho a una pensión. Los motivos no son necesariamente monetariossino la gratificación de formar parte activa de una comunidad.
Además, hay que aprender de las experiencias de aquellos países en donde la transición demográfica comenzó antes. La profesora Evans aseguró que parte del estancamiento del Japón está relacionada con el cambio en los patrones de productividad y consumo que vino con una población cada vez mayor. Algunos cuellos de botella en el mercado laboral se pudieron compensar con la migración, pero las encuestas muestran un rechazo creciente frente a esta opción.
¿Cómo hacer que la economía plateada sirva para que el dinamismo de las economías persista? Ese es el interrogante que en los cinco continentes se hacen los especialistas. Y más en un planeta en el cual lo urgente le deja poco espacio a lo importante.
En los últimos 10 años, la natalidad se ha reducido considerablemente en Colombia. Foto:Registraduría
‘El envejecimiento es manejable, mientras haya personas que sostienen el sistema’
La economista Alexandra Roulet habló sobre la situación actual de natalidad en el mundo.
Alexandra Roulet es una economista francesa que trabaja en temas de desarrollo y demografía. Escogida en 2024 por el periódico Le Monde como la mejor profesional de menos de 40 años en su país, es profesora de la universidad Insead, localizada en la población de Fontainebleau, al sur de París. EL TIEMPO habló con ella en Davos.
¿Cómo se resume lo que está pasando en el planeta en relación con la demografía?
En términos generales, la población se está envejeciendo en el mundo, con excepción de África. Por supuesto, es una buena noticia que las personas viven más tiempo, en particular si logran hacerlo con buena salud. Pero esa realidad trae desafíos porque implica más gastos, tanto en lo que se relaciona con las pensiones como con la salud. Entonces la pregunta es: ¿quién va a pagar por eso?
¿Usted qué cree?
Tengo una perspectiva que viene de las políticas públicas. Desde un punto de vista general, lo que importa es la proporción de gente que trabaja frente al número de jubilados. Entonces el envejecimiento es manejable, mientras haya personas trabajando que sostengan el sistema con sus aportes. Eso se logra ya sea con una fertilidad más grande, con mayor participación femenina en la fuerza laboral, con migración o con un cambio de parámetros como el de aumentar la edad de retiro.
Al mismo tiempo, las tasas de natalidad están cayendo en el mundo…
Así es y hay que entender las razones. Hay gente joven que argumenta que con fenómenos como el calentamiento global y la pérdida de diversidad no vale la pena tener niños. Otros señalan el precio de la vivienda, que tiende a subir en muchos lugares por encima de los salarios. Y tampoco se pueden desconocer asuntos de cultura y valores: los cambios en las relaciones de pareja, el equilibrio entre trabajo, familia y tiempo libre.
¿Son muy pocos los países que han logrado aumentar la natalidad?
Es verdad. Acá cada cual debe hacer lo suyo. De un lado, el sector público, pero también la narrativa que influye sobre las personas en edad de tener hijos. Sería positivo que las bajas tasas que ya observamos no caigan más.
Políticamente ciertas decisiones son complejas…
Es verdad. Acá cada cual debe hacer lo suyo. De un lado, el sector público, pero también la narrativa que influye sobre las personas en edad de tener hijos. Sería positivo que las bajas tasas que ya observamos no caigan más.
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Políticamente ciertas decisiones son complejas…
Sin duda, pero el hecho de que haya polémica no debe llevar a que no se haga nada. El reto es construir consensos en temas tan complejos como subir la edad de jubilaciones o las contribuciones al sistema. La migración también es políticamente difícil en lugares como Europa. Insisto en que el desafío es buscar una solución cuya construcción involucre a tantos actores como sea posible.
Por otro lado, ¿la economía plateada es cada vez más importante?
Claramente lo es. En cada país es distinto, pero hay una proporción importante de la población mayor que ha logrado ahorrar, pagar su casa, disminuir sus gastos y vivir de una pensión, lo cual les da un gran poder de gasto. Eso es sostenible en la medida en que haya personas que trabajen y hagan aportes suficientes al sistema público. Pero pienso que en ciertos casos se justifica que estos grupos de jubilados hagan algún tipo de contribución adicional, que puede ser a través de impuestos. En último término, se trata de que la economía plateada también le dé una mano a la economía en general.
¿Cree que hay conciencia de este cambio que está experimentando la humanidad?
A nivel de los especialistas, lo creo. Pero, en general, no pensamos mucho en la demografía. Nos preocupa mucho más la crisis de la geopolítica o lo que puede pasar con la economía, pero estas tendencias de largo plazo, que incluyen una mayor longevidad, nos deberían importar mucho más.
ricardo avila
ESPECIAL PARA EL TIEMPO
