Resulta sin duda singular que un lugar tan atípico como las salas de urgencias se haya convertido en uno de los espacios más representados en la historia del medio televisivo. Un entorno que cada día se transforma en un campo de batalla entre la vida y la muerte, y donde el cuerpo humano se ve expuesto —literalmente— tanto a nivel físico como a nivel emocional. Es por ello un lugar privilegiado para la narrativa audiovisual, ya que permite asistir a la fascinante resolución de problemas médicos y es además uno de los pocos espacios en el que confluye gente de muy distinta procedencia y clase social. Un verdadero crisol de realidades.
⁄ La tradición de series médicas es tan antigua como la televisión, pero ‘Medical Center’ fue el primer gran triunfo
Un subgénero que sigue de moda gracias a series tan extraordinarias como La fosacreada por R. Scott Gemmil para HBO Max, y que ahora estrena su segunda temporada. Sin embargo, la tradición de series médicas es casi tan antigua como la propia televisión. Sus primeros grandes éxitos los encontramos en la década de los años sesenta, cuando se estrenó Doctor Kildare (1961-1966), basada en las novelas de Max Brand, y que cautivó a la audiencia gracias a la actuación de Richard Chamberlain, un joven médico idealista.
Aunque el verdadero triunfo de este formato vino de la mano de Centro Médico (1969–1976) —primer drama médico emitido en España, que se tradujo como centro medicoy tan influyente que incluso aumentó las vocaciones médicas—, más centrado en las tramas paralelas que en los casos médicos. También, todo hay que decirlo, hizo que su protagonista, el doctor Gannon, interpretado por Chad Everet, se convirtiera en uno de los sex-simbol de los setenta. Otro hito televisivo fue MEZCLA (1972-1983), una comedia negra que transcurría en Vietnam y cuyos protagonistas rompieron por completa la visión clásica de los médicos.
Esta serie será el preludio del gran cambio que se produciría a partir de los ochenta, cuando las series se volvieron más realistas, caso de San en otro lugar (1982-1988) y luego de Urgencias (1997-2008), interpretada por George Clooney. Ya en la década del 2000 aparecen series como Anatomía de Greyuna de las más longevas, con 22 temporadas, pero centrada más en los líos amorosos y enredos que en la medicina en sí. Y, por supuesto, Casa (2004-2012), protagonizada por un médico excéntrico que literalmente resuelve casos imposibles médicos al estilo Sherlock Holmes y que renovó el género, convirtiéndose en una serie de culto.
En los últimos años, propuestas como Nueva Ámsterdam, El buen doctor oh el knick —esta de carácter histórico— han mantenido vivo un género que en cierto modo había quedado estancando debido a la saturación. Resulta así llamativa la aparición de La fosacuya acción transcurre en un humilde centro de urgencias de la ciudad de Pittsburg.
⁄ ‘The Pitt’ cautiva por varios motivos: realismo crudo, jugar con el tiempo real y dejar de lado tramas secundarias
La serie cautiva por varios motivos. En primer lugar, por su crudo realismo. No tiene miedo a mostrarnos —siempre de forma justificada— huesos rotos o cualquier víscera rebelde. En segundo lugar, porque juega con el tiempo real, ya que cada episodio corresponde con una hora del turno de los protagonistas. Tercero, porque deja de lado las tramas secundarias (amores, dramas familiares, etc.) y se centra en el trabajo de los profesionales. La acción transcurre en todo momento en la sala de urgencias, donde asistimos a una serie de microhistorias cruzadas en las que los personajes son seguidos por una cámara atenta y dinámica que no rehúye de la fealdad y lo crudo. Vamos así lo mismo que ven los médicos.
De cierto modo, el espectador se convierte en una especie de voyeur, atrapado por lo que se sucede, en parte por interés y en parte, quizás, por morbosidad. Sin embargo, los pacientes en La fosa no son solo casos, ya que a través de ellos se filtra sutilmente la brutal realidad de fuera: violaciones, problemas con el seguro, abortos, maltratos, bulimia, etc.

⁄ En la serie prima el rigor científico pero también la emocionalidad y el estrés que viven a diario los profesionales
es La fosa prima el rigor científico. Vemos cómo se elabora un diagnóstico médico paso a paso hasta dar con un tratamiento adecuado, todo mediante unas intervenciones documentadas. Un hecho que da una credibilidad extraordinaria a cada episodio. Al mismo tiempo, es una obra sobre el poder de la memoria y el traspaso de conocimiento entre doctores y estudiantes de prácticas. Un trabajo que lleva el jefe médico, el Dr. Michael ‘Robby’ Rabinavitch, interpretado por Noah Wyle, y protagonista de la serie. Un actor con una impresionante presencia física cuya actuación logra transmitir cómo su personaje guarda dentro de sí cada muerte, cada fallo cometido bajo su guardia. El estrés que viven así los médicos y enfermeras es constante, y la serie logra transmitir los extraordinarios retos a los que se ven enfrentados los trabajadores de urgencias día a día.
