Por: Mauricio Donoso Pavez, director ejecutivo Fundación Pro Ciudadano, ex CORE de O’Higgins.
Las expectativas planteadas por los gremios de la Región de O’Higgins frente al nuevo ciclo político no constituyen un pliego disperso de demandas, sino un mapa claro de prioridades desde el mundo privado. Estas señales dialogan directamente con el “Plan Libertador”, presentado en la región por el Presidente Electo José Antonio Kast durante su visita a Rancagua en octubre, lo que le otorga una oportunidad de valor incalculable.
La seguridad aparece como condición estructural del desarrollo. Así lo expresa Víctor Catan, presidente de Fedefruta, al señalar que sin seguridad efectiva en el mundo rural no es posible trabajar ni invertir. Este planteamiento converge con el énfasis del Plan Libertador en orden y control territorial, pero instala un desafío político mayor: integrar la seguridad como habilitante productivo, especialmente en zonas rurales.
Desde una perspectiva macroeconómica, Susana Jiménez, presidenta del CPC, advierte que sin crecimiento sostenido no hay empleo ni cohesión social. El “Plan Libertador” recoge esta urgencia productiva, y la decisión estratégica pendiente es poner el crecimiento regional como objetivo explícito, priorizando la inversión, la certeza regulatoria e infraestructura alineada con las ventajas competitivas de O’Higgins.
El vínculo entre crecimiento y empleo es reforzado por Manuel Olmos, rector de Santo Tomás Rancagua, quien asocia el aumento de la cesantía al bajo dinamismo económico. Su diagnóstico introduce una clave variable: sin articulación entre formación técnica y demanda productiva, el crecimiento es frágil. Aquí se abre una decisión política relevante en materia de capital humano regional.
En inversión e infraestructura, Juan Pablo Gramsch, presidente de la CChC O’Higgins, enfatizó la necesidad de condiciones claras para proyectos que generen empleo. El “Plan Libertador” identifica obras estratégicas como acelerar la Carretera de la Fruta, potenciar obras de riego y embalses.
Desde la Cámara de Turismo de Rancagua, Fernando Miranda, destaca que se requiere seguridad y gestión intersectorial para transformarse en empleo estable, coherente con la visión expuesta en el “Plan Libertador” durante la visita presidencial.
En conjunto, estas voces delimitan el desafío del nuevo ciclo: expectativas alineales gremiales con el “Plan Libertador” presentado en la región. O’Higgins no necesita más diagnósticos, sino decisión política, liderazgo territorial y resultados, las que sin duda pueden alcanzarse de la mano de José Antonio Kast.
