Arabia Saudita volvió a situar la arquitectura en el centro de su ambicioso transformación urbana con la propuesta de la Rise Tower, un rascacielos futurista que, de concretarse, alcanzaría los 2.000 metros de altura y superaría con holgura el récord actual del Burj Khalifa en Dubái. La idea busca establecerse como los rascacielos más alto del planeta y marcaría un nuevo hito en la historia de la construcción vertical.
La iniciativa avanza en Riad y forma parte de un plan maestro de gran escala destinado a desarrollar una “ciudad del futuro” de unos 306 kilómetros cuadrados, conocida provisionalmente como el Distrito del Polo Norte. Dentro de ese esquema urbano, la torre no solo sería un emblema visual, sino también el núcleo funcional del nuevo polo metropolitano.
El diseño está a cargo de la firma estadounidense HKS y contempla un edificio de 678 pisos que integrará hoteles de lujo, restaurantes de alta gama, oficinas corporativas, residencias y múltiples plataformas de observación. Desde los niveles más altos, las vistas se extenderían por kilómetros sobre el desierto saudí, ofreciendo una experiencia inédita para los visitantes.
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El único antecedente comparable en ambición es la Jeddah Tower. Foto:@hksarchitects
Para dimensionar la magnitud del plan, basta compararlo con los rascacielos más altos existentes. El Burj Khalifa, inaugurado en 2010, mide 828 metros y ha sido durante más de una década el edificio más alto del mundo. Detrás aparecen la Merdeka 118 en Kuala Lumpur, con 678,9 metros; la Torre de Shanghai, con 632; y la Abraj Al-Bait Clock Tower en La Meca, con 601, cifras que quedan muy por debajo del umbral del kilómetro.
El único antecedente comparable en ambición es la Jeddah Tower, también en Arabia Saudita, pensada para superar los 1.000 metros. Sin embargo, este proyecto permanece detenido desde hace años, lo que evidencia los enormes retos técnicos, financieros y logísticos que implican construir estructuras de altura extrema.
El proyecto rompería todos los récords conocidos. Foto:@hksarchitects
La Rise Tower cuenta con el respaldo del Fondo de Inversión Pública saudí, uno de los mayores fondos soberanos del mundo, y se alinea con la estrategia Visión 2030, orientada a diversificar la economía nacional más allá del petróleo. Aun así, el rascacielos se encuentra en fase de diseño, por lo que su construcción y eventual culminación podrían tardar varios años.
El desarrollo busca consolidar un Riad como un referente global de innovación urbana y arquitectura de vanguardia, reforzando el papel del país en la competencia internacional por levantar los edificios más espectaculares del planeta. La torre se concibe como símbolo del nuevo rumbo económico y tecnológico que impulsa el reino.
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La Rise Tower cuenta con el respaldo del Fondo de Inversión Pública saudí. Foto:@hksarchitects
Además de su impacto visual, la estructura pretende convertirse en un nodo clave de actividad empresarial, turística y residencial, integrándose a un ecosistema urbano pensado para atraer inversión extranjera y visitantes de todo el mundo. Su escala y complejidad la ubican entre los proyectos más audaces jamás planteados.
Si llega a materializarse, la Rise Tower no solo rompería todos los récords conocidos, sino que abriría un nuevo capítulo en la carrera global por tocar el cielo, redefiniendo los límites de la ingeniería y de la arquitectura contemporánea.
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Jaider Felipe Vargas Morales
REDACCIÓN ALCANCE DIGITAL
