Hay cicatrices que cuentan historias. Pérdidas que nos transforman. En ese concepto navega por el nuevo álbum del sevillano, que explora la belleza que se revela en la imperfección y la fuerza que nace de la vulnerabilidad. Sus letras llegan al corazón y al cerebro, tanto que artistas grandes le reclaman para que escriba para ellos.
¿Hay belleza en el desastre?
Bueno, en realidad el título del disco va muy de la mano del arte, porque utilizó una técnica japonesa que se llama Kintsugi, que habla acerca de reconstruir un objeto mediante oro, y creo que es una bonita forma de resiliencia, de encontrar una nueva versión de uno mismo a pesar de haberlo pasado mal. Muchas veces volver a levantarte después de una caída te hace incluso mucho más fuerte. Lo bello y lo roto viene un poco por eso. No me gusta el hecho de estar preparando una discoteca, sino que me gusta como cuidar cada tema de una forma individual, más que premeditarlo. En realidad, Lo bello y lo roto habla un poco de todo el conjunto de temas independientes que he ido haciendo durante estos dos años y medio y decimos que habla de ser capaz de ver lo bello dentro de lo roto y viceversa.
Nace un poco de la vulnerabilidad. ¿Hay que saber abrazarla?
Creo que las personas que me escuchan son completamente de letras, de pararse a leer y de encontrarse a ellos mismos. Un poco como recuperarse, ¿no? Lo que me transmiten las personas desde siempre es que intentan recomponerse con mis letras.
“En realidad, más que expresar todo de mí, expreso todo lo que necesito sacar de mí. Y no tengo la necesidad de sacarlo todo, que creo que eso puede ser incluso negativo”
En este viaje personal, ¿ha descubierto algo nuevo de usted?
Bueno, salió de la zona de confort. Por ejemplo, colaboró con artistas que no tienen mucho que ver con mi estilo. He evolucionado a la hora de abrir la mente en ese sentido. En estos dos años y medio obviamente él maduró, también porque creo que, mientras pasa el tiempo, uno va cuestionándose y le preocupan otras cosas. Sí, en estos dos años y medio me han pasado muchas cosas por dentro y por fuera.
Dos años y medio sin sacar disco que, hoy en día, puede parecer mucho.
Tengo la suerte de la gente que me sigue sabe cómo cómo trabajar. Sabe que no soy un artista que saca una canción cada mes. Pueden pasar seis meses, siete e incluso un año hasta que saque una canción, y, si te gusta, bien; Si no, escucha a otra persona. A mí me gusta trabajar las letras. Si yo pensara que las buenas canciones son las que se hacen rápido y van acorde lo que se consume hoy, sacaría cualquier cosa. Pero es que en realidad, por mera diversión, me gusta complicarme la vida con las canciones. Porque si no, ¿para qué? Me dedico a la música y encima lo hago por la gente.
“Si no me conoces de nada y escuchas este disco, yo creo que no te irías con la idea de que soy un cortavenas. Un ratito sí”
¿Cómo explicaría su éxito?
Lo que ha hecho que la gente se queda ha sido que existía una necesidad de hablar de la cosa más universal del mundo, que son las emociones. Y la gente ha podido entrar en mis canciones y verso a ellos mismos ahí. Eso se puede observar en mis conciertos. En mis conciertos yo no voy a cantar, voy a que la gente chille, y en realidad es un desahogo increíble. Creo que la gente ha podido abrazar muchísimo mis letras y las han adaptado a ellos mismos.
¿Un letrista lo cuenta todo o se queda algo para él?
En realidad, más que expresar todo de mí, expreso todo lo que necesito sacar de mí. Y no tengo la necesidad de sacarlo todo, que creo que eso puede ser incluso negativo. Cuento lo que necesito desahogarme, que eso siempre lo hago. Hay muchas canciones que en las que hablo muchísimo de mí. De hecho, hablo tanto de mí que hay una canción que se llama Fran. Imagina.
“A mí me gusta trabajar las letras. Si yo pensara que las buenas canciones son las que se hacen rápido y van acorde lo que se consume hoy, sacaría cualquier cosa”
Eso sí, en sus letras no escucharemos palabras o expresiones malsonantes, tan de moda ahora.
Claro. Creo que puedes llegar a emocionar tanto con la forma como con la letra. Por ejemplo, hay canciones de reguetón que a lo mejor no dicen nada del otro mundo, pero la forma en la que te lo están contando te hace que estés motivadísimo. De hecho, muchas veces escucho canciones de reguetón, y no sé ni lo que está diciendo, pero pienso: ‘tío, para ir a de fiesta con los colegas o ir al gimnasio, esto te sube’. Pero, obviamente, no tiene cabida en mis letras, pero ya no por lo que opino y por lo moral, que también, sino porque, a la hora de componer, a mí no me sale eso. No está dentro de mí.
Le pueden acusar de ser un poco ‘cortavenas’.
Bueno, yo creo que la gente que me escucha ya sabe lo que hay. De todas formas, sí que es verdad que en este disco hay un poco de todo, desde canciones. ritmo rápidopara saltar, hasta baladas míticas mías pasando por un tema con Morodo y SFDK, que es que es la cosa más rap del mundo. Así que si no me conoces de nada y escuchas este disco, yo creo que no te irías con la idea de que soy un cortavenas. Un ratito sí (ríe).
El artista de las emociones, ¿con cuál se queda?
La que más me cuesta sacar es la alegría, porque nunca he necesitado hablar de eso. Cuando estoy alegre, hago todo menos compositor. ¡Te lo juro! Es que en realidad siempre escribo para desahogarme. He hecho canciones pensando en algo que me han contado o algo que he observado desde fuera, que no he vivido yo, pero, cuando no empatizo con ellas, decidió no meterlas en el disco, porque creo que no es el momento de sacarlas.
“Me han pedido que escriba para ellos artistas que no tienen nada que ver conmigo, como Nicky Jam o Karol G. Es muy loco y muy guay que artistazos así quieran contar conmigo para para componer, aunque es complicado, o sea, tú imagínate meterme en la cabeza de Nicky Jam para hacer una canción”
¿Escribe para otros artistas?
Si. Y me lo han pedido artistas que no tienen nada que ver conmigo, como Nicky Jam o Karol G. He hecho una canción para el nuevo disco de Malú… Es muy loco y muy guay que artistazos así querrán contar conmigo para componer, aunque es complicado, o sea, tú te imaginas meterme en la cabeza de Nicky Jam para hacer una canción. Pero bueno, es otra forma de divertirse.
Hablando de artistas, ¿qué opina de Rosalía y su último disco?
Me parece brutal. Es una persona que juega con la música, hace lo que quiere. Observa todas sus eras y darte cuenta de que rapea, canta increíble, agarra una orquesta o te hace un tema cantando en alemán. ¡Tiene un talentoazo! Me parece brutal tener en España un artista que, haga lo que haga, lo defenda tan bien. Y que vaya acompañado también de una personalidad tan segura de sí misma. Desde que sé de ella, siempre la he visto muy segura en sus decisiones, nunca ha tropezado en nada. Me parece que su seguridad es lo que está haciendo que todo ocurra como está ocurriendo.
“Rosalía me parece brutal. Es una persona que juega con la música. ¡Tiene un talentoazo! Me parece brutal tener en España una artista que, haga lo que haga, lo defienda tan bien. Y que vaya acompañada también de una personalidad tan segura de sí misma”
¿Qué es lo que peor lleva de la fama?
Creo que las personas que son conocidas, en general, tenemos esa alarmita por dentro de que vamos a un sitio y, aunque nadie te pare, te sientes observado. Eso es lo que peor llevo. Y es una cosa irracional, porque en realidad la gente no viene a pegarte (ríe).
¿Ha superado ya su casi extrema timidez?
Ahora ya mejor. Joder, al principio lo pasaba fatal. También porque no sabía de nada. Yo saqué una canción, y esa canción empezó a ir bien, así que yo empecé una gira sin haber tenido experiencia anteriormente en conciertos. Pero creo que a todo el mundo le pasa al principio.
Boina
- Cantautor. Sevilla. 29 años.
Francisco Javier Álvarez Beret (Sevilla, 29 años) comenzó su carrera en 2013 subiendo canciones a plataformas digitales, editadas y compuestas completamente por él. En 2018, el éxito de ‘Lo siento’ le cambió la vida. Ha publicado tres discos de estudio y colaborado con artistas como Malú, Sebastián Yatra o Lola Índigo.
Y luego va y canta con el Papa Francisco.
Sí, muy loco. Recibí la invitación para cantar en el Aula Nervi del Vaticano la canción de superhéroes. Lo hice delante de 6.000 niños y pude conocer al Papa Francisco y hablar con él acerca de la canción y todo. Fue surrealista.
