Decimos que algo está o se pone en tela de juicio cuando lo ponemos en duda y lo sometemos a examen. Dicha expresión no hace referencia a tejidos sino al acto de juzgar, ya que en el español clásico, el término tela nombraba el recinto o palenque donde se debatía o se combatía y, por extensión jurídica, el punto de litigio que se llevaba al tribunal. De ahí que un asunto ‘entrará en la tela del juicio’listo para ser discutido y valorado por quien debía decidir.
Con el tiempo, la locución salió de los estrados y pasó al habla común, aplicándose hoy en día a decisiones, datos o reputaciones que requieren verificación.
