Ya no quedan dudas de que febrero de 2026 es el mes en el que la Luna vuelve a ponerse de moda entre los terrícolasespecialmente entre las grandes empresas privadas del sector espacial. A solo unos días de que se abre la primera ventana de lanzamiento de Artemisa IIla misión que marcará el regreso de astronautas a la órbita lunar por primera vez en más de medio siglo, uno de los actores clave de la industria acaba de mover ficha.
Origen azulla compañía aeroespacial fundada por jeff bezosha decidido pausar sus vuelos suborbitales tripulados para redirigir recursos humanos, técnicos y financieros hacia sus proyectos lunares vinculados a la NASA.
Adiós al turismo espacial en el que han participado figuras reconocidas como Katy Perry o el español Jesús Calleja. De hecho el último vuelo turístico del cohete New Shepard se produjo hace solo unos días y en él también había representación de España: el empresario Alberto Gutiérrez, fundador de Civitatis.
Con este vuelo, la compañía pone en pausa —al menos durante dos años— un programa que ha permitido a decenas de personas experimentar unos minutos de ingravidez y observar la curvatura de la Tierra desde el espacio.
La propia compañía lo confirma en un comunicado oficial publicado el 30 de enero: el parón de nuevo pastor no es puntual, sino parte de un cambio estratégico deliberado. Blue Origin explica que la pausa permitirá concentrar equipos e inversiones en “el desarrollo de capacidades humanas para la exploración lunar”, un ámbito en el que colabora estrechamente con la NASA.
Desde la empresa subrayan que el programa de vuelos suborbitales ha cumplido su función en esta etapa. New Shepard ha servido como plataforma para validar tecnologías, realizar experimentos científicos en microgravedad y abrir el camino al turismo espacial, pero ahora el foco se desplaza hacia misiones más complejas y de mayor alcance.
La compañía evita hablar de cancelación definitiva, pero deja claro que el programa proyectos queda en pausa mientras se priorizan relacionados con la Luna, donde Blue Origin aspira a jugar un papel clave en los próximos años.
Un contexto marcado por Artemisa II
El anuncio llega en un momento especialmente simbólico. la mision Artemisa II se prepara para convertirse en el primer vuelo tripulado del programa Artemis y en el regreso de astronautas a la órbita lunar desde 1972. Un hito que ha reactivado el interés —y la inversión— en la exploración lunar, tanto pública como privada.
En ese escenario, empresas como Blue Origin ajustan su hoja de ruta para alinearse con los grandes objetivos institucionalesdonde están en juego contratos estratégicos, desarrollo tecnológico avanzado y una presencia sostenida más allá de la órbita terrestre.
Si soñabas con cruzar la línea de Kármán a bordo de un cohete de Jeff Bezos (y si te lo podías permitir), malas noticias: tendrás que esperar. Para la Luna, en cambio, la cuenta atrás ya está en marcha.
