¿Puede haber dignidad en la derrota? Esta pregunta, planteada ya desde la antigüedad, es a la que responde Cervantes en su versión dramática del cerco y la destrucción de Numancia por las legiones romanas de Escipión. El pobre Cervantes, tan derrotado en … la vida, tan ninguneado en el mundo literario de su tiempo, el hombre que al regresar de Argel iba exhibiendo para burla de los demás el haber perdido un brazo en la batalla de Lepanto, escribió esta obra que lo coloca no solo como un buen dramaturgo sino como un renovador de las formas teatrales de aquel momento y que es un buen ejemplo de la continuación de la tragedia clásica.
Son muchas las veces que se ha representado esta obra, pero alonso de santos ha conseguido hacer de ella algo cercano a nuestra sensibilidad teatral, algo extraordinario. Con una adaptación fiel y libre que hace resaltar lo importante del texto, con una trama sólidamente sostenida, con unos personajes que tienen relieve y se apartan del mecanicismo psicológico de otras versiones, Alonso de Santos monta esta tragedia de una manera muy eficaz, muy clara y hasta emocionante. Frente al estatismo de la obra cervantina, lo alegórico y lo cultural, Alonso de Santos opta por un dinamismo que el espectador agradece, por introducir vigor en el desarrollo, por establecer claramente que la acción debe primar para resaltar la belleza del lenguaje, para transmitir unos valores morales y hasta políticos. ‘Numancia’ nos habla de que la dignidad reside en el pueblo y debe ser defendida por él, de que esa dignidad es producto de la libertad hasta tal punto que los pueblos pueden optar por su propia desaparición antes de caer en las nuevas tiranías. ‘Numancia’ es ya, por eso, un símbolo político al que Alonso de Santos sabe dar entidad: el ser humano como sujeto de la historia, aunque la historia lo arrolle y acabe con él.
Alonso de Santos sabe enseñarnos que’El cerco de Numancia‘de miguel de cervantes no es una obra menor, ni su tema central algo que nos queda lejos. Todo lo contrario. En la Sala Verde de los Teatros del Canal las palabras de 1585 se hacen nuestras contemporáneas. Numancia puede ser tantas ciudades que resisten en una guerra que las quiere derrotar por completo, tantos seres humanos que no quieren ser anulados. Con unas muy logradas interpretaciones, una escenografía muy conseguida,
Alonso de Santos deleita, enseña y entretiene en una versión personal y magnífica de esta tragedia y consigue lo que pocos, que la Numancia brille, conmueva y nos hable con las mejores armas del teatro.
