La escena es conocida por muchos. familias y docentes: un niño muere a otro y el ambiente se llena de tensión. Aparecen la alarmala culpa y, en ocasiones, la urgencia de corregir de inmediato. Sin embargo, cuando se trata de primera infanciareaccionar sin comprender puede alejarnos de lo más importante: el sentido real de la conducta.
hablar de mordidas infantiles exige una mirada profesional, informada y respetuosa del desarrollo. No se trata de restablecer importancia al hecho, sino de entenderlo para intervenir de manera adecuada.
Lo que una mordida comunica en la infancia
Durante los primeros años Delaware vidael lenguaje verbal aún está en construcción. El cuerpo se convierte en el canal principal de expresión. La mordida suele aparecer cuando el niño no logra expresar con palabras lo que siente: frustracióncansancio, sobreestimulaciónnecesidad de contacto o dificultad para esperar.
Interpretar esto conducta como un problema intencional es un error frecuente. En estas etapasel autocontrol y la regulación emocionales todavía están en desarrollo y requieren acompañamiento adulto.
Cuando corregir se convierte en castigo
Muchas intervenciones parten de la corrección inmediata sin mediación emocional. Gritos, etiquetas o sanciones pueden frenar la conducta momentáneamente, pero no enseñan alternativas. El niño aprende a inhibirse, no a regularse.
Una intervención respetuosamente implica detener la accióncuidar al niño que fue mordido y acompañar al que mordió, ayudándolo a identificar lo que sintió ya encontrar otras formas de expresarlo.
Acompañar con límites claros
Poner límites es necesario, pero el límite no debe humillar ni generar miedo. Decir con calma “no muerto, duele” y ofrecer opciones concretaspedir ayuda, usar palabras, alejarse, es una forma efectiva Delaware enseñar.
La repeticiónel modelaje adulto y la coherencia entre los adultos de referencia son claves para que esta conducta disminuya con el tiempo.
Familias y docentes: una responsabilidad compartida
Cuando comprenden la mordida como una señal de desarrollo, el abordaje cambia. Observar momentos de estrés mayoranticipar transicionescuidar las rutinas y ofrecer espacios de calma hijo acciones preventivas que dependen del adulto.
La consistencia entre lo que se dice y lo que se hace brinda seguridad emocional al niño y favorece aprendizajes duraderos.
Educar es comprender el desarrollo
Las mordidas no definido niño ni anticipar dificultades futuras. Son parte de un proceso que requiere tiempo, acompañamiento y adultos disponibles. Exigir conductas para las que aún no existe. madurez neurologica géneros solistas frustración en ambas partes.
educar desde el respeto implica confiar en el desarrollo infantil y asumir que nuestra tarea no es controlar conductassino guiar procesos.
La mordida en la infancia no es un actoconscientees una forma temprana de comunicacion que necesita adultos presentes y preparados.
