Durante años, OnePlus ha sido una de esas marcas que se recomendaban casi por inercia. Sus móviles ofrecen una combinación muy difícil de igualar protagonizada por un hardware potente, un buen software y precios razonables. Sin embargo, ese escenario ha cambiado de forma radical y ahora mismo es casi una firma residual.
A comienzos de 2026, la situación de la marca es muy distinta a la que muchos recuerdan, hasta el punto de que hoy me resulta Imposible recomendarla con tranquilidad. Y no hablo solo de que sea una marca que apenas acumula un 2% de cuota de mercado global, es que su catálogo actual, su política de actualizaciones y los rumores cada vez más insistentes que rodean a la compañía, no son nada aulagueños.
OnePlus ha perdido su identidad
El primer gran problema de OnePlus es que, sencillamente, ha dejado de ser OnePlus. Desde su integración total dentro del ecosistema de OPPOla marca ha ido diluyendo aquello que la hacía especial. Antes hablábamos de OxygenOS como uno de los Android más limpios, rápidos y cuidados del mercado.
Hoy, la experiencia es prácticamente un calco de ColorOS, con ligeros retoques estéticos y poco más. En el uso diario, diferenciar un OnePlus de un OPPO de precio similar y con un catálogo mayor, resulta cada vez más complicado.
Esta falta de identidad también se refleja en el hardware. Diseños muy parecidos, decisiones técnicas compartidas y una estrategia de precios que ya no juega a favor del usuario. OnePlus ya no compite como “asesino insignia”sino como una marca más dentro del catálogo del grupo BBK, muchas veces solapándose con OPPO y perdiendo sentido como alternativa independiente.
Pobre política de actualizaciones
El segundo motivo es especialmente grave: las actualizaciones. OnePlus siempre presumió de ofrecer un software cuidado y actualizaciones rápidas, casi al nivel de los Google Pixel. Eso ya no es así. La lista de móviles compatibles con OxygenOS 16 es sorprendentemente corta y deja fuera a terminales relativamente recientes, incluidos antiguos gama alta con apenas tres años en el mercado. Esto genera frustración y una sensación clara de abandono.

Además, la forma en la que OnePlus comunica su política de soporte es, como mínimo, confusa. La polémica sobre si cuentan o no el sistema operativo de fábrica como una actualización ha dañado su credibilidad. Mientras tanto, marcas como Samsung, Xiaomi o incluso Redmi ofrecen cuatro años de actualizaciones o más de Android en móviles que cuestan menos de 100 euros.
Así, que un OnePlus quede fuera tan pronto resulta difícil de justificar y romper por completo con el espíritu”Nunca te conformes”que la propia marca promovía.
Rumores de desaparición que no invitan a confiar
El tercer motivo es la incertidumbre que rodea al futuro de OnePlus. Aunque se oficialmente ha negado su cierre, los rumores sobre recortes, cancelación de productos y cierre de sedes regionales no han surgido de la nada.
A esto se suman los problemas legales que afectan a su fundador, Pete Lau, y que han añadido aún más ruido a una situación ya delicada. Todo apunta a que OPPO está absorbiendo progresivamente a OnePlus como una simple submarca, reduciendo su autonomía y peso estratégico.

Puede que OnePlus no desaparece de un día para otro, pero comprar hoy un móvil de la marca implica asumir demasiadas incógnitas a medio plazo. Y eso, cuando hay tantas alternativas más claras y fiables, hace complicado seguir confiando en la firma.
