aunque el asteroide 2024 año 4 dejó de representar una amenaza directa para nuestro planeta, los investigadores han identificado un nuevo escenario potencialmente problemático: la colisión del objeto espacial con la luna. Con una probabilidad estimada del 4,3 por ciento según datos del telescopio James Webb, un impacto lunar generaría consecuencias que alcanzarían a la Tierra en forma de fragmentos lunares masivos.
Un equipo de científicos canadienses, en un estudio aún en proceso de revisión académica, modeló los efectos de esta hipotética colisión. Según su análisis, la roca espacial, cuyo diámetro oscila entre 53 y 67 metros, golpearía la superficie lunar con una energía equivalente a aproximadamente 6,5 millones de toneladas de TNT. Para dimensionar la magnitud de este evento, cabe señalar que la detonación de la bomba de Hiroshima libera una energía muchísimo menor, siendo este impacto aproximadamente 400 veces más potente.
El 2024 YR4 fue detectado a finales de diciembre de 2024 por el sistema de telescopios ATLAS en Chile.
El cráter resultante tendría un diámetro cercano a un kilómetro, comparable al famoso Meteor Crater de Arizona. Este sería el impacto lunar más energético registrado en la historia humana durante los últimos cinco mil años. De acuerdo con las simulaciones computacionales realizadas por los investigadores, el evento podría expulsar entre 100 y 220 millones de kilogramos de rocas y polvo lunar hacia el espacio.
Si bien la mayoría de estos fragmentos, que van desde milímetros hasta centímetros de tamaño, se desintegrarían al atravesar la atmósfera terrestre sin causar daño alguno a la población, algunos escombros podrían entrar en la órbita alrededor de nuestro planeta. Esto generaría riesgos potenciales para satélites, naves espaciales y astronautas que se encuentren en órbita.
Paradójicamente, este apocalíptico evento cósmico también crearía un espectáculo visual extraordinario en los cielos terrestres. Los investigadores predicen que se produciría una «lluvia de meteoritos extraordinaria» altamente visible, que podría observarse entre dos y ocho días después del impacto lunar, extendiéndose potencialmente durante meses. El doctor Paul Wiegert, autor principal del estudio de la Universidad de Ontario Occidental, describió el fenómeno como comparable a presenciar una explosión nuclear gigantesca.
El impacto generaría además un movimiento sísmico detectable a través de sismógrafos instalados en la Luna, permitiendo a los científicos validar modelos teóricos sobre impactos de asteroides. Aunque aún existe incertidumbre respecto de la masa y tamaño preciso del asteroide, expertos de la NASA sugieren que sería más práctico fragmentar preventivamente el objeto mediante un impacto de alta velocidad o una detonación nuclear, considerando que actualmente no existen medios seguros para desviarlo. Esta operación de defensa planetaria debería ejecutarse al menos tres meses antes de cualquier posible colisión lunar.
