La canción’amaré’interpretada por Tony Grox y Lucycalysse ha proclamado ganadora del Fiesta de Benidorm 2026imponiéndose en la final celebrada el 14 de febrero en el Palau d’Esports l’Illa de Benidorm. El tema logró un total de 166 puntos, en una votación muy ajustada, y se convirtió en la propuesta vencedora de esta edición gracias a la suma del respaldo del jurado profesional y el televoto.
Flamenco, electrónica y pulso de pista
La fórmula de’amaré’ combina una base electronica contundente con un marcado acento andaluz que atraviesa tanto la producción como la interpretación vocal. La propuesta se mueve en el terreno del pop contemporaneo con influencias flamencas, una fusión que ha sido una constante en varias candidaturas recientes, pero que en este caso apuesta por un enfoque más orientado al directo y al impacto del estribillo inmediato.
El resultado es una canción construida en torno a un clímax ascendentecon una estructura pensada para crecer en intensidad y desembocar en un estribillo fácilmente reconocible. Esa combinación de tradición y sonido actual ha sido una de las claves señaladas por la crítica musical especializada a la hora de explicar su victoria.
Una declaracion de amor
En el plano lírico, ‘amaré’ articulado mensaje directo y universal. La letra funciona como una declaración de amor sin destinatario cerrado: puede leerse en clave romántica, pero también como homenaje a la amistad oa los vínculos familiares. Esa ambigüedad deliberada amplía su alcance y facilita la identificación del público, un factor decisivo en un certamen donde el componente emocional pesa tanto como la ejecución técnica.
La repetición del título en el estribillo refuerza ese carácter de consigna colectivauno de los elementos que mejor funcionaron en la gala final.
Puesta en escena para televisión
Más allá de la canción, la candidatura destacada por una Puesta en escena muy visual.con una estética cuidada y un diseño coreográfico orientado a potenciar el música en crescendo. La realización televisiva jugó a favor de la propuesta, subrayando los momentos de mayor intensidad y consolidando una imagen de dúo compacto sobre el escenario.
En una final especialmente ajustada, ese equilibrio entre interpretación vocal, producción musical y narrativa escénica terminó marcando la diferencia.
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