Los gritos de auxilio de Simeónal fin fueron escuchados y, el pasado domingo, el Atlético anunció el fichaje de Ademola Olajade Alade Aylola Lookman (Londres, 28 años), potente delantero que llega desde el Atalanta italiano a cambio de 35 millones de euros … fijos más otros cinco en variables. Una incorporación prometedora, pues el internacional nigeriano es conocido por su capacidad de desborde desde la banda izquierda y por su contundencia a la hora de definir, dos asignaturas en las que el club colchonero ha suspendido en los últimos meses y que han propiciado sus malos resultados. Además, Lookman es la primera adquisición orquestada por Mateu Alemanyque se convirtió en director deportivo en octubre.
Es cierto que el atacante no ha vivido una buena primera parte de la temporada, con tan solo tres goles en 19 encuentros disputados entre todas las competiciones. Sin embargo, sus registros en los tres años y medio que ha estado en Bérgamo sí son esperanzadores, con 55 dianas en 137 duelos, 20 de ellos en la pasada campaña. Además, es leyenda en el norte de la bota debido a que, en mayo de 2024, compuso un triplete ante el Bayer Leverkusen en la final de la liga europealo que significó el primer título europeo de ‘La Diosa’ en sus más de 100 años de vida. Un torbellino al que ni el hambre ni la pobreza pueden frenar.
Ademola, aunque ahora goza de todos los privilegios que incluye la vida de un futbolista profesional, tiene orígenes muy humildes. Vino al mundo en el sur de londresconcretamente en la localidad de peckhamuna zona invadida por la depresión económica y la delincuencia en la década de los 90. «La vida fue dura de niño (…). Había noches en las que no tenía la mejor comida. Tampoco tenía ciertas cosas cuando era más joven. Era una verdadera lucha para mi madre, que tenía que cuidar de todos nosotros. Hacía lo que podía y se aseguraba de que hubiera comida en la mesa y de que yo tuviera ropa que ponerme», aseguró el futbolista hace unos años en una entrevista con ‘The Guardian’.
El ahora rojiblanco vivía con su progenitora, que enlazaba todo tipo de trabajos, como limpiadora o ayudante de cocina, y una de sus hermanas, mientras que su padre y su otra hermana lo hacían en Nigeria. Y en medio de esa fracturada realidad, lookman descubrió lo que significaba la pasión en los campos públicos que emergen entre los cientos de urbanizaciones de peckham. El fútbol no solo le alejó del lado más tenebroso de la sociedad, «pude distinguir el bien del mal», sino que le permitió ver los estudios como un camino para alcanzar la estabilidad en el futuro. Mientras, su talento pasó desapercibido por las infinitas canteras de la capital londinense, hasta que en 2013 fue captado por los Condados de Londres.
Debutó en un amistoso contra el Charlton y sus rivales quedaron tan impresionados con su talento que no dudaron en ficharlo y en ofrecerle una beca. Una progresión que tuvo sus auge años después, en 2017, cuando uno de los clubes con más solera de la isla, el Everton, lo fichó por 11 millones de libras. En un principio, la idea de Ronald Koeman, entrenador de los de Liverpool por aquel entonces, era que jugase en las categorías inferiores. Pero en su debut le marcó un gol al ciudad de manchesterlo que obligó al holandés a integrarle de manera definitiva en el primer equipo.
No había quien parara al delantero y, aunque en el Everton estaban encantados con sus actuaciones, más después de que conquistara el Mundial sub-20 con Inglaterra, forzó para buscar más minutos y acabó en el Leipzig alemán, que lo pasó al Fulham y al leicester. A los 23 años, Lookman ya había vivido toda una epopeya, había deslumbrado pero tampoco había encontrado su lugar en el mundo. Y entonces llegó el año 2022, que significó el mayor punto de inflexión de su carrera.
Fichó por el Atalanta, donde conquistaría la ya mencionada liga europeay se nacionalizó nigeriano, un homenaje al esfuerzo de sus padres que, además, le permitió ser reconocido como mejor futbolista africano en 2024 tras imponerse a astros de la talla de Mo Salah o Achraf Hakimi. Ahora, en el Atlético, tiene la oportunidad de escribir un final feliz para su aventura.
