Los ojos de Colombia estarán puestos este martes en Washington, donde, hacia el mediodía, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, recibirá a Gustavo Petro en el Despacho Oval. La conversación —y el tono que se emplee en ella— será clave para el futuro cercano de la relación entre ambos países, que saltó por los aires por la explosiva personalidad de los dos mandatarios.
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Los presidentes verán las caras mientras Nicolás Maduro permanece recluido en el Centro de Detención Metropolitano (MDC) de Brooklyn, en Nueva York, 27 días después de la llamada telefónica que contuvo una escalada mayor de la crisis tras la captura del dictador venezolano y luego de un año marcado por tropiezos en la relación entre Bogotá y Washington, en medio incluso de amenazas de guerra comercial.
El presidente Gustavo Petro. Foto:Presidencia de la República
La reunión se mueve entre dos grandes escenarios: la posibilidad de regresar la relación a un terreno más colaborativo o el riesgo de reactivar una confrontación peligrosa. En buena medida, todo dependerá de la actitud que adopten ambos presidentes. “Esta es una reunión clave, fundamental, no solo en mi vida personal, sino de la vida de la humanidad”, afirmó Petro, quien, tras una suerte de tregua retórica de casi tres semanas, retomó un discurso más duro en la antesala del viaje a la capital norteamericana, al pedir el regreso de Maduro a Caracas y compararlo con Trump por la ambición en torno al petróleo.
Sus palabras volvieron a poner sobre la mesa la imprevisibilidad del desarrollo de la cita y la incertidumbre sobre la forma en que el jefe de Estado la encarará, pese a que la Cancillería y el Departamento de Estado reafirmaron su deseo de que el encuentro sea exitoso y fijaron los temas que se abordarán: la lucha contra el crimen organizado transnacional, la seguridad regional y las oportunidades comerciales.
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Mientras tanto, el Ejecutivo ha enviado otras señales que podrían suavizar la previa del encuentro, como la luz verde a la extradición de Andrés Felipe Marín Silva, alias Pipe Tuluá, principal cabecilla de ‘la Inmaculada’, y la reanudación de los vuelos de connacionales deportados desde Estados Unidos.
Donald Trump habla sobre su mano Foto:AFP
En Washington, el equipo de la embajada, encabezado por Daniel García-Peña, ha trabajado intensamente para preparar un terreno que permita limar asperezas entre ambas administraciones. Este diario conoció que, en paralelo, también hay actores externos ayudándolo. Es el caso del excanciller Luis Gilberto Murillo, quien, según personas cercanas, fue buscado por el propio presidente Petro para contribuir a crear un clima favorable para la reunión, en una labor similar a la que fue diseñado como ministro cuando fue clave para desescalar la crisis de los deportados. El también aspirante presidencial estuvo en los últimos días en Estados Unidos fortaleciendo la interlocución con distintos actores, principalmente de la Iglesia de ese país.
En Bogotá, además, los ministerios con mayor peso en la agenda de la reunión —como Defensa, Minas y Energía y Comercio— han venido preparando informes sectoriales de diagnóstico para ofrecer una contextualización adecuada a la Casa Blanca. En el caso del Ministerio de Defensa, se tiene previsto presentar los resultados de su estrategia contra el narcotráfico —uno de los asuntos que más tensión ha generado por la visión negativa de EE.UU. UU. sobre los avances de Colombia—, respaldados por indicadores de gestión de los últimos años. Los datos que se llevarán a la mesa se basan en los balances operacionales de las Fuerzas Militares entre el 7 de agosto de 2022 y el 25 de enero de 2026 como la incautación de 2’030.965 kilogramos de cocaína.
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En todo caso, se prevé que Estados Unidos eleve sus exigencias. “Trump estará a la ofensiva (es su carácter negociador) y Petro a la defensiva, tratando de mostrar los avances de su gestión en materia de lucha contra las drogas y, además, su visión frente a la seguridad regional. En este escenario, más que un diálogo, se establecerán una serie de requerimientos por parte de Estados Unidos que Colombia deberá cumplir para poder retrotraer la relación a un Estado más colaborativo y tranquilo y en donde se elimina la posibilidad de una intervención armada en nuestro territorio”, señaló Eduardo Velosa, director de la Maestría en Estudios Internacionales de la Universidad Javeriana.
Presidente Gustavo Petro en Foro Económico Internacional 2026 en Panamá. Foto:AFP
Entre las recomendaciones que han llegado al Gobierno para salir de la cita en buenos términos y evitar una experiencia similar a la de Volodimir Zelenski —aunque en este caso se espera que el encuentro sea a puerta cerrada— está la de, al actuar en calidad de visitante, escuchar al anfitrión y, a partir de allí, definir el tono de la conversación. “El lenguaje debe ser directo, con frases cortas, evitando disertaciones. Ellos valoran la concreción, los datos y las propuestas realizables por encima de discursos extensos”, dicen personas conocedoras de las dinámicas en Washington. Lo anterior también sería útil para abordar la situación política en Venezuela, otro de los temas que podrían discutirse.
Hasta el viernes se estuvo definiendo la lista de personas que integrarán la comitiva que partirá el lunes a primera hora. Además del jefe de Estado, hay dos fichas seguras: la canciller Rosa Villavicencio y el ministro de Defensa, Pedro Sánchez, a quien, según fuentes de Palacio, Petro considera clave. También tienen posibilidades de viajar el director de la Dirección Nacional de Inteligencia (DNI), René Guarín; los ministros de Comercio y de Minas y Energía, Diana Morales y Edwin Palma, respectivamente; así como el ministro del Interior, Armando Benedetti, quien recibió una visa diplomática.
EL TIEMPO CUMPLE 115 AÑOS Foto:
Redacción política
