Ser el mejor de la historia ya no es una osadía para Carlos Alcaraz, que después de superar un Novak Djokovic en la gran final del Open de Australia (2-6, 6-2, 6-3 y 7-5)se convierte en el tenista más joven de todos los tiempos (22 años y 272 días) superando el record de Don Budgeque lo consiguió hace ya 88 años, cuando todavía ni se asomaba la Era Open.
Séptimo título de gran slam antes de los 23 añosotro hito que nadie nunca había conseguido hasta el momento, poniendo su firma de campeón en el lugar soñado y en el que tantas veces se había quedado sin premio el tenis español. Pero para Carlos Alcaraz Está claro que no hay reto imposible y que su andadura en el tenis será tan difícil de superar, que se imagina prácticamente imposible que los récord establecidos este domingo en Australia podrán acabar volando de sus arcas.
Ni la majestuosidad de Djokovicni la ansiedad del reto, ni tampoco la presión del serbio en el inicio fueron capaces de desviar a Alcaraz de su camino triunfal en una final en la que tardó en carburar, pero en la que acabó frustrando el sueño del gran rey de australiaque por vez primera en su carrera pasó una final en su undécima presencia en el partido por el título sobre la Estadio Rod Laver.
Y solo podía ser Alcaraz el que volviera a dejar sin premio a un Djokovic al que su 25º Gran Slam se le resiste ahora de manera más dolorosa que nunca. El español tuvo por fin su venganza soñada de lo sucedido en la final de los Juegos Olímpicos con un título que ya anunció que buscaba desde hace mucho tiempo y por el que aseguró que sería capaz de cambiar todos los que quedan en este. 2026.
Lo ansiaba y lo tiene. Y con él, la historia. Nadie nunca ha hecho lo que Alcaraz ha rubricado con la conquista de un Abierto de Australia que le encumbra ya entre los más grandes de la historia.
AVISO DE REY
Y no fue fácil la conquista, porque Djokovic saltó con la idea de vaciar su tanque de energía. Sorprendió el inicio del serbio a un Alcaraz que estuvo desbordado desde el primer punto. Se clavó en el centro de la pista ‘Nole’ que dominó con su derecha un primer parcial en el que Alcaraz demostró todo lo contrario.
Le costó tomar el punto al partido al español, que sin confiabilidad en el servicio fue un juguete para el serbio.
Media hora y asombro total ante una versión de Djokovic que requeriría una respuesta inminente de Alcaraz. Y pese a que tardó más de lo esperado en llegar, el bajón de Djokovic le abrió las puertas. Y el murciano lo aprovechó.
EL DESPERTAR DE LA BESTIA
Un mal juego al servicio de Djokovic reabrió el partido entregando la ventaja del segundo set a Alcarazque vio la oportunidad de poner el partido a su ritmo. Con la presión ya fuera de sus hombros, el tenista español empezó a crecer poco a poco hasta conseguir poner el control del partido de su lado.
igualó el partido devolviendo el 6-2 al serbioque pese a que intentó igualar de nuevo en el inicio del tercero, entendió rápidamente que había despertado a la bestia por completo.
Toda bola que Djokovic daba por ganadora en los primeros compases, la tenía que ganar dos y tres veces más, haciendo Alcaraz una tortura de ello para el serbio, que con menos piernas cada vez, sufrió en los intercambios. Fallos dolorosos y una versión cada vez más sólida de Alcaraz que le quitó todas las ilusiones de la cabeza y le enseñó todo su repertorio.
SEPTIMA CORONA
Dejadas mortales y golpes imposibles de lado a lado que dejaron tieso a un Djokovicque solo pudo aguantar las primeras embestidas en un tercer set sin tampoco mucha historia. Cerró filas con el servicio y machacó turno a turno el saque del serbio, que volvió a demostrar que hay que matarlo muchas veces para derribarlo.
Aguantó un primer turno de servicio al límite y fue contrarrestando con cada vez más comodidad los turnos de saque ante un Alcaraz que iba esperando su momento. Sobrevivió al intento de Djokovicque tuvo pelota de rotura en el noveno juego, ya las puertas del ‘desempate‘ dio la estacada final.
Resistió el último juego al resto hasta acabar por los suelos rotos en llantosconsciente de la animalada que acababa de conseguir.
La bandera española se volvió ondear en lo más alto de parque de melbourne por tercera vez en la historia, solo Nadal lo habia conseguido en 2009 y 2022en una final que pese a ser más fría de lo esperado, quedará para siempre como la que encumbró a Alcaraz a conseguir uno de los récords más bestias de la historia del tenis.
Todavía más de tres meses de cumplir los 23 añosel murciano iguala con su séptima corona a nombres como los de Wilander, McEnroe o Newcombredejando a tiro los Agassi, Lendl o Connors.
A ellos les intentará dar caza en Roland Garros, en un nuevo paso de un jugador del que ya nadie duda su capacidad para llegar a ser el mejor de todos los tiempos.
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