Suele decirse que la ausencia de noticias es buena noticia. Sin embargo, solo una noticia puede disipar las dudas sobre la próxima edición de Viña Rock: la que anuncia el cartel completo. A solo cien días de abrir puertas, el festival sigue sin confirmar el resto de artistas, cuando en las últimas ediciones, a estas alturas del calendario, se conocía prácticamente el 100% de bandas. De hecho, al anuncio del primer lote de nombres, el pasado 9 de diciembre, le sucedió una cascada de cancelaciones. Casi un 25% de los artistas se han retirado del cartel. No hay macrofestival de estas dimensiones que, a poco más de tres meses, no haya mostrado todas sus cartas para acelerar la venta de abonos y entradas.
Los motivos aducidos por la mayoría de grupos que han cancelado su presencia son los vínculos empresariales del festival albaceteño con KKR, un fondo de inversión estadounidense que posee, entre otras empresas, el conglomerado alemán de medios Axel Springer. Esta firma forma parte de la lista de empresas elaboradas por el grupo de expertos Quién Beneficios de las compañías que se están lucrando con la ocupación israelí. El nexo entre KKR y los macroeventos musicales españoles está relacionado con Superstruct Entertainment, —dueño de más de treinta, entre ellos el Viña Rock—, que fue adquirido por el fondo inversor en 2024 por 1.300 millones de euros.
