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viernes 6 de marzo de 2026 | Publicado a las: 22:56
La articulación con municipios, organizaciones sociales y el trabajo colaborativo con distintos actores públicos y privados han permitido potenciar el alcance de la inversión social.
Durante los últimos cuatro años, el Fondo de Solidaridad e Inversión Social (FOSIS) ha destacado y consolidado un trabajo sostenido en la región de La Araucanía, reafirmando su compromiso con las familias más vulnerables y aportando de manera concreta al desarrollo social y económico del territorio.
En un escenario marcado por desafíos sociales, brechas territoriales y efectos económicos derivados de crisis sanitarias y emergencias climáticas, el FOSIS ha demostrado que la inversión social no solo entrega recursos, sino que construye oportunidades reales para millas de personas.
En entrevista con Tamara Torres Huechucura, Directora Regional del FOSIS, le preguntamos acerca de cuáles han sido los principales avances y desafíos durante su paso por la institución.
Uno de los principales avances ha sido la ampliación de cobertura y presencia territorial especialmente en sectores rurales y comunidades indígenas. Son más de 13 mil 700 personas que han pasado por FOSIS en estos 4 años, y hemos tenido presencia activa en las 32 comunas de la región a través de convenios con cada municipalidad. Además, hemos fortalecido el despliegue en territorios con mayores índices de vulnerabilidad, acercando programas de emprendimiento, capacitación y acompañamiento a familias que históricamente habían tenido menos acceso a apoyo estatal. Además, gestionamos dos nuevas oficinas, una de ellas en Angol, y otra en Curarrehue pensando en las personas de las zonas más extremas de la provincia.
Este trabajo territorial fue parte de lo que nos mandató el presidente Gabriel Boric cuando asumimos. Estar en terreno, equiparar la cancha y generar políticas públicas con y para las comunidades. Lo anterior ha permitido reducir brechas, descentralizar oportunidades y generar un vínculo directo con las comunidades, respetando su identidad cultural y promoviendo el desarrollo con pertinencia local.
¿Y con respecto al emprendimiento y autonomía económica?
A través de programas como Emprendamos Semilla, Emprendamos Básico y Emprendamos Avanzado, millas de emprendedoras y emprendedores han recibido financiamiento, asesoría técnica y capacitación para fortalecer o iniciar sus negocios. Pero más allá del capital inicial, el enfoque ha estado puesto en el desarrollo de capacidades: recuperar confianzas, descubrir talentos y transformar ideas en proyectos sostenibles. Muchos de estos emprendimientos hoy generan ingresos estables para sus familias, dinamizan economías locales y aportan al desarrollo productivo regional. Es importante destacar que, un 92% de nuestras usuarias corresponden a mujeres y de ellas, el 67,1% son jefas de hogar.
En esa línea, la creación de espacios de comercialización ha sido una variante que destacar dentro de nuestra administración. Cuando asumimos, una de las principales necesidades que las personas, fue la inexistencia de espacios para poder exhibir y comercializar sus productos. Por ello, adaptamos nuestra Expo FOSIS a espacios que tuvieran una mayor influencia de público de modo que nuestros emprendedores tuvieran un escenario más amplio al cual ofrecer sus productos. Así, nos articulamos con la Expo Loncoche, Expo Gorbea y recientemente con la Expo Cholchol, eventos que reúnen a miles de personas y potenciales clientes para nuestras emprendedoras.
¿Entonces el impacto del FOSIS trasciende lo individual?
Por supuesto. Cada emprendimiento fortalecido, es una familia acompañada y cada comunidad apoyada, contribuye a una región más inclusiva, resiliente y con mayor cohesión social.
Este fue el primer gobierno que ha puesto sobre la mesa a las personas cuidadoras, muchas de ellas mujeres, jefas de hogar, campesinas que cumplen con un trabajo invisibilizado y no remunerado. Para ellas, abrimos nuevos programas que permiten relevar el trabajo de aquellas personas cuidadoras que pertenecen al programa Familias, lo que ha sido especialmente significativo, ya que hemos podido promover la autonomía y la movilidad social, principalmente cuando un 62% de las personas con que trabajamos son de pueblos originarios y más del 50% corresponden a sectores rurales de la región.
¿Hay elementos que marcan la diferencia respecto de otras administraciones?
Durante estos cuatro años, la región se enfrentó a incendios forestales, crisis económicas y múltiples situaciones que afectaron a cientos de familias. En ese contexto, no solo mantuvimos nuestra presencia, sino que reforzamos el acompañamiento, adaptando los programas y generamos apoyos específicos para personas damnificadas.
Hemos tenido un enfoque integral —que combina apoyo económico, asesoría personalizada y trabajo comunitario— lo que ha sido clave para que muchas familias no solo se recuperen, sino que proyectan un futuro con mayores oportunidades.
¿Qué hay de la innovación y aportes que colaboran al desarrollo regional?
Además de los programas diferenciados, creamos el nuevo EcoMercado Solidario, que actualmente funciona en la comuna de Temuco. En una alianza estratégica con la municipalidad de Temuco, logramos concretar el primer EcoMercado de la región, el cual recupera, almacena y distribuye alimentos que no serán comercializados por supermercados o ferias libres, para ser entregados a familias vulnerables. Así, con alimentos gratuitos, logramos aportar a la seguridad alimentaria y paliar el encarecimiento de la canasta básica de alimentos.
También hemos querido dar un giro pasando del apoyo a la autonomía, para ello, creamos el programa piloto de licencias de conducir para mujeres, el que benefició a 101 mujeres de Temuco, Padre Las Casas y Gorbea, a través del cual pudimos acceder a la obtención de su licencia de conducir, la cual les brindará mayor independencia y autonomía económica para el desarrollo de sus emprendimientos y el fortalecimiento de redes locales.
¿Cuál es el equilibrio que puede hacer de este proceso?
Hoy, tras casi cuatro años de gestión, el balance es claro: más cobertura, mayor inversión en capital humano, fortalecimiento del emprendimiento local y una presencia territorial sólida que ha permitido cambiar la vida de millas de personas en La Araucanía.
El desafío hacia adelante es claro, continuar consolidando estos avances, profundizar el trabajo en los territorios y seguir creyendo en las capacidades de cada persona como motor fundamental del desarrollo regional.
