Madrid contará desde este viernes 23 de enero con una nueva sala de exposiciones, Galería LAMÍNIMA, Dedicado exclusivamente a la cerámica contemporánea.
Situada en el barrio de Chamberí (calle Fernández de los Rios, 1) tiene como objetivo convertirse en un centro de difusión y reivindicación de la cerámica contemporáneo como objeto artístico.
Este nuevo espacio artístico pretende ser mucho más que una galería. Quiere convertirse en una lugar inmersivo pensado para vivir el arte.
El centro inicia su andadura con una primera exposición titulada ceramicasque está dedicada a descubrir, significar y celebrar a muchas de las mujeres que contribuyen a definir esta disciplina. La muestra, que se puede ver desde el día 26, reúne el trabajo de seis mujeres que comparten una misma pasión por la cerámica como una práctica que fusiona arte y vida.
También tienen en común una historia común: la de haber resistido, como mujeres y ceramistas, a la exclusión de su trabajo y la su denostación dentro del panorama museístico y galerístico. Las artistas Sara León, Clara Holt, Patricia Varea Milán, Eloisa Gobbo, Marta Armada y Aniana Heras (y Pepa Jordana, de invitada estelar) son referentes de la cerámica contemporánea española e italiana.
Detrás de esta novedosa apertura empresarial y artística se encuentran Lucía Martín Baena y Juanra Martíndos enamorados del arte y el trabajo artesano desde un punto de vista innovador.
Su fin es dedicar este espacio tan singular a un formato artístico que convive a la sombra de otras disciplinas. Por ello, Lucía Martín Baena señala: “Aunque a veces se haya desarrollado injustamente a la sombra de otros, siempre ha brillado con luz propia. Galería LAMÍNIMA nace con la aspiración de posicionar la cerámica contemporánea en el lugar artístico que le corresponde”.
La masa artística de LAMÍNIMA Gallery está integrada por nombres conocidos del mundo de la cerámica, entre otros, Luis Salaberría, experimentando con la materia, los colores y esmaltados; Carlos Fortunato, cuyas obras están concebidas para compartir espacio, para moverlo y modular el sitio en el que habitan; Rafael Chacón, cuya cerámica posee un fuerte carácter escultórico y simbólico; y Mirco Dinocolò, quien utiliza la cerámica como soporte narrativo para reflexionar sobre la fragilidad y la belleza de las existencias mínimas.
Antes de llegar a la capital, LAMÍNIMA vivió una primera etapa en San Lorenzo de El Escorial (localidad de Madrid).
