Sam Mendes concretó uno de los proyectos más ambiciosos del cine contemporáneo mediante el anuncio oficial de un elenco de lujo para la tetralogía cinematográfica dedicada a Los Beatles. Paul Mescal, reconocido por su actuación en Gladiator II, interpretará al bajista Paul McCartney, mientras que Barry Keoghan —protagonista de Saltburn— encarnará al baterista Ringo Starr.
Harris Dickinson asumirá el papel del legendario John Lennon, mientras que Joseph Quinn, quien recientemente participó en Los Cuatro Fantásticos del Universo Marvel, dará vida al guitarrista George Harrison. Esta estructura permitirá que cada una de las cuatro películas ofrezca una perspectiva única de la historia del cuarteto británico más importante de la historia musical.



Estas producciones, con un presupuesto aproximado de 100 millones de dólares cada una, serán lanzadas simultáneamente el 7 de abril de 2028. El director ganador del Oscar enfatizó que la magnitud de la historia de The Beatles resulta imposible de condensar en una única película, por lo que la narrativa se dividirá en cuatro narrativas paralelas que se entrecruzan y divergen según las perspectivas individuales de cada miembro.
El proyecto marca la primera ocasión en la que las familias y herederos de The Beatles han otorgado derechos completos sobre las historias de vida y catálogo musical para una producción de ficción. Tanto Mescal como Keoghan lucen sorprendentemente similar a sus contrapartes históricas en las imágenes reveladas, probablemente mediante el uso de caracterización y prótesis profesional.

Greig Fraser, recientemente reconocido por su trabajo cinematográfico en The Batman y Dune, desempeñará como director de fotografía, garantizando que la calidad visual responda a los estándares de este ambicioso presupuesto. La producción ha incorporado guionistas de prestigio internacional como Peter Straughan, Jack Thorne y Jez Butterworth.
Keoghan reveló recientemente que el proceso productivo durará aproximadamente 15 meses de grabación continua, distribuyéndose entre tres y cuatro meses de filmación por cada película. La complejidad logística de este emprendimiento representa uno de los mayores riesgos cinematográficos de Sony Pictures en años recientes.
