La Grecia clásica no se acabó nunca. Todo Occidente se nutrió de sus mitos, filosofía y tragedias que fueron cambiando de nombre y forma pero conservaron su esencia. hollywoodvoraz máquina de atrapar y deglutir ideas ajenas para convertirlas en poderosas imágenes cinematográficastampoco se resistió a lo que fue aquel maravilloso mundo para darle nueva vida.
es Troyala película de 2004, dirigida por Wolfgang Petersenprotagonizada porBrad Pitt y Orlando Bloomla trama se basó principalmente en La Iliada de Homero. Ahora, en 2026, se espera algo más espectacular todavía: el estreno de La Odiseauna superproducción dirigida por Cristóbal Nolan (el mismo de títulos como interestelar y oppenheimer), con un elenco encabezado por Matt Damon como Odiseo y Anne Hathaway como Penélopeentre otros para contar aquel viaje de Ulises, luego de la guerra de Troya y de regreso a su hogar en la isla de Ítaca, demorado por años, por todo tipo de males acechándolo, incluido el engañoso canto de las sirenas.
La vigencia de La Odisea
¿Qué tendrá? La Odisea que sigue estando vigente y sigue fascinando ¿Nuevas generaciones? Seguramente ninguno de los que leyó o lea alguna vez La Odisea pueda hacerse una idea ni siquiera cercana de lo que los helenos oían cuando se relataba aquella historia. Mucho menos si se trata de una película, donde todo el imaginario que provee la lectura queda reducida, por mejor versión que se haga, al ideario totalmente recortado por la mente de un director.
Por empezar, aquella historia se contaba en verso, en voz alta, eran cantoscasi canciones para ser escuchadas con todos los sentidos. Una historia llevaba a la otra, tal cual sucede con las series ahora, a lo largo de 24 cantos.
Es que, si los griegos inventaron casi todo (la filosofía, la aritmética, el teatro), también Pensaron en cómo mantener viva la llama de la atención para continuar una relación.armado a su vez, por muchos relatos menores, que funcionan de manera independiente, por sí mismos. Porque si hay algo que los griegos, con Homero a la cabeza, también dejaron en claro para toda la posteridad es que, no sólo vale lo que se cuenta si no, y sobre todo, cómo se lo cuenta.
Matt Damon es Ulises en la película que dirige Christopher NolanPor eso es posible (y muy necesaria) la repetición sobre los protagonistas, las situaciones, como un modo de asegurarse de que la trama quedará en la memoria de quien, como en un ritual, repetirá a su manera esa misma historia y así, a lo largo de las generaciones, hasta volverla lo que es: un texto fundante de la cultura occidental.
Y en este punto entra en juego las traducciones a decenas de idiomas que, durante siglos, trasladan las aventuras de Odiseo a otras lenguas, dejando quién sabe qué en el camino o, sumando quién sabe qué, a su derrotero eterno.
Peripecias de todo tipo
De hecho, de acuerdo a ciertas traducciones es que encontramos al protagonista identificado como Ulises o como Odiseoen este caso, mimetizando su nombre con el viaje emprendido y convertido en sinónimo de peripecias de todo tipo. Sin embargo, esa aventura central es apenas la excusa para relatar, paralelamente, otras cuantas historias, todas entrelazadas por el destino.
Por eso, poco importa si Homero existió realmentecomo plantean algunas teorías, o fueron varios quienes relataron las distintas tramas, cada uno envalentonado por darle a su relato oral los mejores matices, eso sí, siempre respetando una métrica, la de los poemas que eran parte de la formación que recibieron los discípulos más privilegiados de la Grecia antigua.
De lo que no quedan dudas es que a partir de La Odisea y sobre todo, de su protagonista, Ulises, es que se construye la noción del héroe. Y con él, el del relato heroico, el mismo que llega hasta el presente, más de 2.000 años después.
Desde entonces hasta hoy, la consagración del héroe es la de quien atraviesa y supera, no sin sufrimiento ni dolor, los obstáculos que le pone la vida, el enemigo, el destino o quien fuere. Aquello que los latinos llamaban “fatum profugus” (destino fugado) que, para toda la cultura grecorromana implicaba un descenso a los infiernos, un viaje ineludible al inframundo y, con el tiempo, fue adquiriendo otras simbologías.
Y si hablamos de relato heroico, del hombre frente a la adversidad, ¿Quién mejor que Hollywood para apropiarse de este concepto? y volverlo el “yo contra el mundo” que la industria cinematográfica replicó hasta el hartazgo y que contribuyó, de manera eficaz y vehemente, a darle forma al famoso “sueño americano”.
Un Ulises moderno podría ser perfectamente RamboBien lejos de aquella frase inscripta en el templo de Apolo, en el oráculo de Delfos que rezaba: “Conócete a tí mismo”, Hollywood como portavoz de la cultura estadounidense, forjó a su manera un oráculo propio y lo reinventó con un “arréglate tú mismo”.
El cine belico y de aventuras explotó hasta el infinito ese relato heroico Personificado primigeniamente por Ulises, lo multiplicó y le puso varios rostros acorde a sus necesidades ya las preferencias de los públicos. Un Ulises moderno podría ser perfectamente rambo. Otro, Tom Cruise en sus interminables secuelas de Misión Imposible.
La lista podría incluir también a Bruce Willis con su saga de duro de matara todos los superheroes nacidos de los cómics e incluso, al misterioso James Bond, agente 007, en una versión algo más elegante y refinada. En todos ellos, resuena el eco de aquel Ulises en su epopeya del regreso al hogar, allí donde lo esperaba Penélope, como símbolo de la fidelidad y la lealtad, sintetizados en su interminable y tejido y destejido.
Pero hay que hacer una salvación: Christopher Nolan no es ningún director. Al menos no se puede decir de él que sea alguien que hace películas donde la forma sea más poderosa que el contenido.
Un Ulises moderno podría ser perfectamente Tom Cruise en sus interminables secuelas de Misión Imposible.El director y guionista británico lo ha demostrado con filmes como Recuerdo (2000), El origen (2010), Interesante (2014) y la más reciente oppenheimer (2023), donde no se priva de informar en cuestiones filosóficaspreguntarse sobre la identidad, la memoria, el tiempo y otros temas, con una mirada metafísica, no muy frecuente en Hollywood, sin dejar de lado, la espectacularidad que le permite sus presupuestos.
Simbología, mitos y preguntas
Quizás, como una manera de llegar a un público masivo y ofrecerle también, un mundo de ficción rico en simbología, mitos y preguntas existenciales imposibles de dilucidar y que resultan tan potentes como el formato en que se presentan. Y que mejor que La Odisea para seguir en esa senda creativa.
A pesar de la discreción con que se filmó este proyecto, alguna información se hizo pública, claro, para avivar el fuego de cara al estreno, previsto para mediados de 2026, a escala mundial. El elenco elegido alcanza como para sumar fanáticos, antes de la llegada a la pantalla. Matt Damon es Ulisesel héroe por antonomasia, el protagonista épico de la historia más épica jamás contada. También están Tom Holland en el papel de su hijo, Telémaco, y Anne Hathaway como Penélope.
A ellos se suman John Leguizamo, Robert Pattinson, Zendaya, Charlize Theron, Lupita Nyong’o y Elliot Page, entre otros. Poco importa si el phisique du rol de algunos de ellos es más o menos helénico, su fama parece autorizarlos para apropiarse de una historia que ya trascendió tiempos y fronteras.
Anne Hathaway es Penélope en la película que dirige Christopher NolanTanto es así, que muchos de los tópicos que aparecen a lo largo del relato de Homero, han adquirido vida propia y crearon su propia mitología alrededor, como es el caso de Ítaca, la isla que es refugio y hogar de Ulises pero que se vuelve eternamente inalcanzable, transformándose así, en una metáfora de lo esquivo, del recorrido por sobre la meta, del destino implacable.
Esas ideas son sobre las que trabaja Nolanapasionado por los simbolismos, la mitología, por su profunda búsqueda existencial, apelando a la epistemología, entre otras cosas para explayarse sobre algunos temas que lo obsesionan como la distorsión de la memoria, la mortalidad y la finitud humanas, el enigma del tiempo y la causalidad, entre otros.
angustia existencial
En sus personajes siempre hay cierto grado de angustia existencial.estados alterados por los miedos, la culpa, la soledad y la moral. Por eso, el tiempo, la identidad y la naturaleza humana son tópicos presentes de uno u otro modo. Los mismos que tantos siglos atrás, marcaron el derrotero de Ulises en su viaje de regreso a casa, transformado por la guerra y el paso del tiempo.
¿Quién podría no identificarse con ese hombre que siente que su camino de vuelta lo llevará a un lugar que cree conocer pero que sabe que ya no será el mismo? Allí donde alguna vez fue rey pero que, luego de una guerra y diez años alejado, se encontrará con que nada será igual.
Matt Damon en ‘La Odisea’¿Quién podría culpar a Ulises por sentirse extraño en su propia tierra, por añorar algo que probablemente no reconozca cuando llegue a su amada Ítaca o que, directamente no existe más? Esa transformación sufrida por el héroe es lo que seguramente atrajo a Nolan: sus encuentros con el cíclope, con el dios del viento Eolo, con la hechicera Circe, con las sirenas y sus cantos engañosos, con la derrota y el naufragio.
Pero también con el alivio por el reconocimiento de su amada y sobre todo, el reencuentro del héroe consigo mismo.
