El joven Carlos García Miranda (1980) estudiaba en la universidad, hace más de 20 años, cuando decidió hacer un corto de ficción inspirado en una leyenda situada en la sierra de Guadarrama sobre un niño, Pedrín, que apareció muerto con 6 años. Era el año 1892 cuando el pequeño salió del monasterio de El Escorial y lo siguiente que encontró fue su cuerpo maltratado en el monte Abantos. Para García Mirada, aquel fue el primer ‘crimen verdadero’ de la historia reciente.
Recuerda este guionista, escritor y colaborador de 20minutos y de Y ahora Sonsolesque el trabajo en cuestión “era bastante malo”, pero fue el hilo donde empezó su última incursión editorial, Lobos Feroces (Cross Books), una novela que conjuga verdad, invención, satanismo, misterio y miedo. y que ha sido presentada en Madrid, junto al periodista Carlos Cala. lobos feroces sale a la venta este miércoles 25 de febrero.
La historia del pobre Pedrín se resolvió en su momento con una sentencia no probada: lo mató El Chato, ‘el tonto del pueblo’, como se llamaba entonces a los vecinos apartados por la comunidad. “Fue todo bastante contradictorio -narra García Miranda en la presentación de lobos feroces-. Pero se había convertido en una leyenda de fantasmas y las verdades dolorosas el pueblo las asume mejor si son leyenda. Es lo que llamamos pactos con el diablo. El cuerpo apareció sin ojos y podría ser uno de los primeros casos de pederastia en la historia”, apunta.
En su intento de hacer un corto de ficción, García Miranda no consiguió ‘resolver’ ese asesinato, pese a que estuvo en la zona e indagó a conciencia con dos amigos y con su hermana. Pero no hay mal que por bien no venga y de aquella deuda ha nacido esta novela, la primera propiamente para adultos de su autor. Porque el García Miranda escritor, especializado en novelas de suspenseha destinado hasta ahora su obra al público juvenil. Entre otras, El club de los lectores criminales. Se llevó incluso al cine, de la mano de Netflix.. y luego vino El club de los escritores criminales, que se le cruzó con la gestación de Lobos feroces.
En este libro vuelve el autor a la fascinación que ejerció sobre él la primera película de Amenábar, tesis. “Nos dejamos marcados a todos, era algo súper aspiracional, un chaval que ganaba todos los premios posibles”, señala. También Umberto Eco y El nombre de la rosa están en la génesis de lobos ferocespor algo los frailes de El Escorial juegan un papel importante en la trama. Aun así, este “guionista disfrazado de escritor”, como se define, que comenzó a escribir novelas de series de éxito como El internadono quiere pensar en que termine en formato audiovisual. “Yo aprendí a escribir traduciendo guiones a novelas. Me encantaría ver el libro en serie, pero no tengo necesidad de pasar por ahí. Ya me pasó una vez”.
Una trama, cuyo final es un giro marca de la casa, inexplicable e inesperado, que cuenta con una mujer protagonista, Marta, a punto de graduarse como policía cuando un niño desaparece en la sierra. Esta víctima se una a los otros cinco menores que se perdieron en el mismo sitio años atrás, presuntamente atacados por lobos. El pasado de Marta volverá en forma de recuerdo, el de su padre, también policía, cuando investigó esos casos.
Carlos Cala aporta un dato, durante la presentación, que abunda en la actualidad de este argumento: en España cada día desaparecen 20 menores y actualmente hay 135 no resueltas, aunque la mayoría se va de centro de acogida, por voluntad propia.
García Miranda, que se confiesa un apasionado de las leyendas y del folclore, tan presentes en su nuevo libro, confiesa que en este largo tiempo transcurrido desde que comenzó lobos feroceslo que más ha disfrutado ha sido el proceso de documentación. “Cuando escribo un libro estoy deseando llegar al final. Es cuando más aprendes, la labor más periodística. La prueba es cuando pasan los meses y no te has cansado”.
La parte musical es igualmente sobresaliente en un texto que rezuma la esencia de sus satánicas majestades, los Rolling Stones, y la presencia del productor Phil Spector, declarado satanista. García Miranda confiesa que hace lista de reproducción cuando se sienta a escribir, que va desestimando durante el proceso para hacer otras nuevas.
García Miranda no tiene una versión clara de lo que le pasó a Pedrín. “Lo más probable que se lo pudiera comer los depredadores de la zona. También que los frailes del monasterio estuvieran implicados y que acabara en manos del Chato. El niño sufrió todo tipo de depravaciones, demostrado por el informe forense.. Una señora me dijo que los malos eran los maquis de la guerra. Cada uno se lleva la historia a donde le da la gana”.
¿Por qué nos atrae el mal? es la pregunta que planea sobre un género tan demandado como el de misterio y suspenso. “Nos gusta el cine de terror y las novelas oscuras porque lo estás leyendo mientras estás con todas las cerraduras echadas. Nos da falsa sensación de seguridad. Es una contradicción del ser humano, pero el éxito del verdadero crimen habla de eso, también hay morbo, pero hay más de sentirse reconfortada de la seguridad de la vida que tenemos. Y sí, el propio ser humano puede ser un lobo para sí mismo”.
