Una grave crisis atraviesa la comuna de Coltauco, tras la denuncia pública y oficializada ante la Iglesia de un grupo de mujeres —catequistas y colaboradoras de la vida pastoral— contra el párroco de Nuestra Señora de la Merced, Omar Canales Contreras.
A través de un comunicado titulado «Cuando el silencio protege al agresor y abandona a las víctimas«un grupo de denunciantes reveló la existencia de testimonios coincidentes sobre conductas inapropiadas y de connotación sexual atribuidas al padre Omar Canales.
Según el documento, los antecedentes fueron presentados ante el Obispo de Rancagua, Monseñor Guillermo Vera Soto, el pasado 13 de enero. Eso si la denuncia fue formalmente presentada ante los organismos de la Iglesia Católica el pasado 28 de enero. Las víctimas, que cifran en al menos siete las mujeres afectadas, denuncian una profunda «sensación de desprotección institucional», señalando que las respuestas iniciales del Obispado se orientaron más a la contención que a una investigación efectiva o reparación del daño.
La respuesta oficial del Obispado de Rancagua
Ante la gravedad de los hechos y la conmoción pública, el Obispado de Rancagua emitió un comunicado oficial el pasado 29 de enero informando la adopción de medidas drásticas, resaltando que «Monseñor Guillermo Vera Soto ha resuelto el inicio de una investigación previa (Decreto No. 02/2026), procedimiento que será realizado por Monseñor Bernardo Bastres Florence».
En el mismo comunicado, se ha decretado la salida inmediata del Pbro. Canales de la Parroquia de Coltauco y la restricción del ministerio sacerdotal mientras dure la investigación.
Con esta medida, la Iglesia busca garantizar la transparencia del proceso, alejando al sacerdote de sus funciones públicas.
El sacerdote Omar Canales Contreras se declara inocente
Por su parte, el padre Omar Canales Contreras ha manifestado públicamente que está en conocimiento de las acusaciones de conductas impropias presentadas por algunas personas ante el Obispado de Rancagua y que su actuar “ha estado siempre guiado por mi vocación pastoral, procurando acoger, acompañar y servir con respeto, empatía y cercanía a cada miembro de la comunidad, sin distinción alguna”.
Continúa en su declaración pública, que “cada gesto de saludo, como estrechar una mano, dar un abrazo o despedirse con un beso en la mejilla, ha sido siempre realizado con un espíritu de cordialidad, respeto y cariño”.
Remarcó el Padre Omar Canales que, “quiero expresar con total claridad, que soy inocente de las acusaciones que se me imputan. No tengo nada que esconder ante Dios, ante la iglesia ni ante ustedes como comunidad. Mi conciencia está tranquila y mi corazón en paz, respaldado por más de 30 años de vida sacerdotal…”.
Finalmente, asegura que seguirá enfrentando con serenidad esta situación, fe y honestidad y agradece profundamente a quienes han manifestado su apoyo, cariño y confianza, por lo que pide seguir unidos en oración, respeto mutuo y en búsqueda sincera de la verdad.
El ambiente en Coltauco es de división y dolor. Mientras algunos fieles se muestran sorprendidos, las víctimas aseguran que «levantar la voz no es un acto de venganza, sino de justicia». La comunidad ahora espera que la investigación liderada por Monseñor Bastres arroje claridad y que se activen los protocolos del Departamento de Prevención de Abusos de manera oportuna.
