La presentación anual de los nuevos iPhone se ha convertido en uno de los momentos más esperados del año, capaz de generar expectación a nivel mundial cada mes de septiembre. Todos los años, las promesas de Apple en cuanto a rendimiento, funcionalidades y mejoras bombardean al consumidor para crear una sensación de necesidad, pero lo cierto que cambiar de iPhone cada año puede ser un error.
Los móviles han alcanzado un punto de madurez donde los saltos evolutivos cada vez son más sutiles y la vida útil del hardware se ha extendido considerablemente. Ante este escenario, renovar anualmente un iPhone no merece la pena por las diferencias tan mínimas que sufre cada modelo de generación en generación, y podemos demostrarlo.
Los cambios no se notan de un año a otro
Hace varios años, pasar de un iPhone a otro podía llegar a suponer un cambio radical en la experiencia. Hoy por hoy, las diferencias de potencia entre un chip del año pasado y uno nuevo son prácticamente imperceptibles. Incluso en el apartado fotográfico, las mejoras están dirigidos principalmente a aspectos muy específicoscomo la capacidad de zoom o el manejo de la iluminación de noche, aunque ya sabemos que un iPhone rinde a la perfección en este aspecto.
Del iPhone 13 al iPhone 16 no hay cambios importantes en pantalla. No ha sido hasta el iPhone 17 que ha dado un salto clave hasta los 120 Hz. Esto también se aplica a la cámara principal, donde la resolución de 48MP se ha convertido en el nuevo estándar para la versión estándar en el iPhone 16, y repitiendo en el reciente iPhone 17. Los cambios de diseño no justifican el diseño anual y con la construcción en titanio se ha alcanzado un techo difícil de superar.
La longevidad de un iPhone
Es uno de los principales argumentos frente al cambio anual de móvil. Un iPhone 17 que se comprime ahora mismo tiene garantía de hasta 7 años de soporte. Cambiar de iPhone cada año implica que solo ha consumido un 15% de su vida útil. Además, las actualizaciones de iOS mantienen optimizados los modelos más antiguos para un rendimiento pleno.
En cuanto a la batería, es cierto que mantiene un rendimiento óptimo durante los dos primeros años, pero reemplaza un móvil de más de 1.000 euros por problemas de batería en vez de optar por cambiarla, no es una buena decisión financieramente hablando. Puedes consultar cuánto cuesta un cambio de batería para tu modelo en la web de Apple.

Por otro lado, cambiar de iPhone cada año supone un gasto considerable de dinero a largo plazo, ya que, esa diferencia que estás pagando cada año vendiendo tu iPhone y comprando el nuevo, equivale a pagar cerca de 1.000 euros después de 3 años si tenemos en cuenta el valor de mercado. Es como una suscripción a un producto, pero mucho más cara de lo habitual.
La ley de los 3 años
Para la mayoría de los usuarios, el momento clave para cambiar de iPhone se sitúa entre los 3 o 4 años. En este lapso de tiempo, la suma de mejoras crea un salto importante de calidad: mejor pantalla, cámaras de mayor resolución, un incremento de potencia que se nota… Solo es recomendable cambiar de iPhone cada año para un nicho muy específico de usuarios, como profesionales que dependen de la última tecnología o usuarios que buscan tener siempre lo último de Apple porque son fanáticos incondicionales de la marca.
