Películas sobre pizzas es una comedia romántica escrita para Berto Romero y Judit Martín, sus protagonistas, ha confesado el director, Carlo Padial, tras su proyección ante la prensa en el festival de Málaga. “Hemos querido hacer un retrato divertido de una pareja con problemas, no una película enfadada, nihilista o cínica”, ha argumentado a modo de presentación.
Y, efectivamente, Películas sobre pizzas es una obra ligera, pero no por ello exenta de crítica social, ya que, como han insistido tanto los actores como los guionistas -el propio Padial, Desirée de Fez y Carlos de Diego-, la realidad, por cruda que sea, se puede abordar desde el humor: “Los que hacemos comedia vivimos en el mismo sitio que los demás, podemos sentarnos a la mesa de los mayores”, ha ironizado Romero sobre los prejuicios que existen sobre el género. “Hablar de los temas más jodidos y reírte al mismo tiempo no es ningún problema”, ha sentenciado.
Ambientada en Barcelona, donde se proyectará en el próximo festival D’A, que se celebrará del 19 al 29 de marzo, Películas sobre pizzas Es un largometraje dividido en tres actos, según ha analizado su director. En el primero, se plantea una comedia romántica generacional de una pareja con problemas pero que se quiere a pesar de todo: “Eso es lo más subversivo y revolucionario de la película”, ha declarado Padial, que se ha inspirado en clásicos del cine de Hollywood como los de Frank Capra o Mel Brooks.
En un segundo acto, la historia “se abre a otros colores del humor más excéntricos o extravagantes como el vodevil”, ha proseguido Padial, mientras que en el tercero, el argumento progresa hacia un extrañamiento en el que la celebración de un juicio, un cliché del cine clásico, actúa como un guiño a las convenciones del género, con la disparatada presencia en la sala del tribunal de todos los personajes que han ido apareciendo para “cantarles las cuarenta” a los protagonistas.
La película fue pensada para sus intérpretes, “dos genios del humor español”, según los ha descrito el director, que ha reconocido que a Judit Martín, muy popular por sus apariciones en el programa Poloniade TV3, fuera de Catalunya no se la conoce tanto, y el guion, basado en las experiencias personales de sus autores, ha permitido la introducción de improvisaciones de los actores para que los diálogos fueran más veraces.
“No es una película autobiográfica, pero hay mucho de nosotros, que pertenecemos al sector cultural, ahora en crisis, tenemos más de cuarenta años y hemos visto aparecer como setas en nuestras vidas los temas que tratamos: el cuidado de los padres o de los hijos…”, ha detallado Desirée de Fez, pareja de Padial.
Como la propia Desirée de Fez, la protagonista es crítica de cine, pero en la ficción al personaje que interpreta a Judit Martín “se le cruzan los cables” a raíz de la precariedad laboral en la que está instalada desde la crisis del 2008, agravada por la pandemia, y decide dejarlo todo para montar una pizzería. “Los guionistas tenían muy claro lo que querían contar y al final el resultado está muy cerca de eso”, ha terciado Romero, para quien la autoría, a pesar de haber producido el proyecto e implicarse hasta el punto de rodar en su propia casa, no es suya.
“He tenido que olvidar todo lo aprendido en televisión, donde los tempos de la comedia son muy cafres y tienes que hacer reír cada cinco segundos”, ha añadido Judit Martín, que en esta película, según ha manifestado la humorista de l’Hospitalet, se ha sentido “muy cómoda” y ha podido trabajar la improvisación “como un juego”, con tiempo suficiente para conseguir que los diálogos, sin ceñirse a las palabras concretas, fluyen de forma natural, no como una sucesión de gags.
Después de haber tenido “cómicos alucinantes” tan reconocidos como Gracita Morales o Pepe Isbert, ha recordado Carlo Padial, en el cine español hay ahora una generación “increíble” surgida de aquella cantera que habría que tener más en cuenta. “Hay que morirse”, exclamó Romero. Una broma que, para acabar el acto, el presidente de la Academia de Cine, Fernando Méndez-Leite, ha recuperado: “Deberíamos ir terminando porque hay que morirse”, ha anunciado socarrón.
