Estados Unidos cubre actualmente el 25% de la demanda total de gas natural con su producción, posicionándose como el país líder en extracción, principalmente a partir de cuencas donde el 80% proviene de pozos no convencionales. El número total de pozos productores de gas natural supera los 500.000.
Por otro lado, México enfrentará desafíos significativos a partir de 2028, debido al reglamento aprobado por la Unión Europea el 20 de enero de 2026, que establece la eliminación progresiva de las importaciones de gas natural y prepara la eliminación gradual de las importaciones de petróleo ruso.
Esto posicionaría a Estados Unidos en el compromiso de priorizar a la Unión Europea, con el fin de satisfacer la demanda del continente y contribuir al mantenimiento de sus reservas estratégicas de almacenamiento en un nivel del 90% cada noviembre. Esta política permite enfrentar el invierno, cuyas condiciones se han intensificado año tras año.
Estados Unidos deberá gestionar los periodos de mayor demanda energética entre los meses de enero y marzo, asegurando no solo la cobertura de su propio mercado, sino también abasteciendo la demanda de la Unión Europea durante esas fechas. Esto dependerá del porcentaje de almacenamiento que se alcanzará anualmente a partir de 2028, así como de la eficiencia logística y, especialmente, de la disponibilidad de embarcaciones suficientes para transportar gas desde las costas estadounidenses hacia Europa. Actualmente, Estados Unidos cuenta con más de 2,8 millones de MMpc en plantas de GNL, con previsiones de alcanzar aproximadamente 4,5 millones para el año 2030, cifra que representa cerca de 1,3 veces la capacidad de almacenamiento de la Unión Europea (3,7 millones de MMpc).
Esta estrategia podría situar a México en una posición desfavorable, dado que la Unión Europea dependería del gas estadounidense, lo que implicaría costos de venta entre tres y cinco veces superiores en comparación con los precios obtenidos por México mediante ventas a través de ductos. Asimismo, esta dinámica favorecería el desarrollo del mercado interno de Estados Unidos a través de la construcción de nuevas plantas de GNL y permitiría una mayor exportación de gas proveniente de diversos campos dentro del país.
En la Unión Europea, el consumo promedio estimado para 2025 asciende a aproximadamente 38.000 millones de pies cúbicos diarios. De este volumen, entre el 30% y el 35% se destina a la generación eléctrica, con un incremento del consumo observado de noviembre a marzo debido a la demanda de calefacción. En cuanto al abastecimiento total, el 36% proviene de importaciones y solo el 26% corresponde a la producción interna. El saldo restante se cubre mediante las reservas estratégicas de almacenamiento gestionadas por los países miembros de la Unión Europea.
Para el año 2028, con la implementación total de la normativa que prohíbe la compra de gas ruso, la demanda alcanzará los 42.000 MMpcd. De este volumen, aproximadamente el 41% será cubierto mediante importaciones, principalmente de gas natural licuado proveniente de Estados Unidos; Mientras que solo el 21% se abastecerá por producción interna. El 39% restante corresponderá al uso de reservas de almacenamiento, estrategia fundamental para garantizar el suministro durante los meses de invierno y en periodos de mayor consumo.
Para 2030, se estima que el consumo alcanzará aproximadamente 46.000 MMpcd, impulsado por un cambio significativo en las condiciones climáticas, un aumento en el uso de gas natural debido a retrasos en ciertos proyectos de energía renovable, y una mayor capacidad de almacenamiento. De este volumen, se prevé que el 48% se cubrirá mediante importaciones, mientras que el 17% corresponderá a la producción continental de gas natural, y el 36% procederá del almacenamiento.
