La historiadora Brooke Newman lleva años estudiando la Inglaterra de la Edad Moderna, la monarquía y su relación con el esclavismo. Su libro recién publicado en inglés se titula El silencio de la coronaen referencia al silencio sobre la implicación de la familia real británica durante generaciones en la trata de personas. El silencio abarca hasta la reina Isabel II, que apenas abordó el tema, y el actual monarca, Carlos III, que ha repetido mensajes genéricos en público, pero ha hecho poco para compensar a las víctimas o reconocer de manera más clara el pasado.
Newman, que es estadounidense y da clase de Historia en la Universidad de Virginia, ha pasado unos días en el Reino Unido presentando el libro. Hablamos horas después de que varios medios británicos la hayan criticado por dureza por su libro (“una vergüenza”, según un crítico del Telégrafopor sugerir en el epílogo que Carlos III debe hacer más para afrontar el pasado). Algo sorprendida por el tono de los ataques, la historiadora explica por qué importa documentar los lazos con el esclavismo que los británicos han ignorado durante siglos: “Esta historia importa. Estamos hablando de las vidas de millones de personas afectadas. Hablar es el primer paso”.
