cuando Ita Bartuv nació, Europa estaba en guerra y ser judío era sinónimo de huir o morir. Sus padres escaparon de Macedonia del Norte durante la ocupación nazi-búlgara, entre 1941 y 1944, y encontraron refugio en Albaniauno de los pocos países europeos donde la mayoría de la población judía logró sobrevivir al holocausto.
Hoy, su historia forma parte de las menos de 200.000 voces judías que aún pueden contar en primera persona lo que significó la persecución, el exilio y la supervivencia.
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Ita Bartuv, con 82 años, vive en Israel. Foto:Fuente Latina / cortesía
Voces que cobran especial relevancia cada 27 de enero, cuando el mundo recuerda a los seis millones de judíos asesinados por el nazismo y millones de otras víctimas.
En este Día Internacional de Conmemoración del Holocausto, la organización Fuente Latina compartidos con EL TIEMPO los testimonios de Ita Bartuv y Mina Weil, dos sobrevivientes cuyas vidas permiten entender no solo el horror del pasado, sino la urgencia de mantener viva su memoria.
Una historia oculta por décadas.
En conversación con Fuente LatinaIta Bartuv, a sus 82 años, recuerda su nacimiento a través de un libro de memorias que escribió su madre.
En 1943, los padres de Ita recibieron un aviso de un amigo, un policía sirio, de que a la mañana siguiente los judíos de la ciudad serían arrestados.
Esa misma noche, la pareja abandonó su país sin poder avisar a ningún familiar y, con papeles falsos y una nueva identidad musulmana, llegó a Albania, donde poco después nacieron Ita y su hermana.
En 1945, los cuatro regresaron a Skopje, pero abandonaron Europa al enterarse de que toda su familia había sido asesinada en el campo de exterminio de Treblinka, en la Polonia ocupada, y se instalaron en Chile.
Para la familia Bartuv fue difícil adaptarse, pero al vivir como cristianas lograron acoplarse, en cierta medida. Todo cambió cuando Ita y su hermana se enteraron de que, en realidad, eran judíos.
Ita Bartuv, en un campo de refugiados (1947). Foto:Fuente Latina / cortesía
Ya de adulta, decidió mudarse a Israel, pero también enfrentó la exclusión, pues “los sobrevivientes eran mal vistos” por una supuesta “cobardía”. Ante ello, decidió ocultar su historia hasta que se jubiló como profesora.
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No todas las historias de supervivencia comenzaron con una huida como la de Ita Bartuv. Para otros, el Holocausto significó atravesar la persecución desde dentro, perderlo casi todo y aprender a vivir con la ausencia. Ese es el caso de Mina Weil, otra de las voces que hoy ayudan a reconstruir la memoria.
El sueño de vivir en Israel
Weil cumplirá 100 años en febrero de este año. En entrevista con Fuente Latina recuerda aquellos días en la escuela de la tranquila ciudad italiana de Monfalcone, las convocatorias para escuchar los discursos del dictador Benito Mussolini y cómo ella, como todos los niños, marchaba y atendía cada una de sus palabras.
También recuerda cómo acompañó a su madre a formar fila, junto a otros millones de mujeres italianas, acudiendo al pedido del Duce de entregar su anillo de boda de oro para el esfuerzo militar nacional. A cambio, todas recibirán un anillo de plomo.
Mina Weil, superviviente del Holocausto. Foto:Fuente Latina / cortesía
La familia de Weil logró escapar hacia Argentina solo con la ropa que tenían.
Mina se casó en 1950 con Alfredo, también judío, y tuvo cuatro hijos. No pude cumplir su sueño de mudarse juntos a Israel porque él enfermó en 1987 y falleció.
Es autora de El ultimo diaun libro en el que cuenta su infancia en Italia, su vida adulta en Argentina y sus experiencias con su esposo en Nueva York y Londres.
LAURA JULIANA CASTELLANOS GUEVARA – Internacional
