Cada verano, Pichilemu se llena de vida. Miles de turistas recorren sus playas, disfrutan de la gastronomía local, se maravillan con el surf en Punta de Lobos y descubren rincones únicos que convierten a nuestra comuna en un destino cada vez más querido a nivel nacional. Este 2026 no ha sido la excepción: la llegada de visitantes sigue demostrando, una vez más, el potencial turístico que tenemos.
Sin embargo, también ha quedado claro que necesitamos dar un paso adelante y trabajar con una visión de futuro, para que el turismo en Pichilemu sea no solo una fuente de ingresos para unos meses, sino un motor de desarrollo sostenible para todo el año.
Lo primero es pensar en la conectividad. Las rutas hacia Pichilemu y dentro de la comuna requieren mejoras urgentes para que los viajes sean seguros, tanto para visitantes como para residentes. Invertir en infraestructura vial es la base para un turismo ordenado.
También es necesario diversificar la oferta turística. Pichilemu no puede vivir solo del verano; Tenemos el potencial para ofrecer actividades durante todo el año: rutas de turismo rural, encuentros culturales, campeonatos deportivos fuera de temporada y experiencias gastronómicas que rescatan la identidad local. Así, los visitantes podrán disfrutar de nuestra comuna en cualquier mes, y nuestros emprendedores tendrán más oportunidades para crecer.
Ellos, precisamente, son actores clave. Con capacitación, acceso a financiamiento y la promoción adecuada, podrán ofrecer mejores servicios, generar más empleo y lograr que los beneficios del turismo se queden en Pichilemu, fortaleciendo a la economía local.
Por último, es imprescindible un plan claro de marketing territorial que proyecte a Pichilemu en todo Chile e incluso más allá de nuestras fronteras. Invertir en publicidad turística no es un gasto superfluo: es una inversión estratégica. Cada peso destinado a difundir nuestra imagen se multiplica en hoteles y cabañas ocupadas, restaurantes llenos, ferias artesanales con ventas récord y emprendedores locales en crecimiento. Aquí las instituciones locales, especialmente el municipio, deben asumir un papel protagónico en la promoción turística de la comuna, con campañas profesionales, creativas y sostenidas en el tiempo.
El verano nos entrega una oportunidad única para reflexionar y actuar. Si planificamos con visión, si sumamos voluntades y si pensamos en el largo plazo, Pichilemu puede convertirse en un destino turístico líder, con desarrollo sostenible, oportunidades para todos y un respeto profundo por su identidad y su gente. El turismo puede ser la gran palanca de desarrollo de nuestra comuna, pero para eso necesitamos visión, planificación y, sobre todo, voluntad. El desafío no es saber qué hacer, sino decidir hacerlo y priorizarlo en la inversión pública local y regional.
Diego Grez Cañete
Periodista y estudiante de Derecho
