Para muchos chilenos que crecieron en los años 90 y principios de los 2000, una moneda de $100 pesos no era cualquier cosa: era la llave a pequeñas compras que hoy parecen imposibles por ese valor. Hoy esa misma cifra tiene mucho menos poder de compra por la inflación acumulada en el tiempo, pero las historias y recuerdos de la infancia siguen vivas en Los Ángeles y todo el país.
Hace aproximadamente 20 años, una moneda significaba más de lo que parece ahora, y en muchos casos alcanzaba para varias golosinas, bebidas o incluso un pasaje en micro de diferentes ciudades. Teniendo en cuenta que ya un billete para muchos era algo que pocas veces se obtenía cuando uno era niño.
Un paseo por el kiosco: dulces y snacks clásicos por $100 pesos en Los Ángeles
En los kioscos de barrio o cerca de los colegios, $100 pesos eran suficientes para varias golosinas, y la variedad podía sorprender. Especialmente cuando incluso aquellas sopaipillas gigantes eran capaces de dejarnos sin hambre o incluso compartirlo con amigos.
El claro ejemplo eran los Chocman o los Sapos, las cuales se recuerdan con cariño, a veces alcanzaban por ese precio. Cosa que hoy es muy difícil, o los típicos 303 que con $100 pesos alcanzaban tres o dos, dependiendo del negocio.
Otro producto que era típico eran las Frugelé, aquellos chocolates de manteca, o gomitas que con una moneda te alcanzaban 10. Incluso, en los colegios se vendía el típico pan con mortadela, un sabor de dioses para muchos y que era parte de la cultura escolar. También estaban los chicles “Dos en Uno”, que era una marca popular y que casi fue para todos un símbolo de la infancia.
Si vamos más allá, las famosas bebidas express de Coca Cola eran salvadores al momento de la seda, ya que una moneda de $100 pesos era necesaria para pasar el calor. Cosa que hoy en día está muy alejado, al igual que las galletas individuales o los yogures, que a pesar de asegurar aquellas marcas, si valor se ha triplicado o cuadruplicado en muchos casos. También helados, como el chocolito o la centella, o el típico helado de leche, que eran de un sabor único.
Mas alla de un gusto culposo y los pasajes
En ciudades como Los Ángeles, el pasaje en micro en esos años rondaba los ~$150 pesos, lo que hace pensar que $100 estaba muy cerca de ser suficiente para un tramo cuando se consideraban descuentos estudiantiles, que pagaban solo $70 pesos.
Otra situación que nos trae recuerdo, eran los álbumes, en muchas ocasiones pasaban regalando en los cursos, pero las láminas, en si sobres, había que comprars en locales adheridos, y si, valían solo $100.
Era una época distinta, nuestros padres nos mandaban a clases con $100 pesos y para muchos era más que un tesoro, era algo que podíamos juntar o incluso ahorrar y tener algo que siempre soñamos.
Si bien hoy en día el tener una moneda de esa cifra con suerte alcanza un par de chocolates pequeños, aún siguen existiendo algunos lugares, un puñado, donde podemos encontrar productos a ese valor, pero que siguen siendo un tesoro de cultura e historia en Chile.
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