Valls ha estrenado este lunes, coincidiendo con el día de la patrona, la virgen de la candelariala nueva ‘Àliga’ de la ciudad que se incorporará al Seguici, en sustitución de la anterior, de 1991. Se ha recuperado la imagen de la figura barroca que fue destruida en 1936 durante la Guerra Civil. De titularidad municipal, ha sido construida en el taller Santuari, con el estudio histórico previo de la comisión del Seguici Ceremonial de la ciudad.
El elemento se ha reproducido con materiales de la época: un esqueleto de madera recubierto de tela de lino estocada y policromada al aceite. La cabeza, las alas y la cola son de madera de cedro. El cambio de la pieza ha generado malestar entre la ciudadanía y los últimos días se han organizado actividades para contextualizar el nuevo elemento.
Cuando faltaban pocos minutos para las 11 de la mañana, la nueva ‘Àliga’ de Valls ha salido del ayuntamiento para recorrer los escasos metros que separan la casa consistorial de la iglesia de san joan. Allí, la pieza ha sido recibida por una muchedumbre de gente y bendecida por el rector de la parroquia. Seguidamente, ha entrado en el templo, reposando junto al altar. durante el oficio de la Candelaria hasta el final, cuando ha interpretado el baile solemne. De este modo, se ha dado por estrenada la ‘Àliga’ que representa un cambio de imagen completo respecto del anterior, del artista Antón Gurí.
325 años de la primera referencia
El estreno se ha hecho coincidir con los 325 años de la primera referencia de una ‘Àliga’ en la ciudad de Valls. El primer documento que certifica que la capital del Alt Camp tenía este elemento festivo es del 1700 y, posiblemente, es la misma imagen que salió a la calle hasta el 1936 y que hoy se ha recuperado.
La ‘Àliga’ barroca se destruyó durante la Guerra Civil “porque representaba un sector muy concreto de la ciudad”señala Alberto Olivamiembro de la comisión del Seguici Cerimonial de Valls. Oliva la describe como un águila “mítica”, “iconográficamente muy potente en toda Catalunya”, añade. Era una pieza de color marrón oscuro que los años posteriores se fue reproduciendo.
El año 1941 se intentó “recuperar esta ‘Àguila’ barroca, y el 1961 finalmente se hizo la figura siguiendo la estética original, pero se regaló la pieza a Galala esposa de Salvador Dalí. El 1971 se construyó una de nueva, y el 1991 se estrenó la que bailó hasta la fiesta mayor de Sant Joan del año pasado. En los años 90, se decidió hacer el águila plateada, “era una diferencia total con la estética tradicional de la ‘Àliga’ en Valls”, remarca Oliva.
Una ‘Àliga’ barroca
30 años después de la creación de la ‘Àliga’ de Anton Gurí, la pieza se encontraba en “mal estado” y había que hacer una intervención “a fondo”. Con toda la investigación histórica, la comisión del Seguici Cerimonial optó por recuperar la ‘Àliga’ barroca desaparecida el 1936.
Oliva defiende el cambio: “Se recupera la estética tradicional del ‘Àliga’ de la ciudad, que tenemos ampliamente documentada a lo largo de los siglos y también en fotografías”. Al mismo tiempo, señala que el elemento festivo se enmarca en un “ritual barroco”, puesto que es de propiedad municipal, la música es interpretada por un grupo de ministriles, de los ‘aguilons’, tres niños que acompañan el elemento y baila en ocasiones muy concretas. “El ‘Àliga’ era la pieza más vanguardista, más moderna, y no acababa de encajar en todo este ritual”, resume Oliva.
La nueva ‘Àliga’ es de color marrón oscuro y se ha construido siguiendo “el estilo barroco” que usaron los imagineros a lo largo del siglo XVIII y XIX en Catalunya. Algunas de estas imágenes todavía perduran como la ‘Àliga’ de la Bisbal d’Empordà y el ‘Drac’ de Solsona. “Hemos reproducido constructivamente y con los materiales de la época aquel ‘Àliga'”, explica el miembro de la comisión. El esqueleto es de madera y está recubierto con tela de lino estocada y policromada al aceite. La cabeza, las alas y la cola son una talla de madera de cedro. El elemento está coronado con una pieza de orfebrería de pan de oro y con el escudo de la ciudad.
Actividades para contextualizar la pieza.
La nueva ‘Àliga’ ha generado cierto malestar entre una parte de la población vallense que no ha entendido el cambio. Por eso, los últimos días se han organizado varias actividades para contextualizar la pieza, como por ejemplo una exposición y charlas. Oliva dice que esta desazón demuestra que “la fiesta está viva y en un estado de salud implacable”. “Lo que causaría tristeza es que generara indiferencia anunciar que se cambia la ‘Àliga’ y que la gente no mostrará ningún tipo de interés”, indica.
Aprovechando este proceso de investigación, se ha restaurado el águila de 1971 y, junto con la plateada de 1991, pasarán a formar parte del fondo patrimonial del Museu de Valls.
