En el minuto 96, ya con dos jugadores menos el Madrid, tras las rojas a Asencio y Rodrygo en el tramo final, los 70.000 aficionados de Da Luz dejaban la garganta pidiéndole a Trubin justo lo que no hacía. El portero ucraniano ralentizaba una … Falta un favor en su propio campo, pensando que el Benfica estaba metido en la repesca. Se equivocaba. La diferencia de goles con el Marsella estaba igualada, a -3 ambos equipos, pero el conjunto francés tenía más tantos a favor, lo que le ubicaba en el puesto 24. Necesitaban un gol más de Mourinho, y lo encontraron, precisamente, en la cabeza de su portero: «Cuando hago los cambios, yo pensaba que estábamos clasificados. Segundos después me dijeron que no… Tuvimos la suerte del balón parado en el que Trubin hace un gol histórico. Estoy muy contento por los jugadores y por nuestros aficionados más jóvenes»
Una falta lateral, a unos 35 metros de la portería de Courtois, el botó Aursnes a la olla y allí emergieron los 199 centímetros de Trubin para cabecear a la roja el 4-2 y meter a su equipo en la ronda de playoff. Épica clasificación del Benfica: «Yo estoy en una etapa de mi carrera en la que pienso más en los jugadores que en mí. Para el Benfica es un prestigio increíble esta victoria porque hacía mucho tiempo que no nos enfrentábamos al Madrid». Y podrían ser dos veces más en febrero. Al Benfica le tocará el Madrid o el Inter en la repesca, con la ida en Da Luz: «Ambos equipos están para ganar la Champions y ambos sitios me gustan bastante. Hace mucho que no voy a esos estadios y ver amigos como hoy es un placer».
Mourinho jamás ha pisado el Santiago Bernabéu desde su marcha en mayo de 2013. El luso, a pregunta de ABC, desveló en rueda de prensa que lo iba a hacer en septiembre, pero que justo antes de volver le llamó el Benfica. Ahora, quizás en lugar de como aficionado, regresa como entrenador rival: «Es una oportunidad fantástica. Hemos demostrado que a un partido competimos contra la Juventus, el Chelsea y hoy con el Madrid. A dos partidos será más difícil, pero ya veremos».
El luso estuvo elegante y educado tras la victoria, y también en el momento del 4-2, donde soltó toda la adrenalina celebrándolo delante del banquillo del Madrid, pero solo por el hecho de que detrás tenía a familiares: «Le he pedido disculpas a Arbeloa por el modo en el que he celebrado y él lo ha comprendido. Es que en esos momentos olvidas que está el Madrid delante, que también está Arbeloa y Chendo…».
La alegría lusa contrastaba con el amargor del Madrid. En 16 días como entrenador del Madrid, Arbeloa ha logrado acortar la ventaja en Liga de cuatro a un punto, pero ha caído eliminado en octavos de la Copa ante el Albacete, una Segunda que pelea por no descender, y ha acabado noveno la fase liga de la Champions, cuando lo cogió dentro del top 8: «No me arrepiento de ningún mensaje. Si la reflexión es que perdemos porque los de arriba no corren, no estoy en absoluto de acuerdo. Ya dije ayer que la exigencia del partido iba a ser máxima. No me ha sorprendido. Conocía el nivel del rival y de su entrenador. Y así se lo dije a los jugadores, pero soy el máximo responsable. No he sabido imprimir a los jugadores el nivel que quería que diesen».
El técnico salmantino hizo autocrítica, pero no le gustó que este periódico le preguntara por las dos cornadas que ya acumula en dos semanas en el banquillo: «He dicho que el responsable soy yo, como en Albacete. No sé dónde estaba en esa rueda de prensa. Pero no nos han eliminado de la Champions. Tenemos dos partidos ahora en una repesca y vamos a competir».
Mucho más duro y categórico fue Mbappé, de lo poco destacable en Lisboa: «El cuarto gol da un poco de vergüenza, pero matemáticamente ya estábamos fuera del top 8. Hemos jugado fatal. No podemos estar un día sí y otro no. Esto no es de un equipo campeón»
