La mesa de los colombianos se encuentra en el centro de una discusión económica tras la reciente decisión del Gobierno de imponer un arancel del 30 por ciento al arroz importado desde Ecuador. Esta medida, que responde a una dinámica de aranceles recíprocos entre ambos países, ha despertado interrogantes sobre si el cereal, un alimento del cual un ciudadano promedio consume unos 46 kilos al año, sufrirá un incremento inmediato en su precio de venta al público.
A pesar de la magnitud del impuesto, el sector arrocero y los analistas del mercado coinciden en que no se espera un efecto inflacionario en el corto plazo. La razón principal reside en la capacidad de respuesta de la producción local y los niveles de almacenamiento actuales.
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Estabilidad en el inventario nacional
La Federación Nacional de Arroceros (Fedearroz) ha enviado un mensaje de tranquilidad a los consumidores, señalando que el país cuenta con existencias suficientes para cubrir la demanda interna sin necesidad de recurrir de forma urgente a las importaciones afectadas por el nuevo gravamen.
Esta suficiencia de inventario actúa como un amortiguador que impide que las tensiones comerciales en la frontera se trasladen directamente a las góndolas de los supermercados.
Los analistas advierten que un arancel tan elevado podría incentivar el mercado negro. Foto:Alianza Bioversidad & CIAT
Una de las mayores preocupaciones de las autoridades y los gremios no es solo el precio legal, sino el flujo irregular de mercancía. Se estima que cada año ingresan a Colombia cerca de 50.000 toneladas de arroz de contrabando desde Ecuador. Los analistas advierten que un arancel tan elevado podría incentivar el mercado negro, lo que ha llevado a proponer medidas de control más estrictas.
Para mitigar estos riesgos, se han planteado las siguientes estrategias:
- Limitar el ingreso de arroz importado a un único puerto marítimo autorizado para centralizar la vigilancia.
- Fomentar la sustitución del producto ecuatoriano con importaciones provenientes de otros mercados internacionales con los que no existen estas barreras.
- Fortalecer la inspección en los pasos fronterizos terrestres para frenar el ingreso de cereal no declarado.
- Mantener un monitoreo constante sobre los precios de las compañías procesadoras nacionales.
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Diplomacia económica
Mientras los comerciantes permanecen a la expectativa, las cancillerías de Colombia y Ecuador han iniciado acercamientos para resolver la disputa de los aranceles recíprocos. Esta negociación busca restablecer el equilibrio comercial y evitar que sectores como el de la moda en Colombia o el del arroz en Ecuador se vean perjudicados. permanentemente.
Por ahora, el consumidor final no debería percibir variaciones significativas en el costo del arroz. La clave para que esta estabilidad se mantenga en el mediano y largo plazo dependerá del éxito de las conversaciones diplomáticas y de que el mercado logre sustituir el suministro ecuatoriano sin afectar los costos logísticos de distribución en el país.
* Artículo desarrollado con apoyo de IA y revisado por un periodista.
