Los mentidos del espectáculollevaban tiempo con el correr correr de que el boricua Bad Bunny podría dar la gran campanada llevándose por primera vez en su historia el premio gordo, el de álbum del año, en la 68ª edición de los Premios Grammy celebrados en Los Ángeles. Y así fue, convirtiéndose en un momento que va mucho más allá de lo estrictamente musical en unos tiempos en los que la administración Trump acosa por tierra, mar y aire a una comunidad latina que tanto ha hecho para contribuir a hacer EE.UU. grande.
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