Una semana después de presentar ante el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas en Nueva York el primer informe trimestral de 2026 sobre la implementación del acuerdo de paz con las extintas Farc, el Representante Especial del Secretario General de la ONU y jefe de la Misión de Verificación en Colombia, Miroslav Jenčaexpuso los avances en la ejecución, llamó a garantizar su continuidad durante el cambio de mandato presidencial y Advierta sobre persistentes riesgos de seguridad de cara al proceso electoral de este año.
Tras el recorte de funciones ordenadas por el Consejo de Seguridad en octubre pasado, la Misión de Verificación de la ONU atravesó una reestructuración profunda, que implicó la eliminación de cerca de 200 cargos —el 23 % del personal— y una reducción presupuestal del 17 %, equivalente a unos 15 millones de dólares. Pese a este ajuste, la Misión reformó su estructura y organigrama para continuar cumpliendo su mandato, ahora concentrado en tres ejes centrales: la reincorporación de los excombatientes, las garantías de seguridad y la reforma rural integral.
Acaba de presentar el más reciente informe trimestral ante el Consejo de Seguridad. ¿Cuál es la principal conclusión del mismo?
Miroslav Jenča hablando con EL TIEMPO. Foto:Néstor Gómez EL TIEMPO
Estoy muy orgulloso por lo que la Misión logró alcanzar en todos estos pilares. Si hablamos de reincorporación, más del 80%, más de 11.000 firmantes, excombatientes siguen en el proceso. Es una cifra muy importante. Recibimos una cifra por parte de agencia de reincorporación y normalización que dice que tienen en sus familias más de 9.900 hijos, hijas. Esto solamente confirma su dedicación a la paz. Ahora sí hablo de los retos: hay mucha incertidumbre sobre el futuro de este proceso de paz. Nosotros esperamos que la administración nueva, que tome la posesión en agosto de este año, vaya a continuar con la implementación del acuerdo, según el acuerdo mismo dice. Hay un período de implementación de 15 años, entonces le toca a la administración que viene para continuar la implementación.
La Misión expresó especial preocupación por el aumento de asesinatos contra excombatientes y líderes sociales. ¿Sigue siendo este el gran desafío?
Un enorme reto es la seguridad. Hemos visto que la situación se ha deteriorado en varios territorios. Hay grupos disidentes, grupos armados, que controlan territorios. Y aquí me parece que también uno de los resultados negativos es el número más grande de choques entre los grupos armados compitiendo por el territorio, control y también con el Gobierno. Aquí uno de los resultados muy negativos son los 487 firmantes que fueron asesinados hasta hoy día. El año pasado, 45, que significa que representa un incremento del 36% en comparación con 2024. Esto, claro, es una preocupación que también comparten los miembros del Consejo de Seguridad, que se reunieron el viernes pasado para discutir este tema de Colombia, de la implementación del acuerdo de paz. Lo que vemos es la necesidad del Estado, de las fuerzas públicas, de redoblar sus esfuerzos para, especialmente ahora, garantizar la seguridad para los candidatos, los candidatos y las fuerzas políticas en el proceso electoral que se aproxima.
¿Qué riesgos concretos identifican para las elecciones?
Reunión en la Procuraduría para hablar de seguridad en las elecciones. Foto:Procuraduría
Uno de los logros muy importantes de la implementación del Acuerdo de Paz fue la ampliación del espacio democrático. En palabras simples, más gente pudo votar, especialmente en áreas vulnerables. Se on 16 curules de paz -aquí aprovecho esta oportunidad para expresar mi profundo pésame con la muerte de 15 personas en esta tragedia de avión en norte de Santander, entre ellos Diógenes Quintero, quien participó solamente hace unas semanas en la celebración del noveno aniversario de la firma del Acuerdo de Paz-, un claro resultado y logro por parte de acuerdo de paz. Lo que nosotros aquí vemos es el riesgo a la participación de los votados en las elecciones. Poder elegir sus representantes en estos curules de paz. También seguridad de los votos, los traslados.
Aquí trabajamos junto con la Defensoría del Pueblo, cuerpo diplomático, para relanzar llamado a una política de paz, una política de poder llevar a cabo elecciones libres y pacíficas.
¿Qué regiones le preocupan?
He viajó bastante durante los tres meses que llevo aquí como jefe de la Misión y Representante Especial del Secretario General. Lo que vi en Nariño, en Cauca, en Valle de Cauca, en Caquetá, Norte de Santander, en Guaviare, también en Medellín, es que sí existe la preocupación por la seguridad. Y claro que un momento muy importante fue y es el asesinato de un candidato presidencial, el señor Uribe, el año pasado.
¿Cómo evalúa el compromiso del actual gobierno con la implementación del acuerdo?
Un logro concreto, donde la situación ha mejorado de una manera sustantiva, es en la reforma rural integral, el capítulo uno del acuerdo de paz firmado en La Habana. Lo que pude ver en las regiones, en los territorios, es que los firmantes ya reciben sus parcelas donde pueden construir sus casas. Pueden dedicarse a una economía legal, lícita.
El diplomático pidió redoblar esfuerzos para garantizar medidas de seguridad. Foto:Néstor Gómez EL TIEMPO
Muchas veces la gente lo ve como un logro aislado. A mí me parece que la reforma rural integral, la adjudicación de tierras, la seguridad jurídica de posesión de las tierras y de las casas habla sobre un proceso más amplio. Hablamos sobre la presencia de las instituciones del Estado en las regiones. Yo en mi informe al Consejo de Seguridad lo mencioné muy claramente que lo que hemos visto aquí durante años y hablamos desde la misma firma del acuerdo de paz, es la falta de la presencia del Estado en las regiones, en los territorios. Con este vacío, los grupos armados tomaron la iniciativa, aprovecharon la situación y llenaron estos territorios. Ahora, especialmente en lo que toca la frontera de Colombia con Venezuela. Cuando las exFarc salieron de este territorio, no se llenó con la presencia del Estado.
La Misión tiene equipos desplegados en esa frontera. ¿Qué están viendo allí?
Visité hace poco Cúcuta y hablé con nuestra gente en Tibú. Hablamos sobre uno de los ETCR en Caño Indio, que por razones de seguridad- ya hemos visto el incremento de la violencia- hay necesidad de trasladar este ETCR a otro lugar más seguro. Eso es lo que nosotros hacemos para mostrar un caso muy concreto en lo que toca a la seguridad. Pero sin la presencia del Estado no se puede resolver este problema y como él mencionó, no se trata solamente de la seguridad. Se trata de una solución integral, económica, social, institucional, para de veras ofrecer o crear las condiciones para una vida sostenible en paz.
¿Cómo evalúan los diálogos de paz que ha tenido este Gobierno a poco de que termine el tiempo de esta administración?
Nosotros estamos aquí implementando el acuerdo de paz. Esta es la resolución, el mandato que recibimos por parte del Consejo de Seguridad y que se renueva normalmente cada año. En lo que toca a los diálogos, las Naciones Unidas, nosotros somos una organización, somos una institución global de diálogo. Hace unos meses celebramos 80 años de las Naciones Unidas y la organización se creó como un resultado de negociaciones y así continúa. El diálogo es importante y siempre damos preferencia a un diálogo si lo comparamos con la violencia. Estamos en contra de la violencia, pero para tener un diálogo exitoso, hay que cumplir también con otras condiciones: una preparación adecuada, dedicación a la paz por las partes que negocian. Y claro, que acompañan estas palabras con hechos concretos y también lo que es absolutamente necesario es la responsabilidad del Gobierno, de garantizar la seguridad para la población. Se trata de un complejo de factores para tener un resultado deseado. El acuerdo de paz firmado en La Habana sirve como ejemplo para otros procesos de este tipo en el mundo.
¿Cuáles son los procesos que acompañan hoy?
Parte de la reducción del mandato se debió al colapso del diálogo con Eln, del cese al fuego. Desearía aclarar que teníamos un mandato muy claro por parte del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas no solamente de acompañar este proceso, sino también hacer monitoreo, observación de cese al fuego. Recibimos los recursos, pero todo esto ya se redujo, se cortó. Ahora estamos acompañando dos mesas, una con el Estado Mayor de Bloques y Frentes, otra con la Coordinadora Nacional Ejército Bolivariano. Allá estamos con otros acompañantes como la Iglesia, Noruega y Suiza. Lo que tratamos es lograr que se reduzca la violencia y crear condiciones para la implementación de la reforma rural, repartición de tierra, de sustitución de cultivos. Claro, la seguridad es lo más importante.
En el Consejo de Seguridad, Estados Unidos ha reforzado su posición crítica frente a algunos aspectos de la paz en Colombia. ¿Qué impacto tiene en el trabajo de la Misión?
El Consejo de Seguridad de la ONU. Foto:AFP
Yo veo como estructura crucial el Consejo de Seguridad. El Consejo de Seguridad tiene 15 miembros. Estos 15 miembros votan. Estos 15 miembros votaron el 31 de octubre y aprobaron la resolución con el mandato. Todos explicaron sus posiciones al respecto de voto después del voto. Me parece que la situación está muy clara, evidente. Tuvimos que reducir la Misión, tuvimos que reducir algunas actividades que ya mencioné. También por la situación financiera, como parte de la reforma de la iniciativa lanzada por el secretario general que se llama ONU 80, llegamos a estas reducciones. Hay un impacto muy claro sobre la Misión. Ahora, cuando estuve en Nueva York, hablé con la misión de los Estados Unidos. Como hablaré con las misiones prácticamente de todos los miembros del Consejo de Seguridad. Después viajé a Washington. Allá me reuní con los representantes del Departamento de Estado. Hablamos con el Gobierno. Lo que puedo compartir con ustedes es que interesa mucho lo que hace la Misión. Expliqué muy claramente y detecté un interés enorme frente al uso de los recursos de las Naciones Unidas. Yo defendí nuestro presupuesto argumentando que nuestro trabajo es lo más necesario, sobretodo en territorios vulnerables, en las 16 regiones PDET donde hay grupos armados, donde hay firmantes, grupos étnicos. Durante estos años, la presencia de la Misión de Naciones Unidas ha ganado confianza con todos los actores. Hemos acompañado liberaciones de retenidos por parte de grupos armados. Solamente en este mes de enero acompañamos liberaciones de nueve personas. Si lo miramos en perspectiva, desde el 2022, hemos acompañado 633 liberaciones de personas, 393 de la Fuerza Pública.
Este año se cumple 10 años del acuerdo, y quedarán 5 de los 15 planteados para su implementación. ¿Al ritmo que vamos, se va a lograr cumplir?
Miroslav Jenča. Foto:Néstor Gómez EL TIEMPO
El secretario general llamó al gobierno a redoblar los esfuerzos durante estos últimos años. Vemos que hace falta hacer más, ese es el reto. Hay un acuerdo que sirve como una hoja de ruta. Este acuerdo, como ya pues traté de explicar aquí, no es solamente sobre los firmantes, es un acuerdo que ofrece una hoja de ruta para construir la paz en Colombia, en todo el país. Cuando hablamos sobre reforma rural, hablamos de todos campesinos, no solamente de firmantes. Pero yo veo aquí un problema, que en Colombia, después de la firma del acuerdo de paz, no ha existido una política integral y se amplía para implementar todos los capítulos, todas las partes de acuerdo de paz. Si miramos los diferentes gobiernos, se ve que la implementación es desigual. Nos gustaría ver una dedicación a implementar de manera integral, coordinada, no solamente entre estructuras nacionales, sino también con las estructuras locales. ¿Cuánto va a tardar la implementación? Yo me enfoco ahora en el mandato que tengo hasta el 31 de octubre de 2026. Quiero mostrar a todos que sí se puede lograr, que es importante tener la Misión aquí, no porque lo digo yo, porque me lo dicen en Caquetá, en Guaviare, Nariño, Putumayo, Norte de Santander y Valle de Cauca.
¿Falta consenso en el país alrededor de la paz? ¿Observa todavía un ambiente muy polarizado?
La situación ahora, especialmente en la campaña electoral, está muy polarizada, es normal. Yo mejor desearía quedarme en la tierra, no ir a la campaña electoral, esa campaña política. Para nosotros lo que es más importante es la implementación del acuerdo de paz en su totalidad y mi llamado sería a las fuerzas políticas y sociales enfocarse en la implementación cabal, integral y coordinada del acuerdo. Es necesario para construir la paz en Colombia.
JUAN PABLO PENAGOS RAMÍREZ
Redacción Política
