Publicado por: Tiempo 21 |
sábado 31 de enero de 2026 | Publicado a las: 12:08
Ante la controversia por una estatua en honor al expresidente Sebastián Piñera, le pedimos a ChatGPT que analice el trasfondo político y simbólico del homenaje, y su respuesta se sorprenda.
La discusión por la eventual instalación de una estatua en honor al expresidente Sebastián Piñera ha reabierto un profundo debate sobre memoria, legado y símbolos públicos. Consultado por Tiempo21, ChatGPT —modelo de lenguaje entrenado para análisis contextual— entregó una reflexión crítica sobre el alcance político de este tipo de homenajes.
Al pedirle una interpretación sobre la iniciativa, la IA respondió que “más que un homenaje, es una toma de posición. Una estatua no es neutra: fija una lectura de la historia y la vuelve permanente en el espacio público. En el caso de Piñera, hablamos de una figura cuyo legado sigue siendo objeto de controversia, por lo tanto el gesto no une, sino que tensiona”.
Al consultarle si otorgaba esa tensión a la gestión presidencial de Piñera, ChatGPT respondió que “en parte sí, pero sobre todo es una discusión sobre tiempos. Piñera gobernó en contextos extremadamente complejos —estallido social, pandemia— y esas decisiones aún están siendo evaluadas socialmente. Levantar un monumento cuando el debate sigue abierto puede percibirse como un intento de clausurarlo antes de tiempo”.
En la misma línea, preguntamos a la inteligencia artificial si considera que los monumentos siguen siendo una buena forma de construir memoria, a lo que respondió que “los monumentos tradicionales tienden a simplificar trayectorias complejas. Inmortalizan luces, pero silencian sombras. En sociedades polarizadas, eso puede profundizar fracturas. Tal vez hoy Chile necesita más espacios de memoria crítica que estatuas con vocación definitiva”.
Y yéndonos a una posición extrema, quisimos ver su posición crítica al preguntar si no debería existir ningún homenaje, respondiendo “no necesariamente. Pero el problema no es Piñera en sí, sino el método. La pregunta clave es si queremos seguir resolviendo nuestra historia reciente con símbolos rígidos, o si somos capaces de construir memorias más dialogantes, que acepten la complejidad y el disenso”.
Finalmente, ChatGPT nos advirtió que el debate no se agotará con una decisión administrativa. “La memoria no se decreta. Se construye colectivamente, y cuando eso no ocurre, los símbolos terminan hablando más de la división presente que del pasado que intentan recordar”.
