En las Navidades de su infancia, que pasaron en la ciudad italiana de Mantua, la soprano Mariam Battistelli Solía ayudar a su abuela a cocinar diferentes tipos de pasta. Los tortellinis y los aliolis -unos pequeños raviolis- fueron los protagonistas de la preparación, que la abuela de la soprano amenizaba con discos de clásicos de la ópera.
“Ella me dijo: ‘Escucha, este es el Rigoletto, este es el Don Giovanni, estas son Las bodas de Fígaro’”, recuerda la soprano, que nació en Etiopía. Esta fue una de las tantas circunstancias que auguraban un camino en la ópera para Battistelli, a la que se sumaban el hecho de que el papá de su abuela era barítono y la afición de su madre por las interpretaciones del cantante italiano Andrea Bocelli.
La soprano recuerda esas anécdotas en medio de la gira que la llevó a Buenos Aires ya São Paulo y en la que justamente cantó junto al ídolo de su madre, Bocelli. “Es siempre una emoción enorme; él es una persona maravillosa y amable y todo su equipo parece una gran familia. Entonces, siempre es un honor y un verdadero placer cantar con él”, añade.
A esos destinos latinoamericanos se sumará próximamente Colombia, pues Battistelli es una de las invitadas internacionales al Cartagena Festival de Música, que realizará su vigésima edición del 4 al 12 de enero. La soprano participará, junto a la Filarmónica Joven de Colombia, el director Stefano Seghedoni y el barítono Lucio Gallo, en el concierto La ópera italiana. Pasiones y virtudes del cuerpo, que se presentará el sábado 10 de enero en el Teatro Adolfo Mejía.
Gracias a sus colaboraciones con Bocelli, que iniciaron el año pasado, Battistelli se ha presentado en estadios y escenarios de Taiwán, Macao, Australia, Croacia, Irlanda y Sudáfrica. Uno de los rasgos principales de estos conciertos es que llevan la ópera, a través de algunas de sus arias más conocidas, a un público mucho más amplio.
“Puede que los espectadores no conozcan mucho de ópera, pero siempre le gusta porque ya han escuchado algunas arias y duetos. Entonces, solo hay que proponerlos y, con el nivel de Andrea, la gente se apasiona”, asegura Battistelli sobre esta experiencia.
Justamente, en Cartagena la soprano interpretará piezas legendarias del género lírico, como O mio babbino caro, la conmovedora aria que el personaje de Lauretta canta en la ópera Gianni Schicchi, que el italiano Giacomo Puccini compuso inspirado en uno de los cantos de la Divina comedia de Dante.
“La han cantado las más grandes; ahora se me viene a la cabeza, por ejemplo, Maria Callas. Es un aria que la tienes que vivir, porque es diferente a una de Rossini, que tiene mucha agilidad o muchos agudos. Esta, que parece tan simple, no lo es; hay que interpretarla con mucha emoción y mucho corazón”, asegura Battistelli sobre O mio babbino caro, que es un grito desesperado del personaje de Lauretta para que no la separen de su amado Rinuccio.
En el repertorio del concierto sobresale otra pieza de Puccini: El vals de Musetta, de la ópera La bohème. El personaje de Musetta se ha convertido en una especie de amuleto para Battistelli, pues, por ejemplo, fue uno de los primeros papeles que cantó en la prestigiosa Ópera Estatal de Viena y también la ha llevado a escenarios como la Royal Opera House de Muscat, en Omán, y la sala Bunka Kaikan de Tokio (Japón).
“Le tengo mucho cariño a este rol y es muy importante porque es verdaderamente la llave de mi carrera. Cantarlo ahí en Cartagena me confirma que me ayuda a entrar en nuevos festivales, nuevos teatros”, afirma la soprano.
En la historia de la ópera de Puccini, el personaje de Musetta se presenta como una cantante carismática y algo vanidosa. En el segundo acto, y para cautivar la atención de su examinante, Marcello, Musetta canta el aria Quando m’en vò (Cuando me voy), conocida popularmente como el Vals de Musetta.
Para Battistelli, en el camino junto a este personaje ha sido clave entender que, a pesar de ser aparentemente muy fresco, muy vital e incluso superficial, Musetta en realidad tiene una personalidad más compleja. “Yo aprendí eso cantando, he hecho muchísimas Musettas, en Viena, en La Scala (de Milán), en muchos teatros; entonces, mi interpretación ha ido cambiando en el tiempo y ahora estoy más segura de que ella tiene un corazón muy grande y es muy fiel a sí misma”, dice Battistelli.
De Etiopía a Italia
Mariam Battistelli nació en Adís Abeba, la capital de Etiopía, y vivió sus primeros ocho meses en un orfanato cristiano, hasta que fue adoptada por sus padres italianos, provenientes de Mantua.
Mariam Battistelli. Foto:Monarca-Estudios
La soprano, que comenzaría su formación musical en el conservatorio de esta municipalidad italiana, cuenta que hace unos años regresó a Etiopía en busca de sus raíces, de sus orígenes. “Algo siempre queda, porque, así hubiera sido poco tiempo, estuve ahí y entonces hay algo de ahí en mi sangre, en mi mente, en mi cabeza”, relata.
Battistelli cuenta que fue muy significativo regresar a ese país del África Oriental, no sólo para recorrer el lugar donde nació, sino para reflexionar sobre la vida que hubiera podido tener allí.
“Ahora estoy cantando por el mundo y no sé si hubiera tenido esta posibilidad si me hubiera quedado en Etiopía; no sé dónde estaría. Quería también saber si podía conocer a mi madre biológica, pero me dijeron que era muy complicado o casi imposible, y una de las cosas que hubiera querido hacer era darle las gracias por esa segunda posibilidad que me dio”, cuenta la soprano.
En Mantua, además de la música, Battistelli también se forma como deportistaentrenando en disciplinas como fútbol americano y rugby. De esa experiencia, le quedaron el entrenamiento corporal que también se requiere en la ópera para su constante coreografía de movimientos y, además, la idea de que, si se comete un error, hay que seguir adelante.
Durante su formación musical, en la que tuvo como inspiraciones a estrellas de la ópera como la soprano afroamericana Jessye Norman, Battistelli también estudió en el Centre de Perfeccionament Plácido Domingo, en Valencia (España), donde adquirió un gusto especial por las zarzuelas. “Sé que es más fácil que llamen a cantantes que son nativos de Sudamérica o de España, pero sí me encantaría poder cantar unas zarzuelas, porque son muy pasionales y, además, me encanta el español”, asegura.
Uno de los grandes sueños de Battistelli es cantar el papel de Aída, en la ópera homónima de Giuseppe Verdi. La historia de esta pieza se desarrolla en Egipto, durante el reinado de los faraones, y tiene como una de sus protagonistas a Aída, princesa de Etiopía que es capturada y llevada a Egipto como la esclava de la princesa Amneris.
“Me encantaría porque sería conectarme de verdad a mis raíces. No sé si mi voz me lo va a permitir, pero seguramente antes de que mi carrera se acabe voy a cantar una Aída y, si no me equivoco, sería la primera soprano de origen etíope que cantaría ese rol”, finaliza Battistelli.
YHONATAN LOAIZA-PARA EL TIEMPO
