Beneficia mucho a la segunda novela de Marta Pérez-Carbonell haberla dejado influir por algunos de los artistas y escritores que aparecen mencionados en su texto.
El más evidente, Javier Maríasautor en el que ella es especialista, pero aparecen otros. Como artista, … que interviene además en los intertextos y atmósferas de la trama, Federico Fellini y con él buena parte de otros genios del cine, como Rossellini o Pier Paolo Pasolini.
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autora
Marta Pérez-Carbonell -
Editorial
Lúmenes -
año
2026 -
Páginas
216 -
Precio
19,90€
También Kafka, Kundera o Sor Juana Inés y en otro orden de cosas las referencias a la música pop de finales de los ochenta, con Freddy Mercury a la cabeza, en ambientes londinenses de la música contestataria y las reivindicaciones de una nueva sexualidad. Es una novela que gustará a muchos porque es intergeneracional, puesto que el cine recreado en sus ambientes y contextos, sobre todo italiano (Via Veneto en Roma, Capri, Stromboli, Bomarzo), y la música pop-rock (Londres) afecta a dos generaciones diferentes que se verán reconocidas.
No oculta Marta Pérez-Carbonell sus deudas que hace explícitas en la coda de reconocimientos. En eso se nota que sabe que la literatura y el arte es tanto mejor cuanto más se parece al anterior excelso. Además, y esto me ha gustado especialmente, exhibe inteligencia pues sabe que los tópicos (lo son algunos de los escenarios, como los ‘faraglioni’ de Capri, la Villa san Michel de Alex Munte, en Anacapri o la Stromboli que eligió Rosellini para la belleza de Ingrid Bergman) no tienen que ocultarse y pueden ayudar a esa dimensión de reconocimiento y homenaje que la novela alberga.
Escribe, por tanto, sin complejos y no ocultas las cartas de una novela pensada para que su trama atrape a muchos. Aparte de esta autoconciencia de artista, el otro ingrediente notable es que introduce excelentes y agudas reflexiones que no por ser ecos de algunos de los grandes que he citado, valen menos. Al contrario, cobran un nuevo alivio en la novela al verso fertilizado por ellos.
En especial me han parecido soberbias dos ideas que vertebran la trama: que el tiempo pasado es irrecuperable y se convierte en ficción (idea mariesca donde las haya) y que, esta otra de Fellini, lo que no se sabe se imagina con los ojos de la mente, sintagma recurrente deudor del título de un libro de Carmen María López sobre aquel autor.
Junto a esta pauta definitoria de los mundos imaginarios hay en la novela excelentes personajes, como la protagonista, Linda Rams, nombre artístico de una joven madrileña de infancia pobre que llega a ser actriz laureada con dos Oscar y que llena la novela con su personalidad rebelde y sin embargo insegura.
La protagonista es Linda Rams, nombre artístico de una joven madrileña de infancia pobre que llega a ser actriz laureada.
La maternidad y la difícil relación con su hija Silvia dan un fondo de conflicto que tiñe aquellos escenarios recorridos (Formentor, Capri, Londres, Stromboli) de una tensión creciente resuelta por la novela bellamente al final. Una trama novelesca que se ve continuamente adornada con perlas como ésta: «Milko, se me escapa la realidad, ya no entiendo qué es y qué soy yo dentro de ella» o su excelente glosa de Odradek, el excéntrico personaje de Kafka.
Por fin, me dijo, una joven escritora deja de estar atrapada en menudencias solipsistas. Destaco felizmente que esta novela se asome a la dimensión del tiempo y la mistificación de lo vivido, esferas que solamente el arte puede representar si dota a sus personajes de pliegues complejos, contradictorios, llenos de huecos y vacíos. Como los de la vida.