El último gol del Barcelona al Albacete lo marcó en el 2005 un chico llamado Leo Messi, que tenía 18 años. Era su primer gol blaugrana. Veintiún años después, el siguiente gol del Barça al conjunto manchego fue de otro zurdo de 18 años. Lamine Yamal ya no es un desconocido, ni tiene ficha del filial, sino que ya es una realidad y una estrella. Capaz de dirigir al equipo a una nueva semifinal, ahora de Copa. Tiene el Albacete la suerte o la mala suerte de sufrir y anunciar los tiempos para el club blaugrana. Pasó entonces y se repite dos décadas después. Lamine evitó, no sin sufrimiento, que el Barça corriese la suerte del Madrid en el Carlos Belmonte.
El 10 del Barça no descansa. Le da igual que sea en la Champions, la Liga o la Copa, siempre ilumina el partido con sus destellos. En Albacete volvió a ser decisivo con su talento. El Madrid se dejó muchas estrellas en casa y se pasó de confianza contra una Segunda. El Barça llegó con su arsenal, excepto Raphinha, y estará en el sorteo. Necesitó la imaginación y la zurda de Lamine pero también la cabeza Araújo, goleador central, y hasta la de Gerard Martín, que evitó que el partido se fuese a la prórroga.
No hay duda de que Hansi Flick se toma en serio el torneo copero. En el Carlos Belmonte orquestó una alineación mezcla de titulares y jugadores de rotación. Entre los fijos, Lamine Yamal, Olmo, Eric García, De Jong y el portero Joan García. Entre los menos habituales, destacaba la presencia de salida de Araújo y de João Cancelo. La defensa uruguayo poco a poco vuelve a la normalidad y 70 días después de la roja que vio en Stamford Bridge y que le produjo un cuadro de ansiedad regresó al once en el centro de la zaga y pudo saborear lo que es celebrar un gol.
El portugués llegó precisamente para dar descansos. Sin embargo apenas dificultó media parte sobre el césped, después de cargarse pronto con una amarilla y hacer cuatro de las siete faltas de los visitantes en esos 45 minutos que jugó.
En cambio, Rashford y Bernal se han convertido en jugadores especialistas de la Copa, en el once en dieciseisavos, en octavos y en cuartos de final, porque el Barça los necesita siempre implicados. Todo lo contrario le pasó a Lewandowski, que hacía más de un año, desde Barbastro, que no salía de inicio.
El Albacete, con el recuerdo muy presente de haber sido eliminado al Real Madrid, pobló la defensa con tres centrales y dos laterales para que los blaugrana se estrellasen en la muralla en sus ataques en estático. Y el Barcelona solo encontró una solución: balones a Lamine Yamal. Parecía que solo tuviese una idea para deshacer el embrollo. Era casi una monojugada porque todos los ataques buscaban lo mismo, encontrar al 10 del Barça en la banda derecha y que encarase e inventase.
Curiosamente la delantera blaugrana que está de lo más imprevisible, cayó en la rutina con Lamine como única chispa. Todo tenía que salir de sus botas mientras sus compañeros esperaban que sacase algo de la chistera. Más que con regates y fintas, el mayor peligro llegaban con sus pases quirúrgicos y su visión de juego privilegiada. Pero ni Rashford, ni Olmo ni Gerard Martín acertaron a aprovechar sus envíos.
El Barça pudo ganar por más diferencia y en los minutos finales tuvo que sufrir
El Albacete, a la espera de la entrada de Jefté, el verdugo del Madrid, lo fiaba todo al buen hacer de Agus Medina y la experiencia de Antonio Puertas, que probó a Joan García.
Dicen que el fútbol actual la presión alta es tan o más importante que un mediapunta que desordene a las defensas y el Barça, atascado, sacó provecho de una gran recuperación en campo contrario. Entre De Jong y Rashford se apoderaron de la posesión y el neerlandés vio la entrada de Lamine, quién si no, por la banda contraria. El canterano, con su zurda mágica, ajustó el disparo cruzado al que no pudo llegar Raúl Lizoain y desbrozó el camino a semifinales con su decimocuarto tanto de la temporada.
La acción despertó un poco a la banda izquierda del Barça, donde Rashford y Gerard Martín estaban interviniendo poco. Y antes del descanso, el inglés casi regala el 0-2 a Lewandowski, que se estiró pero no llegó por centímetros al centro. Y tras la reanudación, otra buena jugada del británico no la pudo culminar Olmo.
El Barça, a diferencia de las dos rondas anteriores, parecía que quería resolver sin sustos. Sobre todo cuando un rincón botado por Rashford con esa comba tan suya lo cabeceó a la red Araújo en el primer palo. El uruguayo abrazó a Flick en agradecimiento a su acompañamiento. El campeón quería más y Lizoain le quitó el gol a Lewandowski tras una asistencia de Lamine Yamal.
El Albacete estaba tocado y lo levantaron los cambios, entre ellos la entrada de Jefté y una desconexión del Barça, que dejó de apretar el acelerador después de que Lamine diese dos pases a Ferran Torres, tras el relevo de nueve, y éste no sentenciase. Jefté buscó con ahínco el gol y el Albacete lo encontró con un remate de Javi Moreno, uno de los centrales, a falta de tres minutos para el final. Eso animó a todo el Carlos Belmonte, que se volcó todavía más cuando el VAR anuló el 1-3 de Ferran. Como en la noche que eliminaron al Madrid, los matagigantes querían otro milagro copero. Y lo tuvo Fran Gámez pero cuando la pelota ya entraba apareció la cabeza de Gerard Martín para despejar y dejar mudo pero orgulloso al Carlos Belmonte.
