La selección española de balonmano se despidió del Europeo de Dinamarca, Suecia y Noruega con una contundente derrota (27-35) ante Portugal, en un encuentro en el que los hispanos parecieron en todo momento fuera del partido.
Pese a la posibilidad, bien es cierto que complicado, de poder disputar el encuentro por la quinta plazaque podría valer un billete mundialista, el conjunto español arrancó claramente dormido la contienda.
Tal y como reflejaron las cuatro perdidas de baloncasi las mismas que en todo el encuentro con Francia, que los hispanos acumularon en los primeros diez minutos de juego.
Kiko Costa, letal
Una falta de concentración que se reflejó igualmente en los lanzamientos a portería, donde los de Jordi Ribera se empeñaron en engordar las estadísticas del guardameta portugués Diogo Valerio.
Fallos y más fallos que acabaron por contagiar a la defensaque careció de la intensidad necesaria para contener a un goleador de la voracidad de Kiko Costa, que cerró el primer tiempo con seis dianas.
“Tenemos que llegar al partido, porque todavía no hemos llegado al partido”, se desgañitaba el seleccionador español, obligado a pedir con urgencia un tiempo muerto para tratar de impedir la escapada del conjunto luso, que a los doce minutos ya contaba con una renta de tres goles (4-7)
12-16 al descanso
Pero ni la arenga de Jordi Ribera, como tampoco el paso a la defensa 5-1 que tan buen resultado dio ante Francia, sirvieron para hacer reaccionar a los hispanos, que veían alejarse cada vez más y más a Portugal en el marcador.
De hecho, España parecía condenada irremediablemente a una clara y dolorosa derrota cuando a falta de menos de siete minutos para llegar al descanso la desventaja se disparó hasta los seis tantos (7-13).
Una diferencia que los internacionales españoles, más a base de orgullo que de buen juego, lograron reducir a la cinclusión de la primera mitad a cuatro tantos (12-16) que dejaban a los hispanos con un hilillo de vida.
Sin defensa
Pero pese a la tímida mejoría del equipo español, la falta de contundencia defensiva, condenó a los de Jordi Ribera a verso de nuevo con seis goles de desventaja (16-22) a los siete minutos de la reanudación.
Y es que si en defensa España no pudo superar la ausencia del lesionado Abel Serdioen ataque los jugadores españoles siguieron encadenando pérdidas y errores, muchos de ellos incomprensibles.
Un oscuro panorama que la selección no logró aclarar ni con los cuatro minutos de superioridad que gozó por las exclusiones de Salvador Salvador y Rui Silvalastrado por un exceso de precipitación que sólo sirvió para multiplicar los errores de los jugadores españoles.
Severo correctivo
Circunstancia que no desaprovechó Portugal, que como España estaba obligada a ganar para mantener viva la posibilidad de disputar el encuentro por el quinto puesto, para ampliar todavía más su ventaja (23-30).
Un severo correctivo que se agravó para el conjunto español en los minutos finales, pese a que el preparador portugués se sentó en el banquillo a sus dos máximas estrellas, los hermanos. Martín y Kiko Costa.
Pero ni así pudo contener la selección española al conjunto luso, que con el ataque con siete jugadores de campo por el que apostó Paulo Pereira en el tramo final, elevó la diferencia hasta los ocho goles que reflejaron el 27-35 final.
Ficha técnica:
27 – España: Serguéi Hernández; Odriozola (1), Garciandia (2), Tarrafeta (3), Gurri (6), Dani Fernández (1) y Javi Rodríguez (2) -equipo inicial- Biosca (ps), Serradilla (-), Alex Dujshebaev (1), Fis (1), Dani Dujshebaev (-), Aleix Gómez (6, 1p), Natan Suárez (-), Víctor Romero (-) y Barrufet (4)
35-Portugal: Valerio; Areia (6, 3p), Neves (1), Iturriza (4), Salvador (2), Frade (2) y Kiko Costa (7, 1p) -equipo inicial- Capdeville (ps), Monteiro (-), Rui Silva (-), Fernandes (3), Branquinho (1), Joao Gomes (3), Martim Costa (6), Brandao (-) y Cavalcanti (-).
