El proyecto del cable submarino hacia Hong Kong abrió un conflicto político y diplomático que cada día tiene un nuevo capítulo.
El episodio de ayer tuvo su origen hace exactos 57 días, el pasado 27 de enero. Ese día, el ministro de Transportes, Juan Carlos Muñoz, firmó de forma digital el decreto que otorgaba la concesión del proyecto de cable submarino a la empresa China Mobile.
Hasta ese entonces, todo indicaba que el proceso avanzaba conforme a la institucionalidad. Pero horas más tarde, el escenario cambió.
La trama detrás del proyecto de cable submarino chino
En la Subtel se realizó una reunión con representantes de la Embajada de Estados Unidos, en la que los representantes norteamericanos advirtieron confidencialmente sobre supuestos riesgos de seguridad vinculados al proyecto.
Con esa alerta sobre la mesa, el ministro Muñoz le informó a su jefe, el presidente Gabriel Boric. Acto seguido, la decisión fue no dar curso al decreto firmado y reevaluar la iniciativa, esta vez incorporando antecedentes de organismos de seguridad.
Dos días después, el 29 de enero, el documento quedó oficialmente sin efecto. Pero la historia no terminó ahí.
Luego, el 2 de febrero, el ministro se reunió directamente con el embajador de Estados Unidos en Chile, Brandon Judd, quien expresó formalmente la preocupación de Washington e incluso deslizó la posibilidad de sanciones.
Tensión diplomática Chile-EE.UU.
Y es aquí donde comienza la tensión diplomática, porque públicamente el gobierno dijo que el proyecto estaba en evaluación y que no había decisión adoptada.
Sin embargo, sí existió una firma de concesión, aunque haya sido revertida. Eso, para algunos, demuestra que el proceso era más avanzado de lo que inicialmente se comunicó.
Ese desfase entre lo administrativo y lo político abrió el flanco. ¿Quién mintió? ¿O por qué se decidió ocultar ese detalle? Y es que cambiaba gran parte de la historia.
Ejemplo de lo anterior fueron las declaraciones de la ministra vocera Camila Vallejo a inicio de semana, cuando afirmó que el proyecto continúa en evaluación administrativa y que Chile no actúa bajo presión externa.
Pero el tema no quedó en lo político local, escaló a nivel internacional. Si el lunes fue el embajador de Estados Unidos, Brandon Judd, quien entregó declaraciones, este martes fue el turno del embajador de China en Chile, Niu Qingbao.
El diplomático asiático defendió públicamente la iniciativa y aseguró que el proyecto no representa ningún riesgo para la seguridad regional.
En tanto, el ministro de Seguridad Pública, Luis Cordero, confirmó que el Gobierno está recabando información de seguridad tras las advertencias formuladas por Estados Unidos respecto del proyecto de cable submarino.
Además, explicó que los antecedentes entregados por Washington fueron derivados a los organismos competentes, para su análisis técnico.
Los cuestionamientos politicos
En paralelo, el episodio desató críticas inmediatas desde la oposición. Por ejemplo, desde la UDI anunciaron que el próximo 11 de marzo, una vez iniciado el nuevo período legislativo, solicitarán la creación de una comisión investigadora para esclarecer lo ocurrido en torno al proyecto del cable y el manejo diplomático de la crisis.
Al respecto, su presidente, el diputado Guillermo Ramírez, calificó la conducción del gobierno como preocupante y sostuvo que esta situación daña la imagen internacional de Chile.
Pero las críticas no solo vinieron desde la oposición. También en el oficialismo hubo incomodidad.
En ese sentido, el diputado Raúl Soto (PPD) cuestionó el manejo comunicacional de La Moneda y advirtió que las versiones contrapuestas entre autoridades terminaron debilitando la posición del gobierno en medio de una crisis internacional.
Por su parte, en medio de esta controversia, el Presidente Gabriel Boric salió a fijar posición a través de su cuenta de X.
El Mandatario sostuvo que el proyecto presentado por China Mobile está en evaluación, que se actuará con todos los antecedentes sobre la mesa, incluidos los de seguridad, y que cualquier decisión se tomará conforme a la institucionalidad chilena.
Pero agregó un elemento clave: que los plazos administrativos del proceso exceden lo que resta de su gobierno. En la práctica, dejó explícito que la resolución final, autorizar o rechazar el cable hacia Hong Kong, deberá ser adoptado por la próxima administración.
Con ello, el Presidente buscó despejar dos flancos al mismo tiempo: reafirmar que no existe una aprobación vigente y, a la vez, traspasar la definición política de fondo al gobierno entrante.
FUENTE: BIOBIO CHILE
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