La versátil soprano tarraconense Sara Blanca (Darmós, Ribera d’Ebre, 1989) se prepara para un año clave en su ascendente carrera con debuts importantes en algunos de los teatros top con figuras como Juan Diego Flórez, Anna Netrebko y Simon Keenlyside. En la Ópera Nacional de París se estrenará a finales de enero como Oscar en ‘Un baile de máscaras’, de Verdi, en la reposición de la famosa puesta en escena de Gilbert Deflo. Y debutará en verano en la Royal Opera House de Londres como Marie, la heroína de ‘La fille du régiment’, de Donizetti, en el aclamado montaje de Laurent Pelly. En primavera el atrevido director Romeo Castellucci la espera para el estreno de una nueva producción de ‘Pelléas et Mélisande’, de Débussy, en la Scala de Milán. Y después cantará en el Liceu ‘Le nozze di Fígaro’, nueva puesta en escena a cargo de Marta Pazos.
Hablamos con ella vía Zoom porque está en el Festival del Tirol con ‘Lucia di Lammermoor’, de Donizetti, con dirección musical de Sesto Quatrini y puesta en escena de Louisa Proske, con funciones hasta este domingo 4 de enero. No ha coincidido con muchos directores. “Las mujeres no abundan en la dirección de escena”, exponen. Tampoco en el foso, dice, aunque algo está cambiando. “Más que el género lo que influye es el carácter de quien te dirige. Louisa nos lleva a todos a rajatabla y apura al máximo el tiempo de ensayos. Es un trabajo realmente muy intenso y exigente“.
También maravilloso, sobre todo cuando está frente al público y siente que la música la transporta a otra dimensión. “Eso me pasa con el personaje de Lucia di Lammermoor. Su locura hace que te sientas alejada del resto, conectas con otra manera de sentir. La música está tan bien escrita que te evades y te sientes como fuera del tiempo y del espacio”.
La soprano catalana Sara Blanch. / Michele Monasta
Debutó en el prestigioso Festival de Salzburgo el verano pasado y regresará este 2026. Le encanta estar en nuevos proyectos. “Hacer una producción nueva siempre es más interesante que una reposición porque es algo que se crea sobre ti. El primer elemento que el director de escena ve y la primera persona con la que trabaja el rol eres tú ya desde de tus características mira qué es lo que puedes ofrecer y se va modelando un poco la creación de la escena. Lo sientes como un traje a medida”, comenta esta virtuosa cantante hija de un compositor y de una profesora de piano. Pero una nueva producción también supone un trabajo más exigente. “Cuando un proyecto parte de cero y tienen por primera vez a todas las personas y los elementos a su disposición se realizan muchas pruebas. En general es un proceso más cansado”.
Y no siempre es fácil. “En una nueva producción se trabaja todo muy al detalle. A veces no ves clara la dirección de todo aquello pero has de seguir. Aunque sea cansado también es muy gratificante embarcarte en estos proyectos”, confiesa.
“No me gusta ponerme límites sino probar cosas nuevas y ver si funcionan”
Asegura no haber tenido que plantarse nunca ante un director por diferencias artísticas. “Hasta ahora siempre he aguantado. Ha habido alguna producción donde no me he sentido cómodo porque el concepto no me ha gustado”, reconoce. Blanch disfruta transformándose en escena y su entrega es total en los ensayos. “No me gusta ponerme límites, sino probar cosas nuevas y ver si funcionan”. Pero no soporta los modos dictatoriales. “Hay personas que son un poco invasivas y creo que hay que confiar también en el artista porque se está llegando a un extremo que parece que lo que vale es el: yo llego, yo pido esto, tú debes hacer esto o aquello. Para mí se trata de construir a partir de un trabajo conjunto”.
Está claro que si uno no está cómodo cuando canta, tampoco lo estará cuando actúa y eso va en detrimento de un buen espectáculo. “A veces los directores nos piden cosas que afectan a la voz. No se trata de quedarte como un pasmarote en escena pero los movimientos que haces han de ir a favor del canto. Hay que encontrar un equilibrio para poder hacer las cosas sin que afecten a la voz”.
equilibrio mental
A sus 36 años sabe cómo cuidarse. La competencia es dura y la vida nómada de los artistas, también. “Estar siempre fuera no es fácil”, comenta. “Hay hábitos que he ido incorporando, cosas que necesito para tener un equilibrio mental. Pero lo principal es escuchar a tu cuerpo”. Más allá de estudiar y ensayar, Blanch se cuida pero sin seguir un programa estricto. “Intento tener tiempo para mí para hacer cualquier cosa, desde leer a hacerme una infusión, descansar o estar en silencio. No soy de hacer yoga o ir al gimnasio cada día con un horario fijo. A veces hago pilates y otras simplemente bailo porque sirve para desbloquear el cuerpo. Pero lo que me va muy bien es pasar tiempo con la familia, la pareja, los padres, la gente… Cuando pueden siempre vienen y me hacen una visita. Eso ayuda mucho”.
Hace poco la que ha sido su profesora en los últimos años, Mariella Devia, le dijo que notaba su voz diferente, más grande y más madura.. “En el último año he sentido que la voz iba cogiendo algo más de cuerpo”, destaca. Por ahora piensa seguir afrontando los mismos papeles con excepción solo de algunas de soprano ligerísima como la Nina de ‘Los cuentos de Hoffmann’. “Voy a tirar hacia un repertorio más lírico, pero también lírico ligero porque mantengo los sobreagudos”. A la hora de elegir nuevos roles va con pies de plomo: “Lo importante es saber decir no porque al final lo que está en juego es tu voz. Si hay un papel porque todavía no te sientes preparado, o crees que no te puede ir bien, o que forzarás más de la cuenta, no debes hacerlo”.
“Estoy en un momento personal de mucha plenitud y no lo cambiaría por nada”
Más allá de su carrera, a nivel personal su objetivo es sentirse bien, en paz. “El amor es muy importante. Ahora mismo estoy en una relación desde hace nueve años. Y estoy a gusto, estoy muy bien, porque estoy en un momento personal de mucha plenitud y no lo cambiaría por nada”. Si pudiera, pasaría más tiempo con los suyos. “El año pasado perdí a dos personas muy importantes de mi familia. Fue un año muy duro porque no es solo ese momento sino todo lo que conlleva. A cada sitio que iba pasaba un duelo. Al no estar en casa no puedes acostumbrarte a una situación, ni a compartirlo con tu familia”.
Tiene el corazón partío entre su pasión por el canto y sus seres queridos. Lntenta evitar la morriña con viajes a casa siempre que su agenda se lo permite. “No quiero tirar mucho hacia un extremo. Trato de encontrar un equilibrio porque necesito sentirme bien y en paz, sobre todo sentir que me respeto a mí misma, teniendo en cuenta mis necesidades como persona: quiero disfrutar de mi carrera pero también de las personas y de las pequeñas cosas de la vida”. Poder debutar en el Metropolitan de Nueva York no le quita el sueño. “Me gustaría pero si no lo logro no pasaría nada. Mi sueño es lo que estoy haciendo: cantar, seguir perfeccionando y aprendiendo”.
Suscríbete para seguir leyendo
