En los años cuarenta, en la casa de cualquier familia de Buenos Aires se vivía un ritual común. Las escenas de Gran pensión El campeonato, escrita por Dáctilo Enrique Giacchino, sonaban en Radio El Mundo los domingos. La trama estaba guiada por los avatares del club Boca Juniors y transcurría en una pensión donde la bella hija de la dueña era cortejada por distintos inquilinos que representaban, cada uno de ellos, a un club de fútbol. La hija se terminaría casando con el muchacho que vistiera la camiseta del club ganador del campeonato. el aguafuerte El casamiento de Pedrínde Benito Quinquela Martín, se ocupa de mostrar el festejo popular del protagonista de ese radioteatro que se queda con el triunfo deportivo y con la joven codiciada y que, por supuesto, era hincha de Boca.
Unos años después, el radioteatro tenía otras inspiraciones y autores. En la década del cincuenta, Alberto Migre ofrecía su poesía romántica en un texto llamado No quiero vivir así que Palmolive presentó con sus estrellas del momento, Hilda Bernard y Oscar Casco.
Una obra en el jardín.
Estos dos materiales se unen de maneras disímiles en la obra que dirige jose guerrero en el jardín de Proa 21. El joven director, dramaturgo y actor. Tenía en mente trabajar sobre el radioteatro y las sonoridades. que allí se descubren antes de ser convocado para formar parte de la programación de este año del ciclo Temporada Alta.
El escenario del barrio de La Boca y la idea de los curadores del ciclo de vincular cada experimento escénico que se realiza en el jardín de Proa con la comunidad que vive en esa zona frente al Riachuelo llevaron a José Guerrero a identificar que La Boca, además del fútbol, de su atractivo turístico, de la vida portuaria y de la historia y el presente vinculados a las artes visuales, es un barrio ligado desde con el género del radioteatro.
José Guerrerooma el texto de Alberto Migré y lo reescribe. El resultado es la permanencia de las dos poéticas en una tensión musical. El tono de Migré se conserva con los fraseos propios de la escritura de José Guerrero, que le dan a No quiero vivir así un sesgo contemporáneo y dinámico.
Tres actores se ubican frente a sus respectivos micrófonos: Pablo Grande, el narrador, con una voz envolvente y diáfana que captura esa calidad de la radiofonía de antaño, impostada y primorosa, gallarda y extremadamente profesionalizada, sin guiños cotidianos ni directos.
La pareja protagónica es interpretada por Violeta Marquis y Nicole Kaplan. Que una mujer esté a cargo del rol de Oscar Casco transforma la experiencia y acentúa esa calidad mágica de la voz por encima de la evidencia de los cuerpos. Es interesante que las diferencias físicas del personaje de El Checo Baroja y de Ana, por alturas disímiles y por la caracterización evidente de hombre en Violeta Marquis, establecen el contraste necesario entre la voz y la imagen que el radioteatro propiciaba.
pero el punto de investigación de esta obra está en la sonoridaden el Foley que ejecutan a un costado Tomás Corradi Bracco, Violeta Castillo y Guerrero, además del trabajo de sonido a carga de Cami Rivero.
Aire común se presenta los sábados 31 de enero y 7 y 14 de febrero a las 18 en Proa 21. Foto: gentileza prensa Proa.Todo sucede en los avatares de un jardín, en lo inesperado del viento, de algún sonido de la calle, de alguna situación incontrolable. El espacio entra en concordancia con el ambiente imaginado por Migré, ese mar que trae un viento a veces furioso, la caída de la tarde, la oscuridad en la que Ana se esconde para no ser reconocida y donde la canción “Flor de té”, que Nicole Kaplan interpreta con una sensibilidad luminosa, genera una tristeza culminante y, a la vez, una dulzura que calma.
La melancolía de la historia, ese espíritu tanguero, una derrota mansa, una vida que ya parece acabada, una resignación cruel: Todo eso surge en la artificiosidad de una escena que revela sus trucos.la fantasía llevada adelante por distintos narradores que se empezan por darle un realismo sonoro a una situación mágica, ficticia, que sucede gracias a la imaginación del oyente.
En esta línea, los artistas fueron guiados por Roberta Ainstein, en su rol de tutora asignada y elegido por el equipo de trabajo como especialista en Foley.
Material olvidado y perdido
Antes o después se podrá ver en la sala de Proa 21 una filmación en súper ocho que forma parte del acervo del cineasta Lisandro Listorti. El director de la película. Herbariosque trabaja en el Museo del Cine, se encarga de rescatar material olvidado y perdido, descartado y encontrado en cualquier espacio, a veces anónimo, del que resulta difícil identificar su procedencia.
Tenía en su casa una película en súper ocho con el título Riachuelo y con José Guerrero se decidió a verla, seguros de que podría servir para este trabajo. Se encontraron con imágenes de La Boca, más precisamente de la zona que circunda Proa, que podrían ser de los años setenta.
Aire común se presenta los sábados 31 de enero y 7 y 14 de febrero a las 18 en Proa 21. Foto: gentileza prensa Proa.Escenas documentales que no buscan crear una historiasino mostrar el devenir de los barcos, el andar de la gente en un pasaje furtivo del blanco y negro al color, justamente cuando aparece la bandera del club de fútbol. Los artistas en Caminito con sus atriles y la maquinaria del puerto tienen esa belleza del documento que permite ver esa misma zona en dos épocas casi superpuestas.
aire común es una indagación por ese pasado, una zona de melancolía que hace del sonido una escena, una acción, la posibilidad de escindir la palabra del cuerpo, la sonoridad de su naturaleza ficticia y de volver a insertarse en un barrio desde una historia donde la lectura desde este presente genera una intervención nueva, entre la arqueología y la posibilidad creativa.
aire común se presenta los sábados 31 de enero y 7 y 14 de febrero a las 18 en Proa 21 (Av. Don Pedro de Mendoza 2073).
