Gabriel Calderón es un ex futbolista de Carreras mi independienteque fue campeón mundial Sub 20 con la Selección Argentina en 1979, al lado de Diego Maradona. También, fue parte del plantel de Carlos Bilardo en Italia 90. Tiene un largo recorrido como entrenador, básicamente en países del Golfo Pérsico, y Sorprendido al revelar una experiencia muy traumática que debió vivir cuando lo contactaron, falsamente, para dirigir en Marruecos. Relató que “un tiempo atrás” estuvo secuestrado y le sacaron dinero.
¿Por qué habló Calderón? Porque supo lo del entrenador inglés Adrian Heath, quien esta semana contó una situación similar, que le había ocurrido en noviembre de 2024. Al británico lo secuestaron en Tanger, Marruecos, y había viajado con la promesa de dirigir en Arabia Saudita. Entonces, el argentino quiso revelar lo sucedido para que no le suceda a nadie más. Lo que le pasó sucedió el 6 de junio de 2024.
Caldera, que lleva 42 años fuera de la Argentina, viajó ilusionado por la propuesta, desde España. “Yo trabajé 14 años en los países árabes, tenían mi contacto. Me llamaron que había una propuesta, que el príncipe estaba de vacaciones en Marruecos, que lo vaya a ver. Yo siempre voy con mi empresario o un asistente, se da la casualidad de que ahí conmigo no podía. En el transcurso me dicen que no se entere nadie. Eso no lo entiendo. Había cosas que no me gustaban y les decía eso a mi mujer y mi hijo. Pero él me dijo no pasaba nada porque quería trabajar. Me mandan el ticket, me voy de Málaga a Tetuán”, arrancó con el relato en el programa de Marcelo Palacios en radio La Red.
“En el aeropuerto no había nadie”. Entonces, Gabriel llamó al contacto y lo fueron a buscar. Sospechaba, pensó en sacar sacó una foto al automóvil, pero como fueron con un menor de edad (nueve años) no sospechó nada y no lo hizo. Pero el niño era parte de la trampa. “No pensaba en un secuestro, pero algo raro hay”. Ya en el auto le dicen: “El Príncipe se retrasó y vamos a mi casa”. Le venía lo peor.
Después, relató que lo llevaron a un departamento y ahí, durante la cena, se levantaron tres personas y le pusieron un machete en la cabeza. “Me dicen ‘Calderón, con vos no tenemos nada, pero hay gente que nos amenazó a la familia si no hacemos esto’. Uno de mí hablaba en inglés y otro francés. Yo dado; ‘Nosotros tenemos que proteger a la familia, tenés que colaborar’. Me entró un escalofrío. Le digo ‘vamos a intentarlo’. Me quedé durmiendo en un sillón. Esto era para transferir dinero. Le digo ‘dame la cuenta’. Me dieron la cuenta. Hice el intento marcando mal y en el tercer intento se bloqueó. Al otro día me levanté y vi que estaba en un tercer, cuarto o quinto piso. No podía pasar a otro edificio. Entonces, intento pasar un mensaje. Me sacan la tarjeta. Así, logro que mi cuñada haga una transferencia”.
Siguió con el relato: “Ellos involucraron a otra gente que los obligaba a hacer esto. En mi pensamiento, no sé quién será. Pero yo pensaba ¿si esta gente me manda a matar? ¿Si estos quieren sacarme dinero y después me matan? Eso pensé en las 24 horas que estuve secuestrado. Hacemos la transferencia y me pregunta ‘cuándo llega’. Yo le digo ‘mañana’. ‘Ya tenés esto’, le digo. Ellos querían tres transferencias. Me dicen: ‘Decile a tu hijo que la negociación dura tres días’. Era para sacar el máximo de límite. Yo le digo a este chico: ‘Vas a tener problemas’. Medio se asustó. Le explico: ‘Porque mis hijos y mi mujer no tienen mensajes míos, vos me sacaste el teléfono y van a llamar a la Embajada y se va a armar lío’. Me dice: “Llamá y escribí”. Yo le mando un mensaje a mi mujer y le digo ‘estoy en el horno como te dije, avisale a mi hijo’. Ella me mandó un mensaje medio llorando y el tipo me pregunta por qué llora mi mujer. Le digo ‘porque no me dejaste mandar los mensajes y está preocupada’. Le escribo a mi hijo y le digo ‘estoy secuestrado’. Él tipo me leía los mensajes. Me pregunta: ‘¿Qué pusiste’. Le respondo: ‘Que estoy estresado’. Yo me tenía que jugar el todo por el todo para pasar el mensaje. Ellos escuchaban las conversaciones. Le digo: ‘Tito, el encuentro todo bien, pero estoy en el horno como te dije. Escuchan y leen todo’ y le corte. Podían saber español pero lo del horno no lo entendían”.
El relato siguió así: “Yo al mediodía hasta me puse a jugar en el fútbol con el pibe. El tipo se molestó porque jugaba al fútbol con el hijo. Estaba en un departamento muy limitado. A las ocho de la noche suena mi teléfono, ellos lo atienden y yo le digo que no conozco el número. Yo le digo ‘debería atender’. ‘Sí, atendé’. Pongo en en altavoz. ‘Señor Calderón’. Yo digo: ‘Sí quien es’. ‘Soy el canciller de la Embajada de España’. Porque yo había entrado con el pasaporte español ‘Me dice su hijo que está secuestrado’. Entonces, pienso que si digo que sí me cortan la cabeza. ‘Nooo, canciller, todo bien, estoy en una reunión’. ‘Bueno, llama a su hijo que está muy preocupado’. Corto y llamo a mi hijo porque el secuestrador se asustó. ‘Tito, me llamó el canciller, decile que escucharon todo, estoy en el horno y sigo en el horno, haz lo que puedas’. Corté otra vez”.
Fue entonces que el secuestrador empezó a alterarse. “El tipo estaba asustadísimo. Me dice, ‘Calderón, ayúdeme que me van a matar, tengo un hijo’. Me sorprendí. Le digo ‘llevame al aeropuerto que no te va a pasar nada, yo te ayudo’. En tres minutos tenía la mochila preparada. Salimos para el aeropuerto, pero no había avión. Otra vez me dice ‘me van a matar’. Yo le digo ‘quedate tranquilo’. El tipo me había sacado 1.900 euros en tres cajeros diferentes”relató Gabriel
“Me llevaron donde estaban los ferrys. Ahí tampoco había ferry pero me metí en un hotel”. Ya libre, Calderón contó: “Llamé a mi cuñada y le pregunté si se podía cancelar la transferencia’. Me dice sí porque sale mañana. Anulamos la transferencia grosa y se quedaron con los 1900 euros. Me llamaron de la Embajada, una secretaría me dice ‘lo vamos a buscar y hacemos la denuncia’. Pensé que podría haber represalias y preferí que no. Yo pensé en la protección de mi familia. Al no denunciar no le hago daño a esa gente. Ahora lo cuento para que no haya un tercer caso”.




