La economía española crece, y además desde hace unos años lo hace de forma. mucho más vigorosa que la de sus pares del euroFrancia, Italia y Alemania, enredados todavía en las turbulencias que siguieron a la invasión rusa de Ucrania, pero no termina … de ser productivo. Hace apenas unos días uno de los más reconocidos think tank del país, Funcas, el prestigioso servicio de estudios de las cajas de ahorro, dedicó su principal publicación económica bimestral a analizar esa aparente paradoja de un crecimiento vigoroso y una productividad pírrica, que tras recabar la opinión de varios expertos atribuyen al estancamiento de la inversión privada y que temen tenga un efecto significativo a futuro tanto sobre la transformación tecnológica del país como sobre la competitividad de su economía.
Las cifras del avance de cierre de la Contabilidad Nacional de 2025, difundidas este viernes por el INE, abundan en esa paradoja. El PIB español avanzó un 2,8% el año pasado, con una ligera ralentización respecto al crecimiento del 3,5% registrado en 2024 pero claramente por encima del crecimiento medio del 1,5% acreditado por el conjunto de la Europa del euro, pero continuó emitiendo señales preocupantes por el lado de la productividad. La productividad por hora trabajada experimentó un tibio crecimiento de algo menos del 0,7% y la productividad por ocupado, la métrica a la que más atención prestan las empresas puesto que refleja la aportación extra realizada por el capital humano al desarrollo de sus negocios o de la economía en general, retrocedió un 0,3% tras encadenar tres trimestres consecutivos en negativo.
Evolución del PIB,
demanda nacional y
demanda externa

Evolución del PIB, demanda nacional y demanda externa
«La contracción de la productividad por trabajador en un año en el que los costos salariales han subido de manera muy significativa es una debilidad muy importante del crecimiento económico español», observa en declaraciones a ABC el director general del Instituto de Estudios Económicos (IEE), el servicio de análisis de CEOE, Gregorio Izquierdo, incidiendo en la discrepancia entre la fenomenal subida del 8% que el INE ha detectado en la evolución de los salarios a lo largo de 2025 y el pobre desempeño de la productividad, que a ojos de las organizaciones empresariales es la referencia a la que se deben aclarar las subidas de los sueldos para garantizar un crecimiento equilibrado.
Los expertos temen que la atonía de la productividad condiciona la transformación tecnológica y la competitividad de la economía.
La Cámara de España ha incidido también en este flanco débil del crecimiento español y en sus potenciales consecuencias sobre las decisiones en materia presupuestaria que tendrá que tomar el Gobierno en los próximos meses. «Sin aumentos de productividad, el crecimiento económico será insuficiente para generar los ingresos necesarios sin recurrir a mayores niveles de endeudamiento oa incrementos impositivos», ha advertido, sobre la presunción de que 2025 ha supuesto un fin de ciclo en el comportamiento de la economía española y que a partir de 2026 su desaceleración se acentuará como consecuencia del cierre del torrente de recursos baratos que ha supuesto el Plan de Recuperación, de la prórroga de los Presupuestos y de la necesidad de empezar a cumplir con los objetivos de consolidación fiscal consolidados con Bruselas.
Una nota remitida este viernes por BBVA Research recordaba que las administraciones públicas españolas tendrán que acómetro un ajuste fiscal de más de 3.000 millones de euros este año y de cerca de 7.000 millones el que viene si quieren cumplir con la regla de gasto europea y sobre todo no volver al pelotón de los incumplidores en materia de disciplina fiscal.
Crecimiento, inversión y 600.000 puestos de trabajo
El Gobierno, lógicamente, ha preferido poner el acento en la parte positiva de los datos difundidos este viernes por el INE, en que el crecimiento se aceleró en la última parte del año hasta marcar un 0,8% trimestral, en que la inversión muestra claros síntomas de recuperación y creció un 6,3% al calor de los fondos europeos, en que se han creado unos 600.000 puestos de trabajo a tiempo completo y en que, a su juicio, todo este escenario configura «un ciclo de crecimiento insólito en nuestra historia reciente en el que la creación récord de empleo va de la mano de un aumento de la eficiencia del trabajo».
Otros datos cuestionan esa lectura tan optimista. Mientras el número de ocupados aumentó un 3,1% las horas trabajadas solo lo hicieron un 2,1%, por debajo de las expectativas del Ministerio de Economía, que hace apenas un par de meses reconocía en el informe de situación de la economía española que esa evolución de las horas trabajadas estaba desactivando la aportación al crecimiento de las pequeñas ganancias de productividad observadas.
España, sin embargo, sigue presentando una hoja de servicios mucho más brillante que el resto de grandes economías europeas: Alemania apenas creció un 0,3%, tras dos años de recesión económica; Francia registró un avance del PIB del 0,9%; e Italia quedó en el 0,7%.
Este viernes también se ha conocido la cifra de inflación del mes de enero, que tras un 2025 en el que los precios han seguido disparados en España, con una inflación del 2,9% se moderó de forma sustancial hasta el 2,4% gracias a unos precios de la energía más bajos que hace un año.
