“El Estado no puede exigir calidad en la protección de la niñez mientras precariza a quienes la hacen posible día y noche, festivos incluidos”, señaló la Asociación Nacional de Trabajadores del Servicio de Protección Especializada a la Niñez y Adolescencia.
La Asociación Nacional de Trabajadores del Servicio de Protección Especializada a la Niñez y Adolescencia (Antrap) manifiesta su absoluto rechazo y preocupación ante el dictamen emitido por la Contraloría General de la República, que elimina el uso del promedio histórico de para el cálculo de feriados, licencias médicas y permisos del personal que trabaja en turnos continuos de 12 horas en residencias de protección.
Esta decisión administrativa implica una reducción efectiva de las remuneraciones de tutores, encargados de vida familiar, decenas y demás trabajadores de trato directo, quienes enfrentan diariamente agresiones, crisis conductuales y alta exigencia emocional en la atención de niños, niñas y adolescentes con graves vulneraciones de derechos.
En septiembre de 2025, 5 mil 139 niños, niñas y adolescentes viven en residencias administradas o fiscalizadas por el Estado, de los cuales más de 350 son menores de tres años.
La institucionalización sigue creciendo: hoy ingresan al sistema más niños de los que nacen en Chile, en gran parte por la falta de familias de acogida.
“El Estado no puede exigir calidad en la protección de la niñez mientras precariza a quienes la hacen posible día y noche, festivos incluidos”, señaló Antrap.
La asociación solicita formalmente:
A la contralora general de la República, Dorothy Pérez, la reconsideración inmediata del dictamen, atendiendo el interés superior del niño y los derechos laborales adquiridos.
Al gobierno del Gabriel Boric el ingreso urgente de un proyecto de ley que reconozca legal y definitivamente estas condiciones laborales como parte de la jornada ordinaria.
A parlamentarios de todos los sectores asumen el compromiso de modificar la normativa para evitar interpretaciones que vulneren 20 años de jurisprudencia, acuerdos sindicales y armonización con el sector privado.
“Si los niños y niñas están primero, quienes los cuidan no pueden estar últimos”, concluyó Antrap.
