Guerra de las monedas. Tormenta en los mercados. En las últimas semanas el billete verde ha acentuado su caída mientras que el oro está por las nubes de récord en récord. Aquí algunas respuestas a las dudas de los inversores.
¿Por qué a Trump le parece “estupenda” la caída del dólar?
El dólar débil forma parte de la estrategia económica de la Casa Blanca en el segundo mandato de Donald Trump. Un dólar devaluado supone algunas ventajas para la economía estadounidense.
Más exportaciones
Las empresas estadounidenses pasan a ser más competitivas en los mercados internacionales. Con un dólar devaluado, pueden vender más al exterior, al ser sus productos “más baratos”. La otra cara de la moneda es que los bienes europeos pasan a ser en comparación más caros por la apreciación del euro. De esta manera, el dólar bajo “fastidia” a los bienes europeos con destino a los EE.UU. Su efecto es similar al de los aranceles: se reduce el déficit comercial estadounidense.
Más beneficios… reimportados
Las multinacionales que obtienen beneficios fuera del área dólar salen ganando. Pongamos el ejemplo de las filiales de las multinacionales tecnológicas ubicadas en Irlanda, que obtienen sus ganancias en euros. Al reempatriar esta cantidad de dinero a EE.UU., obtendrán un cambio más dólares. Por efecto de los tipos de cambio, incrementan sus resultados.
Tipos de interés
En estos momentos, los tipos de interés son más altos en EE.UU. que en otras áreas económicas (euro y yen, por ejemplo). Esto debería favorecer al áreadólar, porque los rendimientos que ofrece son superiores. Sin embargo, los inversores descuentan las expectativas: y todo apunta a que el precio del dinero va a descender en EE.UU., sobre todo si Donald Trump consigue imponer a un presidente partidario de una política monetaria acomodaticia. La perspectiva de tener una Reserva Federal menos independiente y unos tipos de intereses menores son dos factores que alejan los inversores del dólar.
Más aislacionismo
La idea de fondo que trasciende detrás del dólar bajo es descender las importaciones del exterior y fomentar el regreso de capitales a EE.UU. o invertir en el país. De alguna manera, es coherente con las políticas aislacionistas de Donald Trump.
¿Por qué el oro marca récord cuando la bolsa está en máximos?
Incertidumbre
Donald Trump se ha convertido en el agente del caos: guerra comercial, disputas territoriales, intervenciones militares. El metal amarillo sigue actuando como valor refugio. Lo curioso es que cuando esto ocurre, las bolsas deben estar sufriendo: el oro se convierte en protección. En este caso, los mercados están muy arriba. A parte del boom de la IA, los inversores disfrutan de la liquidez que hay en el sistema y compran las dos cosas: acciones y, por si acaso, lingotes.
bancos centrales
No se entiende el actual boom del oro sin la compra de los bancos centrales, que en los últimos años se han volcado en mas en incrementar las tenencias de oro en sus reservas. Por primera vez en décadas, acumulan más oro que bonos del tesoro de EE.UU. en sus activos. Es decir, más oro y menos dólares. Los dos fenómenos están interrelacionados: menos confianza en el billete verde y más interés en adquirir el metal amarillo como forma de diversificar los activos, ante una pérdida de confianza en el sistema financiero norteamericano, muy endeudado.
¿Hasta cuándo durará este fenómeno de dólar débil y oro al alza?
La incógnita de la inflación
La estrategia de Donald Trump tiene un límite: la inflación. Si el dólar se sigue devaluando, si los tipos de interés van a la baja por decisiones políticas y los aranceles despliegan sus efectos, desde un punto de vista teórico los precios podrían volver a crecer. Esto tendría un coste político y social de consecuencias imprevisibles. Si la Reserva Federal decide intervenir, el dólar debería revalorizarse.
El oro y el boom de los metales.
Más difícil saber qué ocurrirá con el oro. Las principales casas de inversión aseguran que la tendencia va a continuar, porque las incógnitas políticas no van a desaparecer, la bolsa podría caer por un pinchazo en el sector tecnológico y además todos los metales están disparados por la transición energética y tecnológica. Pero si algo hemos aprendido en el último año, es que la economía se ha vuelto una ciencia muy volátil y cada vez menos previsible.
