Hace más de 30 años, la ciudad de napoles ideó un ambicioso plan (luego copiado por ciudades como París) para revitalizar sus estaciones de metro: encargar su diseño a grandes figuras de la arquitectura respetando lo encontrado en las excavaciones y sumando obras de arte con pedigrí internacional. Una fórmula basada en una triple A (arquitectura, arqueología y arte) a la que se sumaron primeras espadas como el Pritzker portugués Álvaro Sizael francés Dominique Perrault, el británico-indio Anish Kapoor el catalán Óscar Tusquetscuya estación de toledanopara muchos la más bonita del mundo, emula una psicodélica bajada al océano y se ha convertido en visita obligada en Nápoles. Hasta en las pizzerías más turísticas del centro histórico cuelgan fotos de esa misteriosa cavidad que uno se encuentra descendiendo por las escaleras mecánicas, en la que muchos han visto una vagina.
La única mujer en sumarse a este ‘dream team’ de la Metropolitana di Napoli es Benedetta Tagliabue (Milán, 1963)afincada en Barcelona desde hace más de tres décadas. 23 años después de recibir el encargo acaba de ver inaugurada, por fin, la estación Centro Direcional en la ciudad del Vesubio. Con una espectacular cubierta ondulada en madera laminada que imita las curvas del paisaje volcánico (y que a todo barcelonés le recordará instantáneamente a su icónico Mercado de Santa Caterina), la nueva estación ha dejado atrás las instalaciones proyectadas en los 70 por Kenzo Tange (el japonés que ideó el Memorial de la Paz en Hiroshima) con una misión: convertir sus 10.000 metros cuadrados en un lugar público. Un espacio en el sentarse, encontrarse, jugar o refugiarse del calor, la lluvia y el frío. Un sitio, en definitiva, que habitar.
La cubierta de la nueva estación es un bosque estructural de madera del norte de Italia proyectado desde una perspectiva “orgánica”. / PAOLO FASSOLI derechos de autor 2026
El objetivo, convertir un ningún lugar en un espacio que interpele al napolitano, parece sencillo. Pero la zona (y el encargo a Tagliabue, conocida por la vertiente social y humana de su obra) reviste su dificultad: Centro Direzionale aglutina algunos de los edificios más altos de Nápoles (de lejos recuerda, salvando las distancias, a La Défense) y es una zona de altísima concentración que reúne en pocos kilómetros cuadrados a distintos poderes: en los rascacielos que rodean la estación están las sedes de importantes empresas tecnológicas, los tribunales donde se celebran los principales juicios de la camorraa pocos metros hay una cárcel, una iglesia, y están las oficinas del principal periódico de la ciudad, ‘El Mattino’.
Nápoles en transformación
Pero fuera de los despachos, las aceras están vacías y apenas hay comercio, en contraste con las animadísimas calles del centro histórico. y los descampados tras los rascacielos no ayudan a que sea una zona segura cuando cae la noche. La estación de Tagliabue aspira a insuflar vida a una zona dura que está predestinada a convertirse en un nuevo nodo de la ciudad: por el Centro Direzionale pasará la nueva línea de metro que llevará hasta el aeropuerto (el objetivo es terminar las obras en 2028, cuando la vecina Bagnoli acoja la Copa América en 2028) y ya hay un promotor privado con planos para levantar un miniestadio para eventos deportivos y musicales a escasos metros.

El cromatismo y las figuras del interior de la estación son un guiño a los frescos de Pompeya. / PAOLO FASSOLI derechos de autor 2026
“Se trata de una verdadera transformación. Durante estos 20 años hemos intentado evolucionar este espacio para hacerlo más funcional, más vivo, más humano”, explica Tagliabue. “Para que la gente lo conozca hay que hablar de él, para que poco a poco la ciudad se de cuenta de que existe. En Barcelona, muchos nuevos espacios públicos que se construyeron para las Olimpiadas tardaron 10 años en ser utilizados. Al principio, la Barceloneta, con todas sus playas, estaba vacía porque la gente no sabía que existía. Ahora Nápoles tiene esta plaza mucho más humana, con espacios verdes, otra plaza cubierta en un nivel inferior que puede ser utilizada por el público, con rampas para los niños y escaleras que casi parecen teatros”, resume.
25 años sin Miralles
Este año se cumple un cuarto de siglo de la muerte prematura de uno de los arquitectos más brillantes de su generación, Enric Miralles, a los 45 años, con quien Tagliabue proyectó edificios tan icónicos como el Parlamento de Escocia en Edimburgo o el Mercat de Santa Caterina, con su emblemática cubierta ondulante de colores cerámicosobra de Toni Cumella. Tagliabue aspira a poder completar la cubierta del Centro Direzionale con la obra de un artista, aunque de momento ha quedado en un blanco roto. Dentro, los andenes están decorados en tonos pompeyanos con figuras humanas que remiten al rico pasado de la capital de Campania. El presupuesto de la obra asciende a 46 millones de euros.

Tagliabue, en la estación que empezó a diseñar hace 23 años. / PAOLO FASSOLI derechos de autor 2026
En estos 25 años, la italiana ha construido importantes obras en Estados Unidos, China (la Plaza del Siglo en Shangai, por la que cada día pasan un millón de personas), Francia (otra estación de metro en París, Clichy-Montfermeil), y también ha vuelto, en cierto modo, a su país de origen: la iglesia de San Giacomo en Ferrara y el futuro paseo marítimo de Rímini (una ambiciosa reforma de ocho kilómetros para reconectar al ciudadano con las playas y el mar en temporada baja) son algunos de sus últimos proyectos.
“Después de quedarse sola, Benedetta hizo un trabajo extraordinario para reconstruir su individualidad de arquitecta”, explica Marella Santangelo, hoy Decana de Arquitectura de la Universidad Federico II en Nápoles y amiga de Tagliabue desde los 90, cuando ambas recalaron en Barcelona. “Enric era una persona magnífica y también muy compleja; era uno de los genios de la arquitectura mundial del siglo XX”. Tagliabue se formó en Venecia y en Estados Unidos y ha pasado los últimos 30 años en Barcelona, y eso le da, según Santangelo, “una dimensión muy internacional”. “Su arquitectura tiene esa ligereza y se basa en la experimentación con los materiales y las formas. Todo lo que hace está siempre muy ligado al hombre, a lo humano, como sus proyectos en centros de salud”.
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