Todo escritor merece que la reseña de su novela se haga únicamente desde la novela misma, como los merecidos elogios que recibió de quien esto escribe por su ‘Península de las casas vacías’. No puede haber iguales para la que recibió el premio Nadal este año … que me ha parecido una novela literariamente muy facilona.
Porque no quisiera, no le diera tiempo o no pudiera, ha renunciado su autor a componer una novela con la armadura que tal empresa necesitaría. Se ha limitado a una sucesión de estampas, donde introduce dos o tres páginas para cada capítulo en que hace desfilar. ochenta personajesescritores, artistas e intelectuales.
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Autor
David Uclés -
Editorial
destino -
año
2026 -
Páginas
288 -
Precio
22,90 -
libro electrónico
11,90
Son de diferentes épocas, y están allegados con voluntario capricho selectivo, siempre relacionados, más o menos tenuemente, con Barcelona, fiel por tanto a que ha sido escrito con una Beca de la Fundación Montserrat Roig. El mecanismo que los va hilando no es original. De hecho, lo creo influenciado por Woody Allen, cuya obra ‘Medianoche en París’ repasa una galería de escritores y artistas célebres de Montmâtre. Son visitados por un joven que tiene una especie de pesadilla arrebato que le hace saltar épocas y espacios, mezclando lo diurno y lo onírico.
No es la mejor película de Woody Allen, pero el caso es que el artista neoyorquino se podía permitir algo solamente digno, menor, lo que no creo que sea el caso de David Uclés, urgido a demostrar si tanto éxito y alabanzas recibidas por su novela anterior tenían a continuación. Tendremos que esperar a la siguiente, porque en ‘La ciudad de las luces muertas’ ha decidido escaquearseamparado en tantas figuras notables que homenajea con alabanzas y características muy de cajón.
En su estructura abierta hay una continuidad, la de Carmen Laforet, joven universitaria a la que hace vivir en la calle Aribau (confundida con Andrea). Se encuentra la joven Carmen por ejemplo en 1941 con Julio Cortázar y hablan de La Maga, personaje que tardaría en nacer al menos veinte años. Pero da igual. Juntos visitan, con Carlos Fuentes a Mario Vargas Llosa, quien se encuentra en el hospital trasplantando su corazón desde el lado izquierdo al lado derecho.
Hay en toda la novela un diapasón ideológico, que le hace situar a María Cristina como reina consorte de Iberia. No sé si evitar la palabra España le obligaba a convertir a María Cristina en reina de Portugal
Considero que Mario Vargas Llosa merece algo más que ser juzgado por su ideología, sobre todo por quien se queja de serlo por la suya izquierdista. Ideología de izquierdas que no le impide una casposa caracterización de la homosexualidad de Jean Genet y Terenci Moix, reducidas aquí a homosexuales de orinario. Hay en toda la novela un diapasón ideológico, que le hace situar a María Cristina como reina consorte de Iberia. No sé si evitar la palabra España le obligaba a convertir a María Cristina en reina de Portugal.
Cuando leyó el capítulo compartido por Montserrat Roig y Mercè Rodoredaexcelentemente escrito, con una prosa e imágenes inspiradas, casi me he preguntado qué hacia un capítulo así en un libro como éste que no se ha esforzado casi nunca en levantar desde su escritura vuelo literario, más allá de deudas y cobas a unos y otros. Iba a quejarme de muchos grandes que no están (Marsé, Gimferrer, Joan Margarit), pero quizás hubiera sido alivio para ellos no ser figurantes en esta galería de cuentos.
